ÍNDICE: Existe un índice general con los artículos que contiene este blog, al que se llegará pulsando el siguiente enlace: https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2023/07/indice-de-articulos.html
Los capítulos se desarrollan en un texto escrito en negro y se acompañan de imágenes con un amplio comentario explicativo (recogido en rojo y cuya finalidad es razonar ideas). Si desea leer entre líneas, bastará seguir las letras negrillas y las rojas destacadas.
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tres fotografías tomadas hace unos treinta y cinco años; poco después de casarme con Chiho (mi esposa). En ellas vemos a mi mujer, junto a su padre y a mí (cámara en mano); paseando a orillas del Tone-gawa. También llamado el “río Tone”, sobre cuyas preciosas riberas tratamos en este artículo.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otras dos imágenes del Tonegawa y los parajes que recorre. Arriba, montañas cercanas a la ciudad de Numata; donde el río entra, para alcanzar el valle en que se sitúa Maebashi; desde el que las aguas llegarán a Tokio. En estas montañas se hallan numerosos santuarios (budistas y sintoístas) y transcurre por ellas un camino ancestral, que unía Niigata con Tokio, pasando por Gunma. Abajo, en primer término, el río Tone a su paso por Maebashi (capital de la prefectura). Al fondo, vemos la cordillera que recorre su cauce; con la cima Akagi y sus picos cercanos.
A) RECUERDOS DEL TONEGAWA:
Así se intitula una de las doce piezas pertenecientes a mi Suite para guitarra, llamada Maebashi; obra que dediqué a mi mujer y que invito a todos a escuchar en este enlace: https://www.facebook.com/fi1.618music/videos/recuerdos-del-tonegawa-8%C2%BA-de-maebashi/847464031227552/ . La compuse entre los años 2008 al 2010; inspirándome en la magnífica luz, las bellas montañas y las limpias aguas que recorren el valle en que se halla esta ciudad. Configurando las cordilleras de Gunma una infinidad de ríos y lagos, que bajan por sus laderas; alcanzando Maebashi y Takashaki, para seguir hasta desembocar en Tokio. De tal modo, la provincia sobre la que hablamos (Gunma), goza de unos afluentes y una luminosidad incomparables; tal como sucede en España con los cielos y cauces de Segovia o de Cuenca. Donde uno no sabe si el azul de sus ríos es más celeste que el del aire; o el color de su atmósfera es tan marino como el del océano.
Por su parte, el Tonegawa es uno de los caudales más importantes de Japón; no solo por su longitud, que le hace el segundo con mayor recorrido. Sino, también, porque sus aguas alimentan prácticamente toda la ciudad y prefectura de Tokio; debido a lo que se han mantenido impolutas desde los tiempos más remotos -de un modo cuasi sagrado-. Aunque fue la llegada del Periodo Edo, cuando esta ciudad se convirtió en la capital nippona; lo que convirtió este cauce en un baluarte esencial. Constituyendo sus riberas un elemento imprescindible para la subsistencia de Tokio; que aún se alimenta en un ochenta por ciento de este río. Lo que llevó a conservar y proteger el Tone-gawa, con la máxima pureza y limpieza (tanto su lecho como las riberas).
A todo ello se une la belleza de los parajes que dan vida a este río; donde vierten infinidad de arroyos y afluentes, todos ellos nacidos en las abruptas montañas de Gunma -y provincias limítrofes-. Torrentes surgidos en esas impresionantes cordilleras de cimas volcánicas y picudas; tan ricas en fríos manantiales, como en termas hirviendo. Uniéndose así en ellas: El hielo con el fuego, las nieves con los géiseres y los cielos con la tierra. Generando un ambiente mágico, donde podremos ver lagos de color turquesa y esmeralda; junto a lagunas volcánicas, de tonos azufre y verdoso (debido a los ácidos que emanan). Mientras, también hallaremos otras aguas, cuyo negro es el más exuberante imaginable; debido a que su profundidad supera los mil metros, por estar embalsadas en un cráter. Pero la belleza de las riberas del rio Tone, no se reduce a esos parajes; plenos de embalses naturales y de termas rocosas. Pues el recorrido de su cauce está cincelado con martillo tectónico, a golpes geológicos; conformando un verdadero pasillo rocoso ungido de cortes. Ante el que abruptamente, surgen grandes llanos; tras kilómetros de una sinuosa senda acuático y pedregoso. Todo ello, conformando un río y unas riberas, que más parecen pertenecer a un cuento sintoísta; que a una realidad terrena.
ARRIBA: Mapa con las regiones del Japón; donde podemos observar lo que significa el “valle de Kantô”. Zona que rodea la actual capital, Tokio (señalada con una estrella) y comprende desde su bahía hasta las cordilleras. Montañas que la separan por el Norte de Tôhoku (donde se hallan prefecturas como la de Fukushima). Mientras otros picos del Noroeste, marcan la frontera entre Kantô y la región de Chûbu (donde está Niigata). Por su parte, Kioto (la antigua capital, que he marcado con una estrella y un cerco) se halla en Kansai, del otro lado del archipiélago.
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, una foto de la primera vez que visité Japón, en 1976. En ella aparezco junto a mi hermano (en el centro de la imagen) y con mi padre (a nuestra derecha). Está tomada en Ksatsu, una famosa terma de Gunma que dista apenas media hora de la capital (Maebashi). Ese verano del año 76, cumplí los quince años en Tokio y nunca pude imaginar que Gunma iba a ser mi segunda “patria chica”. Como decimos, en las montañas de esta prefectura; la unión de los picos agudos, con las aguas termales y de las nieves con los volcanes, hace de ella un paraje inimaginable. Al lado, arroyos que van a parar al Tonegawa, en la zona de Numata y Tsukyono. Abajo, las montañas de Tsukyono, en las proximidades de Numata y del río Tone. También tengo dedicada una obra a esta localidad cuyo nombre traducido al español es “noches de luna”; que en japonés se dice Tsukýono. Para quienes deseen escucharla, pueden pulsar los siguientes enlaces:
TSKYONO (Tres claros de Luna) -2005/2006-: https://www.facebook.com/reel/1431941071778732 https://www.facebook.com/reel/2395736687449699 https://www.facebook.com/reel/1720764328842235 https://www.facebook.com/reel/654581000622956
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: dos mapas destacados, para que comprendamos la situación geográfica del Tonegawa y de Maebashi (señalados junto a Tokio capital). Al lado, mapa blanco, con estas ciudades y el río, marcados. Abajo, ampliación del dibujo y mapa civil en un cuadro a nuestra izquierda.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, una foto mía, tomada hace unos veinticinco años; mientras leía en la terraza y jardín, en un hotel termal sito en estas montañas. Se trata del “onzen-ryokan” de Kawaba, antes llamado Keizansou; donde asiduamente subía a tomar baños y a tocar la guitarra. Estos establecimientos son un verdadero “lujo asiático”; en ellos se puede disfrutar de las más sanas aguas medicinales, sumergido en piscinas y estanques semi naturales. Mientras se degustan bebidas y los mejores manjares japoneses. Abajo, Maebashi y las cordilleras que la rodean. En este caso, vemos -al fondo- la montaña volcán de Asama (situada al Sur de la ciudad); cuyas cumbres son tan bellas como sagradas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, arroyos de los bosques de Gunma, cuyas aguas fluyen hacia el Tonegawa. Abajo, vista de Maebashi y otras de sus montañas; en este caso las de la cumbre Haruna (sita al Sureste de la ciudad).
B) MAEBASHI:
Así se llama la capital de Gunma y su nombre significa “frente al puente”; ya que esta localidad fue un paso esencial, que comunicaba el centro de Honsu (la isla principal de Japón). Uniendo Tokio y Ashikaga con poblaciones tan importantes como Niigata y Nágano; cruzando el Tonegawa, por aquel puente (hasi) elevado delante (mae). Y aunque su nombre debía haber sido Mae-hasi, se dice Maebashi; porque el japonés es un idioma donde el arte de hablar se combina con el de la suerte poética. Denominando “bashi” a esta ciudad donde la luz nace azul plata, envuelta entre montañas, y que me inspiró una larga suite a guitarra de doce piezas (compuesta hace más de quince años; con una duración total de unos cuarenta minutos). Localidad en la que resido largas temporadas, desde que me casé; treinta y cinco años atrás. Un lugar cuyo cielo de invierno es inmensurable; lo que unido al cinturón de cordilleras que la rodean, hacen de esta urbe un refugio del alma. Pudiendo sentirse en ella el Universo del día y el Sol; que el sintoísmo busca y manifiesta. Pues en Maebashi, es donde seguramente permanece más tiempo la deidad del brillo y la pureza, llamada Amaterasu OmiKami. Diosa del reflejo del firmamento en el panteón del sinto; cuyo infinito altar de la Naturaleza, se extiende por estos montes, aguas y bosques de Gunma. Cuya belleza es indescriptible; por cuanto tan solo pude explicarla a través de mi música; componiendo obras de guitarra, que dediqué a esta zona de Japón. Entre las que destacan las dos suites antes citadas (Maebashi y Tsukyono). A la que se añade “Navidad en Gunma”; donde quise reflejar lo que significaba vivir en esta prefectura, esas fechas.
Continuando con el lugar y su Historia; otras ciudades importantes que rodean a Maebashi son Takasaki y Shibukawa. Esta última se considera el centro geográfico de Japón, por cuanto la denominan “el ombligo nippón”. En lo que refiere a Takasaki, marcaba las comunicaciones entre numerosas prefecturas; siendo un punto esencial en el camino de Tokio a Nágano y hacia Niigata. Uniendo esta segunda ruta, el Océano Pacífico (la bahía de Edo) con el Mar del Japón (frente a Siberia); por una antigua “calzada” que se denominaba Mikuni Kaidô. Donde se situaba como siguiente parada, la urbe de Shibukaba (antes citada); dando comienzo desde allí la zona montañosa, que intermedia ambas costas del archipiélago. Por lo que, a partir de Shibukawa comienzan las cordilleras; abriéndose numerosas fosas volcánicas que -junto a los ríos- proporcionan unos magníficos baños termales (entre los que destaca el famoso Ikaho). Continuando por el antiguo Mikuni Kaidô, que llevaba desde Tokio a Niigata (hoy unidos en pocas horas por “tren bala”); la siguiente localidad de importancia era Numata. Cuya situación la convirtió en un señorío y castillo feudal; precisando una fuerte vigilancia. Ya que tras cruzar la zona de Numata, nos encontramos inmersos en la cordillera de Gunma; picos que separan la zona media del archipiélago (dejando al Este El Pacífico y al Oeste el Mar del Japón). Debido a lo que relatamos, después de Numata estaremos rodeados por enormes montañas, bosques frondosos e infinidad de ríos. Entre los que destaca el mencionado Tone Gawa; al que vierten sus aguas innumerables arroyos y manantiales que fluyen por estas laderas.
Por cuanto vamos relatando, para comprender lo que eran estas paradas y la ruta que describimos, uniendo ambos lados del Japón. Hemos de recordar otras calzadas, como la famosa Tôkaidô, que transcurría desde Tokio a Kioto. Inmortalizada en la serie de grabados de Hiroshige, llamada “Cincuenta y tres Estaciones del Tôkaidô”; donde el artista recoge todas las paradas que existían entre la capital Edo y la antigua Corte de Kioto. En un camino que cubría unos 530 kilómetros de distancia; por lo que cada “posada” se situaría a un promedio de diez (unos tres “Ri”, medida de distancia japonesa que equivale aproximadamente a 3.900 metros). Lo que describimos, supone que entre cada Estación habría unas dos horas y media de trayecto caminando -aproximadamente-; según el terreno, a más de las inclemencias climatológicas. Un cálculo que establezco en un viaje a pie; ya que las veredas no tenían gran tamaño, ni se preparaban para ser transitadas en carros, ni carrozas. Procurando que tan solo los palanquines de nobles y los militares, pudieran ir libremente de un lugar a otro. Por cuanto, si observamos su tamaño y anchura; comprenderemos que una de las funciones que tenían estas Kaidô (carreteras) era controlar a quienes deambulaban en ellas. Aunque también se hacía el recorrido a caballo, necesitando menos de una hora para cubrir cada Estación; lo que significa que completando el Tôkaidô, entre Tokio y Kioto había unas cincuenta horas cabalgando. A lo que hemos de sumar el tiempo de descanso, aprovisionamiento y el cambio de bestias; además de los controles. Pues en numerosas Paradas, unos “funcionarios” especializados en fronteras, inspeccionaban a los viandantes, sus mercancías y cobraban los impuestos correspondientes por cada tramo.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tres imágenes de la portada de mi CD, intitulado Maebashi: editado en el 2018 con motivo del 150 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Japón. Muchas de sus obras pueden escucharse en internet, buscando en Youtube videos con mi nombre; así como en mi página de Facebook ANGEL GÓMEZ-MORÁN SANTAFÉ – MUSIC: https://www.facebook.com/fi1.618music/?locale=es_LA
Arriba, carátula exterior del CD, con un dibujo mío de las montañas de Haruna; sitas frente a la ciudad de Maebashi. Al lado, el reverso del álbum, donde veremos su contenido. Abajo, interior de la funda con un dibujo de Toledo (ciudad hermana de Nara) y la nota que explica la grabación con motivo del 150 aniversario de relaciones diplomáticas entre España y Japón.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, bosques de las cosrdilleras de Gunma. Abajo, foto de la montaña Tanigawa en invierno..
JUNTO ESTAS LÍNEAS: Uno de los cincuenta y tres grabados del pintor Hiroshige; autor de la serie llamada “53 Estaciones de Tôkaidô”. En el que vemos al margen, se recoge la Parada undécima, sita en la bella localidad de Hakone; muy cerca del Monte Fuji y a unos ochenta kilómetros de Tokio. Esta Parada de Hakone es una de las que mejor conserva sus senderos empedrados y hasta las casas de Te y de control. Podemos verla en este video que les recomiendo, del genial Jorge Orpiaenesi, donde nos explica cómo era el Tôkaidô, visitando la Estación de Hakone: https://www.youtube.com/watch?v=wWuEKMigRdI
ABAJO: Plano de esta zona norte del Kantô, en Japón; donde hemos recogido en tres distintos colores tramos y caminos:
En Naranja: Zona navegable en el cauce del Tone (Tonegawa); que comprendía desde Tokio hasta las cercanías de Maebashi y Takasaki. En este punto, próximo a las ciudades más importantes de Gunma, ya no podía viajar sobre sus aguas un barco. Debido a que comienzan los desniveles se une su afluente el Karasu (Karasugawa). Es cuando el Tonegawa toma dirección a Maebashi y hacia los picos sitos al Noroeste de esta ciudad; en paralelo con el primer tramo del camino a Niigata. Mientras el Karasugawa, discurre hacia Takasaki y las montañas del Suroeste, en una ruta que lleva a Nágano y se llamó Nakasendo (usada para ir de Tokio a Kioto, por el interior).
En rojo: El Mikuni Kaido. Que en una de sus vertientes, llegaría por el tramo navegable del Tonegawa, alcanzando desde allí Takasaki, para subir a Shibukawa y cruzar la sierra de Gunma (pasando junto a Numata). Este camino, tenía dos formas: La primera y más antigua venía por tierra desde Tokio y llegaba hasta Takasaki, haciendo las paradas del Nakasendo (ver a continuación). Otra vía se abrió al descubrirse las minas de oro de Sado (en 1603); por cuanto viajaban con mayor celeridad y cuidado, quienes transportaban los metales preciosos. Se denominaba esta segunda ruta, la del gobernador de Sado y desembarcaba en la confluencia del Tone con el río Karasu; donde se halla una isleta con una localidad llamada Tamamura. Para seguir desde este puerto fluvial, a Takasaki y continuar por el Mikuni Kaido (antiguo). El nombre de Tamamura, se traduce por “pueblo de bolas”; y a mi juicio, recordaría las balizas colocadas en sus riberas, para evitar que los barcos siguieran navegando desde esta zona.
En Verde: El Nakasendo, entre Takasaki y Nágano (tras llegar desde la capital del imperio). Era el camino para ir de Tokio a Kioto, cruzando por el interior y arribando a Nágano. Además hubo otra ruta, llamada Kosû Kaido; que transcurría por el Suroeste.
Las Estaciones de el Nakasendo, desde que salía de Tokio y hasta alcanzar Takasaki y luego la prefectura de Nágano, eran las siguientes:
Inicio: Nihonbashi
1.Itabashi-shuku
Prefectura de Saitama
2. Warabi-shuku ( Warabi )
3. Urawa-shuku ( Urawa-ku , Saitama )
4. Ōmiya-shuku ( Ōmiya-ku , Saitama)
5. Ageo-shuku ( Ageo )
6. Okegawa-shuku ( Okegawa )
7. Kōnosu-shuku ( Kōnosu )
8. Kumagai-shuku ( Kumagaya )
9. Fukaya-shuku ( Fukaya )
10. Honjō-shuku ( Honjō )
Prefectura de Gunma
11. Shinmachi-shuku ( Takasaki )
12. Kuragano-shuku (Takasaki) (desde aquí se iba a Nikkō, por el camino Reiheishi Kaidō )
13. Takasaki-shuku (Takasaki)
14. Itahana-shuku ( Annaka )
15. Annaka-shuku (Annaka)
16. Matsuida-shuku (Annaka)
17. Sakamoto-shuku (Annaka)
Prefectura de Nagano
18. Karuisawa-shuku ( Karuizawa , distrito de Kitasaku )
SDOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, otro mapa, en el que podemos ver el “valle de Maebashi”, rodeado por montañas; donde se inicia la región de Kantô (región que comprende desde Gunma al estuario completo de Tokio y sus inmediaciones). En este, hemos señalado en rojo las primeras paradas del camino entre Tokio y Niigata (Mikuni Kaidô): Takasaki. Sojâ Machi (barrio de Maebashi que tenía dos Estaciones) y Shibukawa. Bajo ellas, con una estrella, he marcado el punto de embarque para viajar navegando por el Tonegawa hasta Tokio. En las cercanías de Ishesaki, junto a Tamamura; lugar donde también partía una ruta terrestre hacia Nikko (desde Kurágano, junto al puerto fluvial). Con cercos en negro, se hallan las importantes ciudades de Maebashi, Kiriu, Ashikaga y Nikko; que no pertenecen a la ruta, pero están en su proximidad. Maebashi (capital de Gunma) queda en el lado opuesto del río Tonegawa; por lo que para evitar cruzarlo, desembarcarían junto a Isesaki (en Tamamura) y subirían hacia las montañas por Takasaki y Shibukawa. Asimismo, hubo un camino milenario que viajaba desde el Mar a Nikko (ciudad sagrada de enorme importancia histórica); partiendo del estuario de Tokio, entrando por barco y llegando a Kurágano, junto a Tamamura. Desde allí, se tomaría dirección a Ashikaga -otra ciudad de enorme relevancia- para ascender hasta las montañas de Nikko.
Ashikaga fue una de las grandes urbes de la región Kantô; mucho antes que Tokio viviera su florecimiento. Cuna de la familia con igual apellido, que ejerció el shogunato durante el periodo Muromachi (prácticamente completo). Gobernó el Japón este clan, desde el año 1336 hasta 1573 (como generales y primeros ministros); tras periodo el llamado Kamakura, iniciando una época de enormes convulsiones. En esta etapa, la capital y Corte fue establecida en Kioto; aunque estuvo regida por quince shogun de esa familia; por lo que es también conocida como “edad de los Ashikaga” o “era de los estados en guerra” (Sengoku). Terminando definitivamente cuando los “unificadores del Japón” expulsan a los Ashikaga de su poder; para finalmente establecer el reino en Tokio -tras numerosas confrontaciones-. Dando comienzo con ello el Periodo Edo -desde el 1603-; situando la capital donde ha permanecido hasta hoy (aunque la Corte permaneció en Kioto hasta el siglo XIX). Abajo, otro mapa, en el que destacamos en este caso las montañas que cierran el paso entre Niigata y Tokio (el valle o regió denominada Kantô). Algunas de ellas han sido objeto de mi inspiración, en mi suite para guitarra, MAEBASHI. Los interesados, pueden escucharlas en los siguientes links:
-TANIGAWA: https://www.facebook.com/reel/1251124946840640?locale=es_LA
-AKAGI: https://www.facebook.com/reel/772666218734735?locale=es_LA
-HARUNA: https://www.facebook.com/reel/4004098829904217?locale=es_LA
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, fotografía de la zona del velódromo de Maebashi (Nipon Totoor Green Dome), tomada desde el edificio de su ayuntamiento (Kencho, planta 32º). En mitad de la imagen, el paso sobre el Tonegawa conocido como Puente Central; por cuanto podemos entender que este cruce del río pudo ser el que dio nombre a la ciudad (llamada Maebashi = Frente al Puente). Al fondo, algunas de sus montañas principales; entre las que destaca Haruna y Akagi (a nuestra izquierda y centro) y Tanigawa (a la derecha de la imagen). Abajo, el Tonegawa a su paso por las prefecturas de Saitama y Gunma; actuando como límite entre ambas provincias. Al fondo podemos ver la montaña volcán de Asama; en el centro de la fotografía. Más a nuestra izquierda, las cordilleras de las que parten cimas como las de Akagi y Haruna.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, otra imagen de Maebashi tomada desde el edificio de su ayuntamiento. En este caso, se observa la zona Sur de la ciudad, con varios puentes que cruzan el Tonegawa. Abajo, foto tomada en la carretera y en un lugar próximo a Ishesaki (cerca de Tamamura, hasta donde era navegable el Tonegawa). Al fondo destacan las montañas antes descritas: A la izquierda, Haruna; más a la derecha Akagi; finalmente, Tanigawa (en el centro y a nuestra derecha).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, de nuevo, Maebashi visto desde el edificio de su ayuntamiento; en este caso observamos su lado Oeste, con el Tonegawa en primer término y sus cordilleras al fondo. Por esta zona y en la orilla opuesta al centro de la ciudad; pasaba la ruta Mikuni Kaidô. Cruzando Sojâ-Machi, un barrio de Maebashi famoso por su antigüedad y su proliferación de santuarios, entre los que destaca el Sojâ-Jinja.
Abajo, mapa trazado por mí, sobre el que he marcado numerosos puntos: Subrayadas en rojo, las principales ciudades y paradas del camino Mikuni, en Gunma. Bajo ellas, podemos ver señalado el puerto del Tonegawa en las cercanías de Tamamura; hasta donde era navegable. Pues, como venimos explicando, a partir de esa bifurcación, comienzan los rápidos, cuando al río mayor se le une el Karasu, cuyo cauce va a Takasaki. Mientras el Tone sigue hacia Maebashi (marcados sobre el mapa, con diferentes colores):
-En azul celeste: El Tonegawa
-En azul oscuro: El Karasugawa
-En verde: La ruta desde Takasaki a Nágano, como parte inicial del Nakasendo. Esta última tenía dos vías. Esta que vemos en verde, que a través de Nágano llevaba a Kioto; y otra más directa y sin cruzar la cordillera, que llamaban Kosû. Se denominaba Nakasendo, cuyo significado “ruta interior”; debido a que transcurre por dentro del archipiélago y cruza las montañas para llegar desde Tokio a Kioto.
-En morado: El camino Mikuni Kaidô, desde Tokio a Niigata; que comenzaba en la capital, llegaba a Takasaki y seguía hacia Shibukawa.
C) LA RUTA DE LA PLATA EN JAPÓN:
En el epígrafe anterior recogíamos los pormenores del “camino Tokaidô”; que cubría 53 Estaciones entre Kioto y Edo (Tokio), magistralmente dibujadas por Hiroshige en su serie de igual nombre. Algo muy semejante, sucedía en la ruta que transitaba desde Tokio a Niigata; llamada Mikuni Kaidô. Cuyas “paradas” de primera importancia fueron las ciudades de Gunma ya referidas: Takasaki, Sojâ (o Souja, en Maebashi) y Shibukawa. Aunque, como ya hemos visto, desde Takasaki partía otra vía llamada “del interior” (Nakasendô); que unía esa urbe con Nágano -marchando de Tokio a Kioto-. Un viaje que se realiza en nuestros días, de forma habitual y de manera muy similar al que marcaba la calzada histórica. A través de autopistas plenas de túneles; convirtiendo el trayecto mejor para ir de Gunma a Kioto, cruzar por Nágano. Prefectura vecina que también fue antaño una zona de enorme relevancia y muy rica en minas. Hallándose Nágano elevada sobre una sinuosa cordillera de gran belleza; cuyas cumbres fueron escenario de la segunda Olimpiada de Invierno, celebrada en Japón (el año 1998). Por cuanto expresamos, este Nakasendo, fue una de los calzadas principales, utilizadas especialmente durante la etapa Edo (desde comienzos del siglo XVII al fines del XIX). Cuando los Tokugawa y sus daimyos (principes), eran proclives a pasear sus ejércitos por las rutas más transitadas; con el fin de mostrar su fuerza, realizando verdaderas paradas militares durante cientos de kilómetros.
Por su parte, el Mikuni Kaidô, se transformó también en la época Edo; llegando a ser el camino de mayor transcendencia metalúrgica del archipiélago. Debido a que frente a Niigata, encontraron las minas más importantes de oro y plata del Japón. Situadas en la isla de Sado, llegando a ser explotadas durante cuatro siglos. Fueron abiertas desde el año 1601 -en que se hallaron- y trabajadas prácticamente hasta nuestros días; cuando fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad (después de su cierre, en 1989). Habiendo producido a lo largo de sus casi cuatro cientos años en uso; unos ochenta mil kilos de oro y dos mil cuatrocientas toneladas de plata. Por todo ello, el camino que unía esta isla de Niigata, con la capital de Japón; se convirtió en uno de los más cuidados y vigilados de todo el territorio. Pasando a llamarse “ruta del gobernador del Sado”; cambiando el rumbo al llegar a Maebashi y Takasaki, para embarcar sus mercancías en naves fluviales. Sin transcurrir por tierra ya en este tramo desde Gunma hasta Tokio, tal como sucedía con el antiguo Mikuni. Lo que nos hace ver que su calzada no sería tan transitada por viajeros, como usada por custodios que guardaban los cargamentos de plata y oro. Siendo un temido trayecto, debido a la dificultad de su trazado y por cruzar sinuosos tramos, con peligrosas montañas. Creemos que no fue usada por transeúntes ni viajeros comunes; sino por comerciantes y personas afines al poder. Al tratarse de la Ruta de la Plata japonesa; donde se dirigían caravanas cargadas de ricos metales, con destino a la ciudad imperial. Cuyo Shogun (general primer ministro) fue hasta finales del siglo XIX, el único propietario y gestor de esas minas.
Esta situación y su comparativa con la Ruta de la Plata Española, creemos que aúna ambas culturas y países. Pues si Japón se hallaba al comienzo del Mundo, hasta el descubrimiento de América. España era el fin de la Tierra conocida; al menos, antes de que el Continente americano comenzase a ser plasmado en los mapas del siglo XVI. De ello, sabemos que la palabra “Nihon” que da origen a Nippón y a nuestra voz Japón; significa lugar del nacimiento del Sol. Nombre que en el siglo VIII d.C. otorgó al país su emperador, en una carta dirigida al rey de China. Por su parte, es teoría mía que la voz Iberia procede del término indo-europeo “Hesperia”; cuyo significado en griego era “atardecer, ocaso” y por ende “fin del Mundo”. De donde igualmente nacería la voz “Hespero” y Véspero, que nombra al planeta vespertino; astro Venus, que señala el Oeste (antes de ocultarse en los mares). Pero -a mi juicio- también tendría igual significado la palabra España; con la misma raíz que Hispalis (nombre antiguo de Sevilla). Nacido en paralelo del término Hesperis (pronunciado como Hespelis). Aunque en este segundo caso, se trataría de un origen fenicio o semita de la voz; pues Spal fue el nombre que los púnicos dieron a Sevilla. Denominación muy cercana a la palabra Sefar judía (que marca el Occidente); de donde procede “Sefarat”, que es España, en hebreo. Siendo así, Iberia y España, significarían lo inverso a Japón y Nippón; entendiendo las primeras voces como el final del Mundo (el Oeste último), mientras las segundas señalaban el principio de la Tierra (el Este más lejano).
Lo que explicamos en el párrafo anterior, destacando la etimología de las palabras Japón y España. Tiene plena relación con la Ruta de la Plata; debido a la situación de ambos países, en el extremo de sus Continentes. Una geografía que les hizo riquísimos en metales preciosos, al hallarse al final de un mundo; donde se abren grandes yacimientos. Ello fue lo que sucedió en la Península Ibérica, cuyas minas de oro, plata, estaño y cobre; antaño proliferaban a lo largo del área denominada “la brecha geológica”. Una zona que mucho tiene en común con la frontera entre España y Portugal; pues transcurre por el Guadiana y el Alentejo, llegando hasta Sierra Morena. Para pasar luego al Duero y subir hasta el Miño o el Sil; culminando en las famosas minas de oro de Orense. Provincia que toma su nombre de estos yacimientos auríferos; cuyas extracciones compusieron el 25% de todo ese metal que se fundió y circuló en la Roma Antigua. Del mismo modo; Japón, como tierra situada al final de Asia y compuesta en gran parte por una falla geológica (cuya formación y crecimiento continúa). Fue riquísima en metales preciosos, que fluyen en esas zonas donde la naturaleza se rompe y entrega sus tesoros interiores. En especial, el oro y la plata; que proceden de meteoritos caídos en nuestro Planeta, venidos desde una estrella Súper Nova de enormes proporciones. En cuya explosión interior, el helio y los gases que formaban el astro, alcanza altísimas temperaturas; cesando su conversión en hierro y pasando a crear oro, plata o cobre. En un proceso de autodestrucción del astro; que finalmente se rompe de forma caótica, esparciendo sus restos por todo el Universo. Llegando hasta nuestro Mundo algunos de esas porciones de super-novas, que al caer en la superficie, pueden convertirse en minas de metales preciosos. Siempre que en su impacto, no se hundan bajo la corteza terrestre. Pues de hacerlo así; desaparecerían fundidos, convirtiéndose en magma. Todo ello, explica por qué en las zonas donde hay brechas geológicas, situados al final de los Continentes; se hallan las minas de ricos metales, Como sucedió en España, las Islas Británicas, en México, en en Perú y en Japón. Donde algunos yacimientos de oro y plata, producían tanto o más que las de América, durante el siglo XVI.
Cuanto vamos exponiendo, nos lleva a entender por qué en la Península Ibérica y en el archipiélago japonés, existieron “Rutas de la Plata”. Un camino, que en el país del Sol Naciente unía Niigata con Tokio; calzada que antiguamente se llamó Mikuni Kaidô, nacida en tiempos inmemoriales. Pero reconvertida en el de los metales preciosos, desde el año 1601 -cuando se descubrieron las minas frente a Niigata-; siendo desde entonces llamada Sado Buyio Kaidô (carretera del Gobernador del Sado). Senda que vamos a estudiar en nuestro siguiente epígrafe. Por su parte y en lo que se refiere a España; la Vía de la Plata se comenzaría a utilizar ya en época de los tartessios y fenicios (entorno al siglo VIII a,C.). Quienes transitaban por esas veredas, durante los meses de clima frío; debido a que desde octubre hasta mayo, resulta imposible navegar con seguridad por el Atlántico. Por cuanto buscarían un camino interior, para unir el Sur peninsular (Cádiz) con el Norte (Galicia y Asturias). Aunando así el Mediterráneo con el Cantábrico; llegando a hacer común el transporte de metales y mercancías por esas veredas, que finalmente los romanos convirtieron en varios tramos de calzada. Aunque, sabemos que en un principio y antes de la llegada de colonizadores a la Península; esta línea de comunicación se componía por cañadas de trashumancia. Cuyo punto inicial estuvo en Huelva y Cádiz, para terminar en las costas de Asturias; tras haber pasado por las tierras con mayor riqueza en metales preciosos de la Península (como fue el Alentejo y Orense; o los ríos Duero, Miño y Sil).
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, de nuevo, el Tonegawa a su paso entre las prefecturas de Saitama y de Gunma. Al fondo vemos la cima del volcán Asama (a la izquierda); en el centro, Haruna y Akagi, observando a la derecha, Tanigawa. Por este río, esas rutas y montañas, cruzaba la Vía de la Plata japonesa (el Mikuni Kaidô, que luego fue el Camino del Gobernador del Sado). Al lado, de nuevo Maebashi fotografiado desde el piso último de su Ayuntamiento. En este caso, vemos la zona Suroeste; por donde el río discurre en dirección hacia Tokio. Al fondo de la imagen y a nuestra derecha, se observa Takasaki (urbe que se une con Maebashi en numerosos puntos). Abajo, nuevamente el Tonegawa como frontera entre Saitama y Gunma. Al final de la foto, también volvemos a tener el bello volcán Asama y la cordillera de Gunma; tras la cual se sitúa Nágano.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, Maebashi desde su Ayuntamiento; la zona Este de la ciudad. Las montañas que vemos a lo lejos pertenecen a las proximidades de Ashikaga y por ellas transcurría el antiguo Camino de Nikko (bella localidad que se sitúa un poco más al Norte). Abajo, otra fotografía de Maebashi, donde he marcado la situación de Takasaki y la del puerto fluvial último, cercano a Tamamura. Hemos de destacar que Takasaki y Maebashi se unen en toda su extensión y tan solo quedan claramente separadas por el río. Situándose Takasaki en el lado Sur y en el opuesto, la capital de Gunma. Aunque también se hallan varios barrios de Maebashi en la otra orilla del Tonegawa -como Sojâ Machi-, por lo que es difícil vislumbrar la frontera entre ambas (a menos que nos fijemos en los carteles de sus calles).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, la bella cima del volcán Asama, fotografiado en las proximidades de Isesaki (cerca de Tamámura). Abajo, la zona Sur de Maebashi desde el piso último de su Ayuntamiento. En la imagen vemos en su parte inferior, las orillas del Tonegawa. En la zona media, he trazado una línea que explica por dónde transcurría el Camino del Gobernador del Sado y el Mikuni Kaidô. Dirigiéndose desde Takasaki a Shibukawa, pasando por Sojâ (uno de los barrios más legendarios de Maebashi). Al fondo, observamos las cordilleras de Gunma, tras las que se halla Nágano.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, edificio del Ayuntamiento de Maebashi (Kencho), sito a orillas del Tonegawa. Foto tomada desde uno de los numerosos canales que tiene este río; al que las obras públicas, han convertido en un tesoro de conservación y pureza. Drenándose y canalizándose en toda su extensión, cuidando su fauna y logrando que sus aguas lleguen limpias y cristalinas a Tokio (que se abastece en un 80% de ellas). Abajo, de nuevo la capital de Gunma vista desde el piso último de su edificio consistorial. En primer término, el río y sus canales; a media imagen, el velódromo y su puente central. Al fondo las montañas de Tanigawa y Akagi. A la izquierda de la fotografía, he marcado el Mikuni Kaidô (Ruta del Gobernador del Sado), con una línea roja. Señalando también el lugar donde está la ciudad de Shibukawa; antes de la subida de esa ruta, hacia la cordillera, en su viaje hasta Niigata. A nuestra derecha, abajo y junto a los parques, he añadido un cartel para marcar el lugar donde se encuentra el palacete de Rinkokaku (que veremos en siguientes fotos).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: El edificio y jardines del palacete Rinkokaku; junto al Tonegawa, en Maebashi.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Rinkokaku; sus jardines y estanques, cuyas aguas proceden directamente del Tonegawa.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Rinkokaku, en Maebashi. Se trata de tres edificios y parques, situados junto al río. Fueron levantados a comienzos de la época Meiji (entorno a 1884) y se utilizaron para recepciones de autoridades, albergar huéspedes de honor o visitas de personalidades. Sus jardines son famosos por la proliferación de cerezos, que en el mes de abril florecen y crean una bellísima estampa.
D) GUNMA: CAMINO DEL BUDISMO Y RUTA DE LA PLATA:
D-1) Madrid y Tokio; Edo y los Austria, historias paralelas:
Tokio y Madrid comparten numerosas afinidades, entre la que destaca su designio como ciudad principal del reino, en una época muy cercana. Pues aunque la capital de España fue establecida en esa Villa por Felipe II (en 1561); su hijo (Felipe III) trasladó la Corte a Valladolid durante un lustro y desde 1601. Debido a lo que Madrid hasta 1606 no fue definitivamente elegida como la cabeza del Imperio. De un modo similar, cuando Tokugawa I vence al resto de opositores al shogunato y logra unificar Japón bajo su mando (entre 1601 y 1603) elige Tokio como residencia. Cambiando la capitalidad de facto, que hasta entonces había estado en Kioto; al menos desde fines del siglo VIII. De tal modo, aunque el emperador siguió viviendo en la antigua Corte; la urbe principal pasó a ser Tokio, que fue llamada Edo. Dando nombre al periodo que referimos; entre 1603 y 1868 (gobernado por los Tokugawa, logrando dos siglos y medio de paz interna).
Pese a lo relatado en el párrafo anterior, los motivos que Felipe II tuvo para cambiar la ciudad principal desde Toledo a Madrid; fueron paralelamente opuestos, a los que el primer Tokugawa (Ieasu), esgrimió en su traslado hacia Tokio. Pues el rey de España prefirió elegir un lugar resguardado y lejano al mar, franqueado por montañas y ajeno a todo cauce importante; con el fin de evitar invasiones extranjeras. Al sentirse odiado por los portugueses, ingleses, franceses, italianos y todo país vecino. Mientras el shogun nippón quiso vivir lejos de Kioto, para no verse presionado por la Corte, ni por el emperador. Obligando a los daimyos (príncipes) a tener casa en Edo, viajar hasta allí regularmente y reconocerle así en su poder omnímodo. Pese a esas diferencias históricas; Madrid y Tokio presentan dos semejanzas más, como es la de situarse en un valle, donde fluyen numerosos ríos (cercado por montes, que le alimentan de cristalinas aguas). Además, ambas fueron creadas capitales en un tiempo en que sus imperios vivían circunstancias semejantes y paralelas. Pues la victoria de Tokugawa y la unificación del Japón, se debió -en gran parte- a la aparición de los portugueses y españoles en el archipiélago, portando armas de fuego. Mientras la elección de Madrid como ciudad central; se ratificó cuando Felipe II no quiso aceptar tener su Corte ni residencia en Lisboa (al heredar el trono portugués). Por temor a ataques marinos y por no sentirse seguro, coronado y residiendo entre los lusos. Finalmente, es importante volver a incidir en que Felipe III (hijo del anterior) trasladó la capitalidad del reino hasta Valladolid (entre 1601 y 1606), a manos de su “favorito”; el duque de Lerma. La figura de este elegido, llamada “valido” es un cargo que mucho puede equipararse al de shogun; pues era el que realmente gobernaba, mientras el rey dedicaba su vida a causas más “nobles”. Finalmente, añadiremos de nuevo que siendo valido Lerma, trasladó la capital; hecho que vuelve a generar paralelismos curiosos entre la Historia de España y la de Japón.
Todo lo que hemos relatado muestra que tanto Madrid como Edo, son ciudades muy modernas; habiendo nacido como ciudades principales a fines del siglo XVI o principios del XVII. Tanto es así, que Tokio realmente no se convirtió en la capital y en la residencia del Emperador hasta el final del periodo Tokugawa; al comenzar el Meiji en 1868. Un hecho que destacamos ya que explica porque la zona de Kantô tuvo enorme importancia durante la época antigua; se ubicó en el Norte de esta región, mas concretamente en área de Gunma. Debido a que esta prefectura se halla en un valle muy fértil, rodeado de cordilleras, regado por riquísimas aguas y lejos del mar. Aunque algunos de sus ríos eran en gran parte navegables (como el Tone); permitiendo llegar desde este área alta de Kantô, al Pacífico, en pocas horas. Lo que otorgaba al valle de Gunma el privilegio de estar resguardado de los ataques venidos por mar, pero llegar a sus orillas con gran facilidad. Además, esta zona de Gunma está situada en el ombligo del archipiélago; en la mitad geográfica de Japón y entre las costas del Este y las del Oeste. Es decir, mediaba territorialmente entre los puertos de Niigata y la bahía de Tokio; hallándose muy protegida entre cordilleras y lejos de las posibles razzias llegadas desde el mar. Todo lo antes expuesto -a mi juicio- provocó que viviese una etapa de florecimiento, gran cultura y progreso; durante una de las eras más antiguas del Japón. Refiriéndome a la etapa Kofún o de los túmulos. Periodo que se fecha comúnmente entre el 300 y el 550 d.C.; aunque actualmente la datan desde el 250 al 538. Momento en que esta zona de Gunma era denominada país de Keno o de Kenu, para llamarse más tarde Kozuke (Kozuke no kuní).
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Imágenes de la etapa de los túmulos en Japón; periodo llamado Kofún, que abarca desde el año 250 al 538 d.C.. Arriba, entrada a uno de los sepulcros con corredor de Gunma-Machi (con dos personas a su lado, que nos muestran su tamaño y escala). Al lado, mi mujer y nuestra sobrina, en la puerta del corredor de esa tumba megalítica japonesa. Abajo, Haniwas en el Museo de Gunma-Machi (al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto). Estas figuritas de terracota comenzaron a colocarse en las colinas tumulares para que drenasen bien las aguas; aunque finalmente se convirtieron en objetos rituales que se introdujeron en esas tumbas y lugares adyacentes, para conservar (rememorar) la Sociedad que había habitado el fallecido. Quizás sustituyeron en una ceremonia de sacrificio, a las personas y animales; enterradas representadas en cerámica, en vez de ser inhumadas junto a su señor.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, otra Haniwa del mismo periodo, procedente del túmulo antes mostrado (también propiedad del Museo de Gunma-Machi; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto). Abajo, entrada al Ayuntamiento de Maebashi (capital de Gunma), donde se hallan los restos del antiguo castillo y una reproducción de una Haniwa de caballo.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Terminamos esta serie de imágenes, recogiendo la del reloj más antiguo existente en Japón; que fue regalado a Tokugawa I por el rey de España. Enviado al archipiélago por Felipe III (en 1611) como agradecimiento al shogun; tras salvar a 317 marineros españoles que habían naufragado cerca de las costas japonesas. Al lado, portada de uno de los libros que lo publican, con la imagen de Tokugawa (Ieasu). Abajo, el reloj tal como lo muestra esta publicación.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, portada del libro “El milagro de los 400 años del reloj de Ieasu”; que trata extensamente sobre este regalo que Tokugawa guardó con gran cariño. Abajo, detalle en la primera publicación; donde vemos ampliado el reloj que envió Felipe III a este unificador del Japón. Se lo hizo llegar a través de Sebastián Vizcaino, que visitó la isla en 1611. Era de fabricación madrileña y construido en 1581 por Hans Evalo. Actualmente se conserva en el Museo de Tokugawa del Templo Kunozan, Toshogu (Shizuoka).
D-2) El megalitismo y Gunma:
La época de los túmulos (Periodo Kofún, del 250 al 550 d.C.) se produjo tras el contacto del archipiélago con el Continente; al llegar durante el siglo III de nuestra Era, numerosas influencias desde Chiha y Corea. Apareciendo esa nueva forma de enterramiento (similar a nuestros dólmenes o tholos), donde se inhumaban los nobles nippones y las personas de mayor rango. Construcciones de tipo megalítico, donde comúnmente introducían en la tierra figuras de arcilla, llamadas Haniwas. Terracotas que primero fueron sepultadas en esas colinas, con el fin de que drenasen bien las aguas y no se viniera abajo el túmulo. Aunque, más tarde, estas esculturas de terracota, comenzaron a tener un sentido ritual; convertidas en parte del ajuar funerario y representación de la vida cotidiana del finado. Por lo que las Haniwas reproducían todo tipo de ornamentos y enseres del muerto; figurando también las personas que le habían rodeado y hasta los animales más queridos. Considerando algunos historiadores que se trataba de cerámicas que sustituían el sacrificio ritual; hasta entonces realizado al inhumar un gran noble. Matando y enterrando junto a su señor, a numerosos sirvientes, sus más fieles soldados, algunos familiares y a sus mascotas (acompañados de enseres). Esta modalidad de sepulcro, nueva en Japón; significaría la entrada desde China de un tipo de ritual de enterramiento similar al del emperador Quin Shi Huang (unificador del reino y creador de la Gran Muralla). En cuya tumba se hallaron unos ocho mil de guerreros, vaciados en terracota. Aunque debemos considerar la existencia de unos cuatrocientos años de distancia histórica; ya que el mencionado emperador Quin muere en el 210 a.C. y los túmulos aparecen en Japón entorno al 250 d.C..
En esta etapa de los Kofún, se establece la Casa Imperial japonesa, al mando del clan Yamato; cuyo gobierno se considera la primera familia real de la isla. Debido a lo que ese periodo se conoce también como el Yamato; aunque esa Era vivió una etapa posterior, llegando hasta el año 710. Un segundo momento, que se fecha entre los años 550 y el 710; sobrevenido cuando el emperador adopta el budismo como religión. Lo que sucede tras una embajada llegada desde Corea, en el año 538; enviada para convertir al máximo dignatario del país Yamato (luego denominado del Amanecer). Archipiélago que los chinos llamaban de Wa; nombre que disgustó a un emisario enviado desde esta isla a la corte de Xi´an (al final del siglo VII); quien pidió que se refirieran a su tierra como Ni-Hón (Sol Naciente). De tal modo, el actual Japón comenzó a denominarse Nippón, desde la etapa del los túmulos (Kofún) y durante la Edad Yamato. Cuyo segundo periodo es denominado Asuka y se produce al abandonar paulatinamente el ritual de enterramiento en túmulos; tras convertirse al budismo el emperador y sus nobles. Fase que -como hemos dicho- comienza en el año 538 con los referidos emisarios enviados desde Corea; aunque no será hasta el 552 cuando lleguen al Japón las primeras esculturas y textos de Buda. Promoviendo la difusión de esta fe importada, una noble familia de la isla, de origen coreano, llamada Soga. Quienes finalmente logran que el príncipe Sôtoku se convierta al budismo en el año 593. Por lo que el sintoísmo chocó con las nuevas creencias que entraban desde el Continente, generándose numerosos conflictos internos. Luchas y hasta confrontaciones bélicas, que finalmente fueron solventadas, tras la muerte de Sôtoku en el 622. Cuando al advenimiento de su hijo, determinaron declararle unánimemente; dios del sinto, hijo de la luz (descendiente de AmaterasuOmiKami). Llegando así a un entendimiento y paz entre ambas religiones; comenzando desde entonces a extenderse el budismo, con la promoción de templos por todo Japón.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Mapas donde mostramos las islas como el imperio de los Yamato; con sus diferentes reinos. Arriba, el archipiélago y sus distintos reinos, durante el Periodo Yamato. En este, hemos dejado en color blanco las zonas de gobierno de los Yamato; origen de la Casa Imperial del Japón. En negro, vemos las áreas no dominadas por este clan que originó la corona nippóna. Zonas ajenas a Yamato, que comprendían (al Norte) la isla de Hokkaido y la actual provincia de Tohoku. Como podemos observar, Gunma era la frontera con estas tribus enemigas (en su mayoría Ainu); cuyos límites se extendían hasta las montañas cercanas a la bella ciudad de Nikko. Al lado, de nuevo, la división de regiones en la zona Norte del Japón, donde se dibuja la linde entre los “bárbaros” del Norte y los reinos de Yamato. Frontera que coincide prácticamente con la actual existente entre Tòhoku, con Kantô y Chûbu. Abajo, mapa de la isla, donde observamos la prefectura de Gunma, pintada en amarillo; cuyo nombre en tiempos de los túmulos fue el de Keno (que algunos traducen como “campos de pelo”). Sabemos que esta tierra de Keno, era muy rica en agricultura; estableciendo ya su capital en un punto que debe situarse junto a la actual Maebashi. En lo que refiere al nombre antiguo y la alusión al “vello”; a mi juicio, pudo originarse porque muchos de sus labriegos fueran de ascendencia Ainu (de cuerpo peludo). Quizá al ser campesinos tomados como prisioneros; o bien gentes migradas hasta Gunma, desde los territorios rebeldes del Norte.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: El barrio de Maebashi llamado Sojâ-Machi (o Souja Machi) es un conocido lugar donde proliferan los enterramientos de tipo tumular. Aunque en la etapa posterior y cuando se extendió el budismo por Japón; también se fundaron numerosos templos junto a estos Kofún de Sojâ (tumbas megalíticas, de los antiguos señores del Periodo Yamato). Al lado, uno de los templos budistas de Sojâ-Machi, situado junto a un Kofún. En este caso, es el Hikariiwao otera que se eleva frente al túmulo de Hôtôzan. Abajo, el “campanario” (shôrò) del templo y la colina con el sepulcro megalítico; a la derecha de la imagen.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otras dos fotos del Hôtôzan Kofún, fechado entorno al año 650. Al lado, la tumba original, que todavía se conserva (aunque fue expoliada desde época muy antigua). Abajo, entrada al corredor del enterramiento.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: De nuevo, el Hôtôzan Kofún, en Sojâ-Machi (Maebashi), junto al templo budista Hikariiwao. Al lado, el corredor y su techo, con enormes losas perfectamente sujetas (pese a los terremotos y a los casi mil cuatrocientos años que tiene). Abajo, el pasillo y el sepulcro original, al final de este Kofún.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otro de los túmulos de Sojâ-Machi; en este caso el Jaketsuzan (también fechado a mediados del siglo VII). Al lado y abajo, su entrada. Este no conserva el sepulcro, aunque es muy llamativo el tamaño de sus losas. Que llegan a medir seis metros; por lo que pesarán decenas de toneladas. Muy cerca de este Kofún se halla el Museo de Sojâ-Machi, dedicado a esas tumbas milenarias.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado interior del Jaketsuzan Kofún ; dentro no tiene sepulcro aunque es muy importante el tamaño de sus losas, que llegan a medir seis metros (por lo que pesarán decenas de toneladas). Abajo, la montaña Haruna, junto a Maebashi; en la subida del Mikune Kaidô. Vemos en imagen las vías del tren común (no el sinkansen), que iría más o menos por el camino, también llamado del Gobernador de las Minas del Sado. Los dos túmulos anteriores, tienen a su espalda esta montaña y sitúan su entrada mirando al Sureste. Aunque hay otros cuyo corredor enfoca hacia estos picos, que semejan la silueta de una persona tumbada.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado detalle de las cimas de Haruna, tal como se observan desde los túmulos. Abajo, dibujo mío sobre la imagen anterior, en el que he trazado la silueta que dejan ver las montañas de Haruna; pareciendo una persona tumbada (quizás un hombre fallecido). Se ve claramente la cabeza y el pelo (largo, como llevaban los nobles nippones). El brazo, el hombro y su mano izquierda, se formaría con las colinas más bajas, junto a Haruna. Asimismo se aprecian las piernas, pies y el sexo, en el cráter del volcán (este último es un dato de suma importancia simbólica; para la religión del Japón, basada en cultos a la naturaleza). Por último, en la zona que corresponde al estómago, la silueta puede darnos a entender que está embarazada o bien tiene allí la mano derecha, sujetando un arma. Por lo que aquellos montes parecen una persona yacente; bien un guerrero con espada o una dama preñada.
Algo muy semejante a lo que vemos en Haruna, sucede en España, en Antequera (Málaga); donde el corredor de sus dólmenes enfoca hacia unos picos, cuya línea igualmente parece la de un ser humano tumbado. Aunque la orientación de estos Kokún japoneses es muy diferente a los malagueños; ya que en Sojâ-Machi dan la espalda a la cordillera y miran hacia el atardecer. Sobre este aspecto, habiendo calculado las guías y distancias que tienen las tumbas y la entrada en estos dos Kofún de Maebashi. Creo poder aseverar que están orientados a la Puesta del Sol, en fecha 21 de diciembre; día en que entraría la luz hasta el final de su pasillo; iluminando el sepulcro. Lo que me lleva a pensar la posibilidad de que en algún momento, se abrieran en esa fecha; para honrar al difunto allí enterrado (poner ofrendas y ampliar el ajuar). Para conocer si su orientación es hacia el atardecer del 21 de diciembre, nos falta calcular la precesión de equinoccios y su proyección solar en fecha; lo que permitiría datarlos exactamente.
D-3) Los Yamato y sus límites de dominio:
En esta etapa Kofún o de los túmulos (del 250 al 550); los Yamato no gobernaban la totalidad del archipiélago. Existiendo dos zonas ajenas al poder de esta familia, que lideraban los clanes principales de las actuales tierras japonesas (establecido principalmente en la isla de Shikoku). Quedando excluidos del país Yamato: el Sur de Kyusu, el Norte de Honsu y Hokkaido. Tal como podemos ver en los planos de imágenes anteriores; donde también se observa como la zona de la actual región de Kantô (valle de Tokio y prefecturas cercanas) se llamaba por entonces Shuwa. Situándose en la frontera Norte del país de Yamato; que terminaba en las montañas al Este de Gunma (donde más tarde se levantó la ciudad de Ashikaga). Tras las que habitaban esas tribus del Norte, que llamaban Emishi (pobladas por enemigos); en las actuales regiones de Tohoku y Hokkaido. A su vez, la mitad Sur de Kyusu, vivía también fuera del poder de Yamato; denominándose Kumaso y Hayato. Por su parte, entre las principales tierras del país de Yamato; hemos dicho que la actual región de Kantô tenía por nombre Shuwa. Limitando al Norte con los bárbaros Ainu y al Noroeste con las tierras amigas de Koshibito; que hoy corresponden a las prefecturas de Niigata, Nagano, Tookama y Fukui.
A lo antes expuesto, hemos de recordar, que la actual provincia de Gunma; en esta etapa de los túmulos fue denominada Kenu (o bien Keno). Palabra que muchos consideran, procedería de la voz “KE”, cuyo significado es “vello”, “pelo corporal”; unida a “NO” que se traduciría por campos. Una denominación que quizá estuvo relacionada con su cercanía al territorio de Emishi.; ajeno a los Yamato y poblado por gentes que se suponen de origen siberiano. Tribus cercanas racialmente a los Ainu y con vello corporal. Siendo muy diferentes los rasgos de los habitantes del Sureste del archipiélago; procedentes en su gran mayoría, de migraciones llegadas desde China y Corea. Por cuanto los Yamato eran asiáticos y sin apenas vello corporal; muy distintos a las tribus norteñas y enemigas (sitas en Emishi, hoy Tôhoku ). Por cuanto expongo, no es raro pensar que la actual prefectura de Gunma fue llamada Kenu (“campos de pelo” o “huertas de velludos”); quizás debido a que sus labradores tenían rasgos Ainu. Aunque, finalmente, esta palabra Keno (o Kenu) adoptó otro significado muy distinto. Tomando como sentido “terrenos fértiles” o “plantaciones ricas”; debido a que el alto valle de Kantô fue una de las regiones más prósperas y fructíferas desde la etapa Kofún. Conociéndose por entonces como el granero (de arroz), a más de ser un lugar considerado paradisíaco; por su temperatura, sus campos y sus ríos de limpias aguas. A ello se sumaba la situación geográfica, que sitúa a su bahía más próxima, en la zona opuesta al Mar del Japón; libre de ataques de China y de “visitantes” venidos de Corea. Lo que explica el interés de los Yamato por conservar estas tierras entre sus dominios; mostrando por qué las fronteras de los enemigos no lograban sobrepasar las montañas al Norte de Gunma. Habiendo quedado reducidas las tribus del Norte a esta zona; en la actual región de Tohoku y Hokaido (famosas por la inclemencia de su clima y su inestabilidad geológica).
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Después del periodo Kofún, que finaliza en el 538; se produjo la entrada del budismo en el archipiélago. Nueva religión que se fue divulgando durante la siguiente etapa, llamada Asuka. Aunque ambas épocas (Kofún y Asuka) son comprendidas dentro de la Era Yamato; que comenzó en el 250 d.C. y terminó en el 710, cuando el culto a Buda es aceptado por la Casa Imperial y la mayoría de los nobles del Japón. En ese año de 710, se fecha la fundación de la capital Nara; residiendo allí la Corte (principalmente gobernada por emperatrices). Esta fase llamada Nara (710 al 794), fue de enorme transcendencia histórica; pues se extendió la nueva fe por todas las islas. Una religión que llega muy pronto a Gunma; tal como recientemente se ha descubierto. Al hallarse un centro budista en Sojâ-Machi, que comprendía muralla, torre y templo; cuya fecha de fundación data del año 741. Del que veremos imágenes a continuación, agradeciendo al centro de interpretación, Kokubun-ji, nos permita divulgar nuestras fotos (tomadas en el interior y exterior de su museo). Arriba, dibujo que representa lo que fue este complejo religioso llamado Kokubun-ji; que terminó de construirse en el 752, fecha en la que se levantaban los primeros templos budistas del archipiélago. Recordaremos, que este se halla en las proximidades de Maebashi; entre Takasaki y Shibukaba. Lo que supone que está en plena Ruta de la Plata japonesa (en el Mikuni Kaidô, camino del Gobernador del Sado). Al lado, foto de lo que queda del edificio que fue templo budista, fundado en el 741 y acabado en el 752 (del que tan solo se conservan sus basas y cuanto se ha obtenido en excavaciones; lo que se muestra en el museo y centro de interpretación). Abajo, zona donde estaba la torre del centro religioso Kokubun-ji (al fondo, podemos ver las montañas de Haruna).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, grabado original y sellos, que muy amablemente nos regalaron en el referido centro de interpretación. Uno de estos “han” se fecha en el 752; lo que testifica que en ese año estaba el templo finalizado. Abajo, el referido museo y centro de interpretación Kokubun-ji, en Sojâ-Machi; donde nos atendieron con la mayor amabilidad y cortesía japonesa. Volvemos a recordar que este punto se halla en el Mikuni Kaidô, entre la primera parada en Takasaki y la segunda, de Shibukaba. Lo que significa, que antes de convertirse en la Ruta de la Plata japonesa, debió ser el camino de entrada del budismo (llegando esa fe con prontitud, a la zona alta de Kantô).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otras dos fotos de Kokubun-ji. Al lado, la torre tal como se supone que fue (muy parecida a las de Nara en esa época). Abajo, reconstrucción en maqueta del recinto completo.
D-4) Kozuké no kuní y la difusión del budismo desde Gunma:
Todo cuanto narramos, nos muestra la importancia de Gunma, de sus ciudades y del Tonegawa. No solo en la época de los Kofún (250 al 558 d.C.), cuando era denominada Keno y tenía una gran capital en las proximidades de la actual Maebashi. Ciudad antigua que no se ha encontrado, pero -que a mi juicio- estaría en Sojâ-Machi; por donde trascurrirán los senderos principales y ancestrales (como hizo luego “la Ruta de la Plata” japonesa). Una “basilea” perdida que hubo de mantenerse después del la era de los Túmulos; durante la segunda etapa del periodo Yamato (Asuka, del 550 al 710). Afirmación que me atrevo a aseverar, observando como en la zona siguieron construyendo Kofún; lo que demuestra la datación de los dos sepulcros megalíticos, recogidos en imágenes anteriores (fechados hacia el 650). Lo que implica una plena continuidad, manteniendo el sistema de clanes y la religión que enterraba en estos corredores, bajo colinas artificiales. Lo que obliga a pensar que este área del valle de Kantô, siguió siendo de enorme importancia, desde entonces. No solo debido a que era frontera con los enemigos del Norte (Ainu); sino también porque unía el Este y el Oeste de las costas y además era riquísima en cultivos. Lo que podemos constatar en sus innumerables ruinas y restos aparecidos, correspondientes al Periodo Yamato; habiéndose hallado miles de enterramientos y centenares de túmulos de gran tamaño. Tal como sucede en el referido barrio de Maebashi, llamado Sôja-Machi (entre Takasaki y Shibukawa), donde podremos encontrar decenas de Kofún.
Esta zona de Gunma, continuó teniendo una gran transcendencia tras la difusión del Budismo. Momento en que la Keno (de los Kofún), pasó a llamarse Kozuke no kuni (país de Kozuke). Nombre con el que se conoció el área que comprende toda la prefectura que preside Maebashi; destacando ese punto llamado Sôja-Machi durante la etapa Nara (al llegar en tiempos muy tempranos la nueva fe). Por su parte, considero posible que la palabra Kozu-Ke, pudo originarse desde la anterior denominación “Keno” (o Kenu). Que contiene la voz “KE” cuya traducción sería “pelo, vello”, quizás en referencia a la proximidad de Gunma con los Ainu del Norte (famosos por ser velludos). Pudiendo referir aquel Kozu-Ke al reino junto a los “KE”. No solo porque sus campesinos pudieran ser velludos, al tener un origen siberiano. También porque Gunma se situaba en la frontera con estos enemigos de los Yamato; a los que quizás denominaban “Ke-to” (“de mucho pelo” -tal como llamaban más adelante a los extranjeros-). Aunque hay que pensar que esa posición límite de Gunma, le obligaba a mantener en la zona una casta de fuertes guerreros (quienes se enterrarían en Kufún). Ante lo que hemos de recordar que la palabra SHOGUN realmente es una reducción de “See Tai Sogun”; título muy antiguo que significaba “general pacificador de los bárbaros (norteños)”. Por lo que la voz que designa al caudillo máximo de Japón; procede de esos guerreros que habitaban en las zonas fronterizas con los enemigos de los Yamato (como lo era Gunma).
De tal manera y conforme a la importancia histórica de este barrio de Maebashi durante la etapa Nara , llamado Sojâ-Machi; recientemente se ha terminado de excavar un templo budista -antes mostrado en imágenes- cuya fundación es del año 741 y fue construido en el 752. Es decir, tan solo un siglo después de la muerte del legendario emperador Sôtoku, primero que impulsó la difusión de esa nueva religión; y cuarenta años más tarde del 710, que inicia el Nara. Momento en que la emperatriz Genmei establece su Corte en esa ciudad y termina la etapa Asuka (durante la que se produjeron numerosos problemas entre budistas y sintoistas). Llegando finalmente a divulgarse la nueva fe por todo el archipiélago desde el siglo VIII, promoviéndose la difusión de múltiples recintos sagrados budistas. Siendo entonces, cuando se construyó en Nara el templo Todai-ji; edificio en madera más antiguo del Mundo, fechado en el 752. Centro religioso coetáneo al que levantaron en Maebashi (Sojâ-Machi) durante los mismos años; denominado Kokubun-ji. Que se hallaba en los dominios del país Kozuke, tal como se conocía por entonces a estas tierras de Gunma. Un recinto sagrado, precisamente construido en la línea y lugar donde más tarde pasó el Mikuni Kaidô y el Camino del Gobernador del Sado. Entre las ciudades de Takasaki y Shibukawa, a orillas del Tonegawa y frente a la actual capital de la prefectura. En este barrio denominado “Sojâ”, cuyo significado es el de “poblado de templos” y donde aún podremos encontrar bellísimos santuarios (sintoístas y budistas).
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Las tres estelas inscritas, consideradas las más antiguas que utilizan caracteres chinos y lengua de Japón. Se conservan en el Museo de Takasaki (Gunma Prefectural Museum of History, al que agradecemos nos permita divulgar las imágenes). Se denominan las tres lápidas de Kozuké -nombre con el que se conocía en el Periodo Nara esta zona de Gunma-. Arriba, la estela de Tago; datada en el 711. Al lado, lápida de Kanaizawa, que se fecha en el 726.
Abajo, la losa de Yamanoue del año 681 y perteneciente a la Edad Yamato. Es anterior al periodo Nara y certifica -de algún modo- la difusión en este área, del budismo durante la época Asuka. Su hallazgo se relaciona -a mi modo de ver- con el camino fluvial que unía la bahía de la actual Tokio, con las montañas de Gunma y los antiguos senderos que partían desde Takasaki: El Mikuni Kaidô (posterior camino del Gobernador del Sado), el Nakasendo y el Kosû Kaido. Rutas de comunicación tradicionales, que -a mi juicio- tuvieron un tramo fluvial; llegando desde el Pacífico hasta Gunma, navegando el Tonegawa. Desembarcando en un punto cercano a Kurágano (a unos diez kilómetros de Takasaki) y junto al pueblo de Tamamura. Lo que explica que entre Takasaki y Tamamura se encontrase el Kofún Yamanoue, donde se halló la estela que lleva su nombre y vemos en foto.
Estos hechos que referimos, suceden entre los siglos III al VIII; cuando el lugar llamado después Kozuke (hoy Gunma), era un territorio pleno de túmulos. Una tierra de gran importancia entre los Yamato, perteneciente entonces al llamado país de Shuwa y a la región de Keno (quizás por estar cerca de los Ainu; por sus labriegos con vello; o por sus campos ricos en agricultura). Cuya importancia geográfica residía en su frontera con los enemigos del Norte; pero también en constituir el eje central del archipiélago, uniendo las costas del Este (la actual Niigata) con las del Oeste (hoy Tokio). Todo lo que convertía a esta parte del actual Kantô -las prefecturas de Saitama y Gunma-; en un punto de comunicaciones esencial. Un pasillo imprescindible, al que se sumaban unos extensos campos de cultivo, con enorme producción. Por lo que Kenu, debió ser defendida con el máximo rigor, para que no fuese tomada las referidas tribus del Norte. Ello explica la proliferación de Túmulos durante el periodo Yamato, que indica la existencia de grandes clanes y ejércitos promovidos por señores de enorme poder. Pero -asimismo- viene a explicarnos por qué llega tan pronto el budismo a este área. Levantando un templo del nuevo culto, en los mismos años en que se venían construyendo los de Nara (a mediados del siglo VIII). Siendo Gunma uno de los primeros lugares de archipiélago donde se extendió esta fe; debido a su enorme importancia (geográfica y productiva).
Lo que hemos expuesto, también puede hacernos entender por qué se hallan en Takasaki, las tres primeras aras en piedra, escritas en gramática japonesa. Hablamos de las lápidas denominadas Estelas Kozuke; que actualmente se hallan en el Gunma Prefectural Museum of History y que antes hemos podido ver en imágenes. Entre ellas, la más antigua es la llamada estela de Yamanoue que se fecha en el año 681 d.C. (en Periodo Yamato). Le sigue en importancia, la estela de Tago; datada en el 711 (al comienzo de la Era Nara ); y finalmente, también tenemos en el mismo museo la lápida de Kanaizawa, del 726 (a inicios del Nara). Debiendo destacar, que la estela de Yamanoue es el ejemplo más antiguo que se conserva de escritura, en caracteres chinos utilizando la gramática japonesa. Es decir, podemos considerar la referida losa como la inscripción (sobre piedra) más antigua del Japón budista. Lo que supone que esta zona de Gunma, fue lugar preferente para la entrada y expansión de la nueva fe. Todo lo que vuelve a referirnos al camino que transcurría desde la actual bahía de Tokio, hasta Niigata; que hemos llamado Ruta de la Plata japonesa. Pues habíamos dicho que una de sus paradas principales era Takasaki; donde se unía este Mikuni Kaidô, con el Nakasendo e incluso con el Kosû Kaido (que transcurría por el Suroeste como otra de las vías clásicas). Pero, asimismo, explicábamos como tras el descubrimiento de las minas de Sado, aquel camino Mikuni se había transformado. Pasando desde Takasaki a dirigirse hacia un punto de embarque fluvial, para ir hasta Tokio, navegando en el Tonegawa. Lo que sucedía en las proximidades de Kurágano (muy cerca de Takasaki) y junto al pueblo de Tamamura; cuya etimología -a mi juicio- procede de las balizas situadas en el río para evitar su paso más al Norte (donde el Tone ya no es navegable). Lo que nos explicaría, por qué la estela de Yamanoue fue hallada junto a Tamamura, en un túmulo de igual nombre (excavado al Sur de Takasaki -ver mapa en siguientes imágenes-). Pudiendo llegar a deducirse que el budismo entró por el mismo camino y por la ruta fluvial que luego usaron para trasladar el oro del Sado. Viniendo en barco desde la actual bahía de Tokio, para difundirse a lo largo de este camino que más tarde fue del Gobernador del Sado y antes había sido el Mikuni.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Planos e imágenes de la Estela de Yamanoue. Arriba, mapa en el que he marcado preferentemente las poblaciones de: Tamamura (junto al río Tone) y Takasaki. Entre ellas, podemos observar señalado el lugar en que se halla el túmulo de Yamanoue; donde se encontró la estela homónima. A su vez, he marcado en rojo, la Ruta del Gobernador del Sado (Mikuni Kaidô) llegando desde Takasaki a Shibukawa, pasando por Sojâ-Machi; donde está señalado el centro religioso Kokubun-ji. A su vez, podemos ver el Tonegawa a su paso por Maebashi, marcado con letras en rojo el río y cercada en negro la ciudad. También hemos señalado con una línea morada, el camino más corto desde Shibukawa hasta Tamamura, como posible alternativa al traslado del oro de las minas de Niigata. Siendo estas las paradas que marca la ruta del Gobernador del Sado. Al lado, de nuevo un mapa para comprender la importancia del eje de comunicaciones que se establecían en la zona de Maebashi. Abajo, de nuevo, la estela de Yamaue en foto a color (imagen por cortesía del Museo de Takasaki -Gunma Prefectural Museum of History-). Sobre esta estela nos dice Fred Cherrygarden , ver https://www.atlasobscura.com/places/yamanoue-inscription-and-tumulus-japan
(SIC): “Solo se conservan 18 ejemplos de estelas antiguas de la antigüedad clásica de Japón, que corresponde aproximadamente a la Alta Edad Media de Occidente. Ubicadas en la ciudad de Takasaki, las Tres Estelas de Kōzuke son las inscripciones en piedra más antiguas de Japón La estela de Yamanoue, la más antigua de las tres, se alza sobre una colina solitaria desde el año 681, del período Asuka. Contiene el ejemplo más antiguo conocido de una inscripción escrita en caracteres chinos y gramática japonesa. La piedra de andesita está apenas trabajada, similar a las estelas del reino de Silla en Corea, y el estilo caligráfico parece ser una variación de la escritura clerical. El texto dice lo siguiente: «Inscribo esto el tercer día de la décima luna, en el Año de la Serpiente y el Cerdo. Kurome-no-toji, nieta de Takemori-no-mikoto, quien gobernó el dominio de Sano-Miyake; esta es una dedicatoria de Chōri-no-hōshi a su madre, quien lo dio a luz tras casarse con Ōgo-no-omi, hijo de Niikawa-no-omi, hijo de Tatami-no-sukune. Monje de Hōkō-ji». En pocas palabras, la estela fue erigida por el monje Chōri-no-hōshi en memoria de su difunta madre, Kurome-no-toji, quizás después de enterrarla en la tumba adyacente.”
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, entrada al túmulo de Yamanoue (foto de Saijen Jiro), en las cercanías de Takasaki y muy próximo a Tamamura. Se fecha entorno al 550, aunque la estela aparecida sobre él, es muy posterior; debido a que en las laderas de estos Kofún se enterraban personas relacionadas con el noble principal. Por cuanto la lápida pertenece a la madre de un sacerdote: religioso que -debemos entender- trabajaba para un templo budista que se originó junto a la colina donde está la tumba. Acerca de ella escribe Fred Cherrygarden ver https://www.atlasobscura.com/places/yamanoue-inscription-and-tumulus-japan
(SIC): “Este túmulo funerario bien conservado se construyó originalmente a mediados del siglo VI para sepultar a un príncipe local. Sin embargo, no era raro arrastrar a los señores enterrados de sus lugares de descanso para dejar espacio a otra persona; se ha teorizado que esto fue lo que ocurrió con el entierro de Kurome-no-toji. El túmulo es también un raro ejemplo de kofun, el antiguo túmulo funerario japonés, ya que queda claro quién fue enterrado y cuándo ocurrió; la mayoría de los demás sitios no ofrecen esta información. Juntos, la estela y el túmulo ofrecen una fascinante excursión de interés arqueológico en una zona rural”. Abajo, plano más detallado de la ruta entre Shibukawa y el punto fluvial del Tone; pasando por Sojâ-Machi, Takasaki y Tamamurá. Donde hemos marcado la situación exacta del Kofún Yamanoue. En morado se señala la Nakasendo, que venía por tierra desde Tokio, para ir hacia Nágano.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tumbas de bonzos, en las laderas del túmulo de Hôtôzan, en Sojâ Machi. Se trata de lápidas del periodo Edo; donde se guardan los restos de sacerdotes que debieron pertenecer al templo Hikariiwao; o bien sirvieron a los daimyos (príncipes) cuyo sepulcro principal se halla en este santuario budista. En la imagen se observa la utilización de los Kofún para enterrar a personas relacionadas con la familia del finado, o bien con el templo budista que surgió en sus laderas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, sepulcros más modernos, sobre las laderas del Kufún Hôtôzan; al fondo de la imagen, el templo Hikariiwao. Abajo, sepulturas en la cima del túmulo. Pertenecen a la familia Akimoto (Daimyos del lugar en etapa Edo), cuya tumba principal se encuentra en el templo budista. Estas imágenes y hechos describen el modo en que se reemplazó el enterramiento en Kofún, para ser sustituido por la cremación budista. Sin rupturas, ni grandes cambios; manteniendo los túmulos e inhumando sobre estos, los restos cremados de quienes se convirtieron a la nueva religión. Lo que explica la aparición de la Estela de Yamanoue, sobre un túmulo cien años anterior.
E) BELLOS LUGARES Y PRECIOSOS CAMPOS, EN LA RUTA DE LA PLATA JAPONESA:
E-1) De Sojâ-Machi a Tsukyono:
Hemos elegido este tramo del Mikuni Kaidô y de la Ruta del Gobernador; debido a los diversos recuerdos y lazos familiares, que me unen ambas poblaciones (Sojâ en Maebashi y Tsukyono, en las montañas). Pero también porque -curiosamente- en Tsukyono se fabricaron las cerámicas y tejas del templo budista Kokubun-ji, de Sojâ, fundado en el 741 y levantado diez años más tarde. Lo que lleva a pensar que quienes construyeron ese centro religioso, seguían la ruta que finalmente fue convertida en la Mikuni; y posteriormente, en la senda hacia las minas del Sado. Acerca de sus paradas, hablaremos más adelante; en nuestro último epígrafe. Pues en este, vamos a limitarnos a mostrar fotos de los lugares magníficos, que podemos visitar; a la vereda del camino que tratamos. Localidades y campos, que en muchos casos no son Estaciones (incluso se alejan en parte de la senda); pero tienen un gran interés y se alimentaron de los viajeros que transitaban desde Niigata a Gunma -para llegar a Tokio-.
Para ello, comenzaremos destancado, que si seguimos las líneas de tren -en algunos tramos- estaremos viajando sobre el Mikuni-Kaido. Aunque para ello, habremos de viajar por el Sinkansen (tren bala); cuyas paradas son Takasaki y Tsukyono (precisamente). Ya que si tomamos el tren regular, llegaremos a Numata y Minakami; siguiendo una vía preciosa, que va desde Shibukawa, pero transcurre por la orilla contraria del Tonegawa. Es decir; del lado opuesto al Mikuni. Aunque, hemos de señalar, que el viaje en este tren; es de una belleza inimaginable y conduce a unas poblaciones de gran importancia (estética y cultural). Tras esta exposición previa; comenzaremos a mostrar fotos con numerosos lugares que deberíamos conocer; si visitamos estas montañas de Gunma.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: tres imágenes de uno de los muchos templos de Sojâ-Machi; en este caso el Sojâ-Jinja (uno de los mas antiguos, sintoísta). Era uno de los grandes centros protectores del “país de Kozuke” (hoy Gunma) y fue fundado por el hijo del décimo Emperador del Japón, llamado Tokokiiribiko. Su padre fue conocido como el rey Sujin Tennô, y gobernó entre los años 97 y 30 a.C.; por lo que la fundación del templo que vemos en imagen (Sojâ-Jinja) debemos de situarla en tiempos cercanos a nuestro Julio César. Por su parte, Sujin es considerado una figura clave en la unificación del Japón de entonces -llamado luego Yamato-; y en la difusión del sintoísmo por el archipiélago (habiendo creado las bases para su organización plena). Continuando con la historia de este Sojâ-Jinja, se reconstruye durante la era Kufún (entorno al año 500); pasando a denominarse Sookai Mioyin. Sabiendo que en éste recinto llegaron a venerar en él hasta 549 deidades; un número en que -personalmente- acierto a ver: Quinientos menos uno. Dado que en el sinto la cifra 5 es sagrada (tal como lo fue en el pitagorismo y otras muchas filosofías, al relacionarse con los dedos de la mano y “la base diez”). Una vez reconstruido, alrededor del año 500 d. C. por Oguma-o; evolucionó hasta convertirse en el actual Sojâ-Jinja, de Maebashi. Resultando evidente que en él se oficiarían muchas de las ceremonias fúnebres, de los señores enterrados en los Kofún que le rodean. Para terminar este comentario de imágenes, añadiremos que -en mi opinión- la palabra Sojâ, nombre del barrio; puede proceder de este templo. Llamado Sookai desde comienzos del siglo VI. Por lo demás, volvemos a incidir que Sojâ puede escribirse también Souja, tal como hacen los textos que traducen al inglés esta voz japonesa.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes de una de las paradas del Mikuni Kaidô: El barrio de Shiroisuku. Al lado, uno de sus pozos, junto al camino (en una foto reciente mía). Abajo, entrada a una casa de postas; mi mujer a su lado.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otras dos imágenes de Shiroisuku. Al lado, uno de sus canales, conservados como en la época Edo. Abajo, la referida casa de postas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: El templo Mirokuji en el monte Kasho (por ello, también llamado Kasho-San); cercano a la ciudad de Numata. Llegaremos hasta este pico tan curioso, si ascendemos hacia las montañas de Gunma; y marchando por la linde contraria al Mikune Kaidô, alcanzaremos la importante población de Numata. Allí se encuentra el Monte Kaso, donde se halla uno de los templos más intersantes de Japón. Llamado Mirokuji, está dedicado al demonio-protector denominado Tengu. Un “duende”; capaz de protegernos y perdernos en los bosques (nacido de la figura del ave Garuda del hinduismo). Cuya gran nariz se considera, fue originada desde el pico de aquel gran pájaro del Universo budista. Al parecer, el Tengu nació desde recuerdo de los monjes retirados a las montañas; a quienes muchos tomaban como fantasmas, cuando se encontraban con ellos en los bosques. Asimismo, su fuerza de encantamiento, se narra ya los cuentos más antiguos del Japón; donde se describen los poderes de estos viejos de tez roja y gran nariz. Al lado, entrada al templo. Abajo, la imagen de estas esculturas de Tengu, con un tamaño descomunal (para que comprendamos la escala, se halla a su lado mi mujer).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes más del templo del Tengu. Al lado, subida al monte Kaso, de Numata; en el Mirokuji otera. Es de destacar que junto esta escalera que vemos, hay un cartel que advierte del peligro de osos; lo que hace entender por qué debemos pedir ayuda y protección a un demonio-dios como el Tengu. Abajo, foto mía (reciente) a las puertas de ese recinto sagrado. Donde actualmente se adora al duende de cara roja, como benefactor para la buena circulación en los traslados y los viajes. Debido a ello, seguramente hay una larga y sinuosa carretera, para llegar hasta el templo; donde actualmente se rinde culto a la seguridad vial. Es decir, este punto de adoración en Numata; equivaldría a un altar a San Cristóbal, para el Cristianismo. Por lo demás, a mi juicio, creo que su enorme importancia se debió a estar situado en una ciudad como Numata, muy próxima al Mikuni Kaidô; como punto de veneración y protección al caminante. Considerando -personalmente- que sería un lugar de refugio y petición de ayuda; para tener un buen viaje al cruzar esta ruta ancestral.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Más imágenes del Mirokuji otera, también llamado KashoSan (por el nombre de su monte); muy próximo al antiguo Mikuni Kaidô. Al lado, la sala de adoración a las máscaras. Abajo, exterior del recinto sagrado. Estas dos grandes esculturas que representan al Tengu, se procesionan anualmente, en el "Festival de Numata", que se celebra a principios de agosto (el Tengu Mikoshi). Fiesta que se considera la mayor mascarada del Mundo y acuden numerosos concelebrantes; debido a que los enormes Tangu no se veneran en exhibición pública en su templo. Tan solo cada decenio (en años que terminan en 5) se exhiben, tal como los vemos en imágenes. Por lo que en 2025, hemos podido fotografiarlas en su santuario.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: El templo y su sala de las máscaras. Este otera llamado Mirokuji, se fundó en el año 848; por mandato del príncipe Kazurawara, hijo del emperador Kanmu. Un sacerdote llamado Jikaku Daishi, que era el principal de la rama Zen Tendai (asentada en el monte Hiei); fue destinado a este templo y desde él procede la primera generación de bonzos -hasta la actualidad, allí establecidos-. Desde 1610 se convirtió en un templo de oración al shogun, Tokugawa I. Siendo su rito, el siguiente: Durante la primera vez que se acude al Monte Kasho para venerarlo; hemos de comprar una cuerda y tomar prestada una máscara Tengu del salón principal (a la que se atará esa soga sagrada). Llevaremos la referida careta en la siguiente visita y se comprará una nueva cuerda en las tiendas frente a la puerta del templo; ofreciendo al templo la antigua (para tomarse prestada otra máscara; que se dejará allí la próxima vez, tras comprar esa nueva guita). Esta celebración simbólica -a mi juicio- sincretiza la soga sagrada del sintoísmo (Simenawa), con conceptos budistas; donde el cordón significa la vida. Por cuanto su veneración junto a esta ruta, puede significar la protección, durante el viajea lo largo del Mikune.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Más imágenes del templo de Numata, conocido como Kasho-San (señor del monte Kasho). Al lado, una de sus fuentes, con la figura de Buda (en el exterior). Abajo, Sus grandes caretas. Estas figuras que hoy vemos, se realizaron durante el siglo XX y su festival es considerado la mayor mascarada del Mundo. Una de ellas tiene más de 4 metros de longitud y su nariz mide unos 3 metros; mientras el otro rostro es de unos 7 metros y su apéndice nasal viene a ser igual al del anterior. En la fiesta anual (Matsuri del Tengu Mikoshi ), los dos santuarios portátiles son llevados a hombros tan solo por mujeres. Tal como podemos ver en el siguiente video; pulsando:
https://tokyo.digi-joho.com/travel/index.php?option=com_content&view=article&id=308&catid=9
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: De nuevo, el otera del Tengu en el Monte Kasho. Un recinto sagrado con más de mil cien años de historia, aunque las máscaras y el modelo de culto haya variado desde su fundación. La historia de esta veneración a la careta del “duende”, es recogida en los textos japoneses del siguiente modo: “ El Templo Mirokuji fue fundado por el sacerdote principal Ennin-jikaku del Monte Hiei (en Fukui, origen del culto Zen). Se creó como lugar protector para la prosperidad del país y el bienestar de la paz. Un monje llamado Chuhouson, discípulo de un sacerdote zen, trabajó arduamente en la construcción y realización de misiones. Poseía el poder divino para guiar a los discípulos hasta la puerta principal de este templo; a través de escarpadas montañas rocosas, que los humanos jamás podrían escalar. El referido bonzo, estudió con un maestro Zen; sin interrupción y durante diez largos años; pero su rostro infantil nunca envejeció. Después de que el sacerdote Zen le cediera el cargo, se hizo oficiante principal y de él partió la segunda generación de maestros asentados en la cima del Kaso. Fue entonces cuando Chuhouson dijo: «Yo, como encarnación del Buda-Kasho, ya he cumplido con el karma de la reencarnación. Por lo tanto, mi alma permanecerá en esta montaña para siempre y de ahora en adelante, eliminará el sufrimiento de la humanidad en los últimos días y otorgará paz». Así ascendió al cielo desde la cima del Monte Anzan. Se dice que dejó una careta Tengu y desde entonces, se convirtió en una práctica habitual dedicarle una máscara de Tengu, creyendo en su bendición y favor divino”. Lo que hemos leído, puede relacionar la escalada hasta la cima de este escarpado monte; con los problemas y peligros de un viaje. Un hecho que explica, por qué allí se venera al dios protector de los viajeros; muy cerca de la Ruta de la Plata japonesa (el Mikuni o del Gobernador).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Imágenes de la “mascarada” del Tengu que se celebra en Numata capital entre los días 4 y 6 de agosto. En ellas vemos a las mujeres portando los santuarios, con las caretas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otras fotos de la referida mascarada, actualmente dedicada a la seguridad en las carreteras. Pero que antaño debió hacerse para la protección del camino (Mikuni Kaidô). Siendo interesante destacar que el origen de este santuario se halla en el templo Eihei-ji, de Fukui; uno de los importantes centros Zen. Asimismo, sabemos que la fundación de ese Kasho-San de Numata, data del año 848; solo un siglo después de la construcción del Kokubun-ji, de Sojâ-Machi (uno de los primeros de Japón, como antes hemos explicado).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Kawaba es otro de los lugares magníficos que podemos visitar, en las cercanías de Numata y del Tonegawa. En esta población existen numerosos Riokan (hoteles tradicionales), muchos de ellos con Onzen (aguas termales). Uno de estos fue el Keizansou, tristemente ya cerrado. Del que tengo grandes recuerdos, porque allí subí en numerosas ocasiones; para disfrutar del Riokan y tocar la guitarra al público. Al lado y abajo, las habitaciones y terrazas del antiguo Keizansou.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, otra imagen del hotel-riokan ya cerrado, antes llamado Keizansou. Abajo, exterior de una de las muchas bodegas de sake, que también hay en la preciosa Kawaba. Donde asimismo se halla un magnífico templo (Kichijo-ji), cuyos jardines diseñaron mis familiares de Gunma.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes de Tsukyono (o bien Tsukiyono), cuyo nombre significa Noches de Luna. Lugar en el que me inspiré para componer una obra así llamada (TSUKYONO) que ya hemos mencionado y puede escucharse en internet. Al lado y abajo, entrada al templo Gakurin-ji, donde yace enterrado mi suegro (que fue uno de mis mejores amigos); y donde deseo que también descansen mis restos, el día de mañana.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos fotos más del templo Gakurin-ji, de Tsukiyono.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, el jardín del mismo templo, de Tsukyono. Abajo, el paisaje de algunas montañas de la zona; durante el invierno.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otro de los lugares cercanos que podemos visitar, es Minakami; un centro de esquí maravilloso, con hoteles del máximo lujo. Al lado, en la entrada de uno de los hoteles de Minakami, antes de tocar la guitarra. Abajo, exterior del hotel y sus estanques, durante el invierno.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Minakami, en Gunma. Al lado, vistas de sus calles en los meses de Navidad. Abajo, la montaña Tanigawa, desde Minakami. Cima a la que también dediqué una de mis obras, junto a los de Haruna y Akagi:
E-2) El Mikuni Kaidô y el camino del Goberbador de las minas del Sado:
Para terminar, vamos a limitarnos a recoger las Estaciones de estas dos rutas, que en principio pudieran parecer iguales, pero no lo son. Porque el primero (Mikuni) discurría por tierra desde Tokio a Takasaki; donde se unía también con en Nakasendo (una vía diferente, que llevaba hasta Kioto, cruzando por Nágano). Mientras el del Gobernador, comúnmente se embarcaba en el Tonegawa; uniendo el trayecto desde Tokio a Takasaki por vía fluvial, llegando hasta Tamamura, donde se dirigía por tierra hacia Shibukawa, pasando por Sojâ-Machi (o Souja, como escriben los ingleses). La guía que vamos a seguir es la que publica: Edo - the EDOPEDIA - https://edoflourishing.blogspot.com/2020/02/sado-bugyo-kaido.html
De tal modo, el Mikuni tenía las siguientes Estaciones:
Prefectura de Gunma
1. Takasaki-shuku (Takasaki)
2. Kaneko-shuku (Takasaki)
3. Shibukawa-shuku (Shibukawa)
4. Kanai-shuku (Shibukawa)
5. Kitamoku-shuku (Shibukawa)
6. Yokobori-shuku (Shibukawa)
7.
Nakayama-shuku (Takayama, municipio de Agatsuma)
8.
Tsukahara-shuku (Minakami, municipio de Tone)
9.
Shimoshinda-shuku (Minakami, municipio de Tone)
10.
Fuse-shuku (Minakami, municipio Tone)
11.
Ima-shuku (Minakami, municipio Tone)
12.
Sukawa-shuku (Minakami, municipio Tone)
13.
Aimata-shuku (Minakami, municipio Tone)
14.
Sarugakyō-shuku (Minakami, municipio de Tone)
15.
Fukuro-shuku (Minakami, municipio de Tone)
16.
Nagai-shuku (Minakami, municipio de Tone)
Prefectura
de Niigata
17.
Asagai-shuku (Yuzawa, Minamiuonuma)
18.
Futai-shuku (Yuzawa, Minamiuonuma)
19.
Mitsumata-shuku (Yuzawa, Minamiuonuma)
20.
Yuzawa-shuku (Yuzawa, Minamiuonuma)
21.
Seki-shuku (Minamiuonuma)
22.
Shiozawa-shuku (Minamiuonuma)
23.
Muikamachi-shuku (Minamiuonuma)
24.
Itsukamachi-shuku (Minamiuonuma)
25.
Urasa-shuku (Minamiuonuma)
26.
Horinouchi-shuku (Uonuma)
27.
Kawaguichi-shuku (Nagaoka)
28.
Myōken-shuku (Nagaoka)
29.
Muikaichi-shuku (Nagaoka)
30.
Nagaoka-shuku (Nagaoka)
31.
Yoita-shuku (Nagaoka)
32.
Jizōdō-shuku (Tsubame)
33.
Sekinakashima-shuku (Tsubame)
34.
Watabe-shuku (Tsubame)
35.
Teradomari-shuku (Nagaoka)
FINAL DEL MIKUNI KAIDÔ
Por su parte, el SADO BUGYO Kaidô (Camino del Gobernador de las minas del Sado), tenía las siguientes Estaciones:
1- Pueblo Gunma Tsunobuchi, junto Tamamura (puerto fluvial)
2- Sojâ Machi (Barrio de Maebashi)
3- Ikaho michi
4- Yagihara
5- Shibukawa
Desde aquí enlaza con el Mikuni Kaidô, en su parada 3ª (Shibukawa).
ARRIBA: mapa que ya habíamos publicado, con las dos rutas. En rojo la Mikuni y en morado la del Gobernador del Sade. En ella he señalado a su vez, las zonas de Kufún y Templos; pertenecientes -o muy próximas- a Sojâ-Machi.
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Un curioso grabado (Han) que se halla en las habitaciones superiores del palacio de Rinkokku (al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto). En este podemos ver una imagen antigua e imaginaria de Maebashi. Arriba, detalle de la parte que representa la ciudad, en el referido dibujo. Abajo, el grabado entero; donde podemos ver desde el Monte Fuji, hasta las cordilleras que llevan a Nikko.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: de nuevo, el mismo grabado Al lado, parte izquierda del cuadro, con el Fuji al fondo (se trata de las montañas que nos llevarían hacia Nágano y Tokio). Abajo, la zona derecha del “han”, donde se hallan las cimas de Haruna, Akagi, Tanigawa (junto al Mikuni Kaidô). Más a nuestra derecha vemos los picos que llevan a Nikko.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, campos de arroz junto a Numata y Tsukyono, cerca del Mikuni. Abajo, paisajes de la zona.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, jardines de Tsukyono. Abajo, el Tonegawa a su paso por la zona del monte Akagi.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado y abajo, lugares de paso en los caminos y campos de Numata a Tsukyono; junto al Mikuni Kaidô.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, aguas del Tone en la zona, casas y lagos. Abajo, campos de arroz junto a Numata. Hemos de añadir que Numata significa “sembrados de lagunas” (Campolaguna en español).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Más paisajes de la zona cercana al Mikuni Kaido, en las proximidades de Tsukyono. Población que tiene estación de tren bala (sinkansen), al igual que Takasaki.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, el jardín del templo Gakurin-ji, de Tsukiyono. Abajo, el día de nuestra boda (hace ya treinta y cinco años). En imagen, mi mujer y mi suegro; detrás y entre ellos, aparecemos mi madre y yo (a la que apenas se ve, aunque se vislumbra su peineta). Como había mencionado al principio de este epígrafe; son muchos los lazos que me unen a Tsukyono y a Sojâ-Machi. Pues en el templo Gakurin-ji, de Tsukiyono, descansan los restos de mi suegro. Cuya familia tenía origen y ascendencia en Niigata; lo que supone que vinieron por el Mikuni Kaidó, hasta estas montañas de Gunma, para establecerse finalmente en Maebashi. Por su parte, mi mujer vivió durante los años de su infancia en Sojâ-Machi; lo que le llevó a aficionarse a la arqueología y a los Kofún (así como a la Historia). Todo lo que nos ha ayudado a tener un feliz matrimonio.








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