domingo, 28 de abril de 2019

HEGEL: TESIS Y ANTÍTESIS; SÍNTESIS Y ANTISÍNTESIS (una nueva teoría, sobre la dialéctica).

Existe un índice general de artículos que contiene este blog, al que se llegará pulsando el siguiente enlace: https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2023/07/indice-de-articulos.html


Los capítulos se desarrollan en un texto escrito en negro y se acompañan de imágenes con un amplio comentario explicativo
(recogido en rojo y cuya finalidad es razonar ideas). Si desea leer el artículo entre líneas, bastará con seguir la negrilla y las letras rojas destacadas.
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JUNTO ESTAS LINEAS: Retrato de Georg Wilhem Friederich Hegel, pintado por Jakob Schlesinger en 1831; actualmente en la Alte Nationalgalerie de Berlín (a la que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Hegel murió ese mismo año de 1831, por lo que no sabemos si se trata de una obra póstuma, recreada desde uno de los muchos grabados que existían en la época. Pues fue tanta la fama alcanzada en vida por este filósofo; que existían numerosos dibujos y litografías con su rostro -para ilustrar sus publicaciones y artículos-. Iniciamos aquí un pequeño estudio sobre el pensamiento de Hegel, centrándonos especialmente en su “dialéctica”; sobre la que analizaremos el significado, los claroscuros y una posible ampliación teórica
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A) HEGEL: PERSONALIDAD Y PERSONAJE:
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A-1): Sabio amado o “pseudo científico” vilipendiado:
Creemos que no existe un filósofo más querido y a su vez más odiado, como lo fue y lo es Hegel. Tanto, que seguramente no hubo otro pensador de la Historia, mas vilipendiado por unos, como adorado por otros. A día de hoy continúa esta pugna entre detractores y admiradores, donde sus seguidores le defienden sin límites (principalmente los marxistas y los socialistas ateos). Frente a estos, se sitúan quienes le tienen por un impostor; llegando a afirmar de él, que era un “estafador de las ideas”. Sea como fuere, antes de comenzar, me gustaría expresar que nunca se debe juzgar a un personaje del pasado desde parámetros actuales. Pues -tal como Hegel postulaba-, “todo hombre está sometido a su tiempo”. Y aunque este paradigma no pueda aplicarse del modo en que el filósofo alemán defendía; afirmando que todos los individuos eran esclavos de su momento y de su Patria, careciendo de libertad -a excepción de los grandes gobernantes-. Sí parece cierto, que cualquier época marcará al hombre que nace en ella; principalmente porque se verá rodeado de los tres elementos principales que forjarán su persona y su personalidad: La cultura (en la que se educa), la tecnología (de la que dispone, según el tiempo) y la civilización (donde convive).
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Por tal motivo, para comprender un personaje de antaño, en mi opinión hemos de analizarlo dentro de su entorno y tiempo. De este modo, y sin seguir la exagerada idea hegeliana donde se manifiesta que nadie es libre, y que todos somos marionetas en el teatro real de nuestros días (cuya escena tan solo configuran “los elegidos”). Parece también imposible pensar que las circunstancias vividas por un individuo, no influyan decisivamente en su forma de ser. Por cuanto resulta absurdo observar con los ojos de hoy, a quienes existieron hace más de doscientos años. Consecuentemente, y en lo que se refiere a Hegel, también nos parece desacertado determinar que “es culpable” de los movimientos totalitarios, nacionalistas y comunistas que surgieron tras él -tal como muchos dictaminan-. Considerándole el “abuelo” más directo del Marxismo, del ateísmo filosófico, de supremacismo germano y hasta del Nacional Socialismo. Concretamente, en el caso de los autoritarismos de Izquierda; debido a que personajes con la importancia de Marx, Engels o Feuerbach, se inspiraron principalmente en este filósofo. Y en el de la extrema Derecha, por considerar el manantial espiritual del que bebieron las principales teorías nazis, a Nietzsche (también seguidor de Hegel) (1) . De este modo y ante lo expuesto, creemos que pese al deber de conocer quienes fueron los principales seguidores de Hegel y las consecuencias históricas que generaron las ideas de estos hegelianos. Tampoco puede culparse al filósofo alemán directamente de haber originado esas fórmulas totalitarias; ni menos aún, los movimientos supremacistas que poblaron Europa desde finales del siglo XIX. Pues tanto Marx como Engels o Nietzsche, fueron quienes tejieron sus propias ideas; comúnmente partiendo desde las de Hegel, pero convirtiendo lo que tan solo era un pensamiento, en una ideología totalitaria y de revolución social.
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JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, un sello con la efigie de Karl Marx, editado por la República Popular de Rumanía en 1953, en conmemoración del setenta aniversario de la muerte de este ideólogo. Los escritos de Marx se basan en gran parte en “la dialéctica” de Hegel, fundamentados en la conocida fórmula de: “Tesis”, “Antítesis” y “Síntesis”. Este sistema de pensamiento parte de “la dialéctica” hegeliana que consideraba el modo de progresar, una lucha entre dos partes antitéticas. El “yo” enfrentado al “anti-yo”; lo que más tarde traslada a sucesos históricos y a la Sociedad, explicando hechos como la Revolución Francesa, surgidos de la síntesis entre “el absolutismo” (como tesis), enfrentado al “pueblo” (su antítesis). De este modo se genera una integración entre dos partes contrarias, que tras confrontarse, dan origen a la síntesis (la consecuencia final). Bajo este prisma justificará Marx gran parte de su visión sobre la Historia; explicando -por ejemplo- que frente al “absolutismo borbónico”, se situó “el pueblo francés” y que de su confrontación, nació La Revolución, como síntesis de ambas dicotomías y dando origen a la posterior Francia.
Abajo, en distintos triángulos explicamos este paradigma hegeliano, que Marx aplica continuamente en sus escritos; principalmente para explicar la sucesión de la Historia. En ellos recojo los fundamentos filosóficos de Marx, sobre el origen y motivo de la Revolución Francesa (antes explicados); también tomando como ejemplo la ejecución de Carlos I de Inglaterra y la guerra civil inglesa; o representando la caída del Imperio Romano y el advenimiento de los reinos godos.
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Seguiremos analizando la personalidad de este discutido pensador, que fue llamado Georg Wilhem Friederich (Hegel), nacido en Stuttgart -en 1770- y que murió de cólera en Berlín -en 1831-; donde ocupaba una cátedra de filosofía, gozando de enorme fama. Dejando tantas lagunas y contrariedades sobre su figura e ideas, que poco después de fallecer, ya sus seguidores se separan en dos grupos enfrentados: Los izquierdistas (como Marx y Feuerbach), que ven en él un revolucionario cuya dialéctica es puro combate entre el bien y el mal, el yo y el anti-yo, la justicia contra la injusticia, los pobres y los ricos, etc. Frente a los de derechas, que propugnaban un Hegel conservador y cristiano, cuya idea principal era que las civilizaciones más importantes de la Historia, siempre culminaron y de desarrollaron en Europa (pese a que algunas nacían en Oriente); siendo la Sociedad germana la cúspide de toda cultura habida jamás en el Planeta. Así pues, la más importante nación de la Historia era Alemania; como nacida del Sacro Imperio Romano Germánico y heredera más directa del mundo clásico. Ya que la civilización teutona añadía a la cultura grecolatina, las virtudes y disciplina de los indoeuropeos (los que pasaron a denominarse más tarde arios -pueblos indoarianos, que hoy sabemos proceden del Valle del Indo-). Pese a todo, hemos de recordar que en tiempos de Hegel, Alemania no existía como nación; limitándose a un “conglomerado” de principados, que en su tiempo eran gobernados bajo “El Emperador” electo. Por cuanto el valor del nacionalismo hegeliano era una reivindicación romántica, bajo el anhelo de unidad; y no tanto el clamor de un país existente. Es decir, fue un idealismo patriótico y no la expresión de un verdadero patriotismo.
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El párrafo anterior nos muestra que este filósofo se movía en el terreno de lo soñado y no tanto de la realidad. De tal modo, que -en mi opinión- gran parte de lo que escribe no es una verdadera filosofía, sino un pensamiento propio y fantaseado (ideas -que a mi juicio- tendrían una gran relación con el “destino inevitable” descrito por Schopenhauer). Debido a ello, considero que Hegel redactaba sus obras como lo hace un literato de novela imaginada. Refiriéndome principalmente al de libros fantásticos, que no puede dejar de escribir; porque en aquellas creaciones suyas se teje un mundo interior, soñando, pero sin el cual no puede vivir. Este debió de ser el motivo de la enorme producción de Hegel; como reflejo de su quijotesca lectura y de su enorme erudición, que le llevaría a no abandonar jamás el “mundo de los libros” (ni a adentrarse en una realidad plena). Todo lo que posiblemente le motivó para escribir una tesis doctoral, como la que presentó en edad ya tardía; pues según algunos autores la escribe en Jena (con treinta y un años), aunque hay quienes argumentan que lo hizo en Nüremberg -leyéndola con más de treinta y ocho- (2) . Sea como fuere, el caso de su doctorado es un misterio más, en la vida de este filósofo. Pues en 1807 ya había escrito obras de gran importancia (como la “Fenomenología del espíritu”) pero elige y presenta una extraña tesis, donde pretende superar a Newton, con nuevas teorías sobre mecánica celeste (en un breve trabajo que en el siguiente párrafo analizamos).
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A-2 ) La tesis de Hegel:
Para conocer a Hegel y su personalidad, quizás es más que importante analizar lo sucedido con su tesis doctoral; una obra menor, que algunos mencionan escrita en Jena (en 1801), mientras hay quienes la incluyen como redactada y defendida en la universidad de Nüremberg (en 1808) -ver cita anterior (2) -. El hecho cierto es que el texto se fecha en 1801, aunque sabemos que fue doctorado en Nüremberg siete años después; tras abandonar Jena, con el fin de irse a trabajar como entrenador en un gimnasio (donde conoció a su mujer; una aristócrata con la que se casó en 1811). En esta nueva ciudad, además de atender aquella institución deportiva durante más de un lustro y contraer nupcias con una “muy bien situada”; dio a conocer su filosofía y escribió largas obras sobre “fenomenología” o “lógica” (algunas muy valoradas, pero sin publicar hasta 1940). Pero, pese a la extensión y profundidad aquellos tratados de lógica y de fenómenología espiritual; parece que Hegel prefirió presentar como tesis doctoral un pequeño estudio que años antes había redactado, al que llamó “Disertación filosófica sobre las órbitas de los planetas”. Opúsculo con menos de veinticinco páginas, en el que discute las teorías de Newton; simulando en ella, ser un talentoso astrónomo, físico y matemático. No sabemos cómo logró doctorarse, ni cuales serían sus dotes de embaucador; pues lo consiguió con este pequeño trabajo en el que pretendía desmontar las teorías de sabios como Newton (y seguidores) -ver cita (4) - . Ideas por entonces confirmadas y comprobadas por la astronomía o física universal dede casi un siglo atrás; pero que Hegel contrariaba, dando otra explicación. Generando nuevas ideas acerca de la Fuerza la Gravedad o a las elipses del giro en los planetas... .
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Tal debía de ser el “camelo” allí escrito, que sabemos cómo alguno de los miembros del tribunal que juzgaba su tesis, le increpó acerca de los datos astronómicos incluidos en ese texto; diciendo:
- “Esto que Ud. escribe aquí, no está de acuerdo con los hechos verdaderos”-.
A lo que Hegel, respondió (sin miedo, ni vergüenza):
- “Pues peor para los hechos verdaderos...” - (ibidem cita (2) )
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JUNTO ESTAS LINEAS: Sello conmemorativo del 250 aniversario de la muerte de Newton, impreso por la República Soviética (hoy Rusia). Como hemos dicho, la tesis doctoral de Hegel es un opúsculo de unas veinticinco hojas, donde el filósofo trata de rebatir las teorías de Newton y destacar las de Kepler; haciendo valer que este último era alemán y el claro antecesor del creador de la Ley de los Graves. Sabido es que Isaac Newton inicia su obra siguiendo los trabajos de Johanes Kepler y de Galileo. Pero también es obvio que las investigaciones del inglés, superaron con creces los descubrimientos anteriores a él. Tanto, que quizás no ha habido físico, ni matemático, que haya logrado mayores avances, ni tal relevancia en sus postulados científicos. En la tesis de Hegel se percibe claramente la enorme pugna que existía a fines del siglo XVIII, entre Inglaterra y Alemania; por lograr tener entre los de su nación, a los mejores astrónomos, matemáticos y físicos. Sobre ello, es muy conocida es la creación del cálculo infinitesimal y del sistema binario, por Leibnitz; aunque los ingleses -con Newton a la cabeza- se adelantaron al sabio germano en diez años, creando un método igual al infinitesimal.
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AL LADO: Portada de la referida tesis doctoral de Hegel (Dissertatio philosophica de orbitis planetarum) editada hace diez años por la Universidad del País Vasco. He recogido el texto completo en la cita (4) por la importancia que considero tiene estas obra, para comprender el espíritu y la figura de Hegel. Quien muestra en estas apenas treinta páginas, sus “desconocimientos” de mecánica celeste; todo redactado en un sueño que le hizo imaginar, sabía lo suficiente como para rebatir a Newton. Por todo ello, creo -personalmente- que se trata de de ideas soñadas, muchas de ella falsas; pero que no carecen de belleza, ni menos de idealismo. Pues lo que realmente pretende Hegel (aún sabiendo que miente) es demostrar que la filosofía está por encima de la ciencia. A la vez que nos hace creer que es un sabio, conocedor de la astronomía, la Historia o la teología -mayor a Newton-. Asimismo, quiso Hegel en esta tesis denostar los estudios del sabio inglés, mientras ensalza a los científicos alemanes; presentando una nueva teoría absolutamente estrafalaria (donde confunde movimientos, tamaños de planetas, fases y largo etcétera de fenómenos celestes).Todo ello responde al pensamiento hegeliano que afirmaba cómo la filosofía era el saber supremo; tanto que la ciencia debía estar supeditada a lo que dijeran los filósofos (y los teólogos). Una idea que -por lo demás- es muy semejante a lo que afirmaron en el Vaticano cuando leyeron que la “tierra se movía”; castigando y humillando a Galilei por haber participado en los estudios que demostraban la traslación terráquea.
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Lo narrado en párrafos anteriores, no solo muestra la autoestima que Hegel se profesaba a sí mismo. Sino además, la cara dura que debía tener, para llegar a escribir una tesis -de solo veinticinco páginas- intentando desmontar las teorías de Newton. Pues sin tener una destacada preparación sobre física, matemática y menos de astronomía; logra doctorarse con un falso opúsculo que “demostraba”como las teorías del gran sabio inglés no eran correctas. Un hecho que carece de sentido e importancia, para muchos estudiosos del pensador alemán. Ello, porque quizás los seguidores o los biógrafos de Hegel, no se han planteado qué hubiésemos opinado sobre la figura de ese filósofo, si Newton se hubiera confundido en sus postulados -tal como tantas veces sucedió con las nuevas premisas científicas-. Ya que de haber errado el inglés en sus mediciones sobre la Tierra o en el peso y masa que calculó a nuestro Planeta; Hegel aparecería como una de las mentes más preclaras de la Historia -aunque su tesis estuviera plena de errores-. Todo ello es lo que parece apoyaba la universidad de Nüremberg (o bien la de Jena); cuando deciden doctorar a un alumno, por el simple hecho de llevar la contraria al gran genio de la mecánica celeste; al afirmar que las más importantes investigaciones astronómicas procedían Alemania -mencionando en particular a Kepler-. Así pues, ya vemos aquí las constantes de un Hegel más astuto que inteligente y más listo que reflexivo. Quien sabía perfectamente que recibiría el doctorado, presentando una tesis en pro de los científicos alemanes y en contra de los ingleses. Un trabajo en el que el autor se jugaba al cincuenta por ciento las posibilidades de acertar; pues de haberse confundido Newton, el gran genio de todos los tiempos hubiera sido él. Ya que tan solo a través de la filosofía y el pensamiento, había logrado darse cuenta de que la Ley de los Graves era falsa.
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El anterior rasgo, de hombre enormemente listo; es algo que incluso se muestra su rostro, con facciones más cercanas a los de un político o de un banquero, antes que de un pensador. Ello, unido a una vida plena de sobresaltos y problemas; en la que su esposa noble y adinerada, no atiende mucho al filósofo. Nos darán las pautas de comportamiento de un filósofo que se casó con una rica y poderosa, mientras se presentaba como el adalid del romanticismo y del idealismo. Asimismo, sabemos que sus hijos sufrieron calamidades; tantas que un primer vástago habido con otra mujer -en tiempos de soltero-, terminó convertido en delincuente (debiendo el padre quitarle los apellidos, para que la descendencia habida con la aristócrata no se llamase como el recluso). Todo ello, a mi juicio nos presenta como resultado un “pícaro” germano, al que más bien debemos de catalogar como un “sofista romántico”; quien gracias a su enorme erudición, opinaba de todo y escribía sobre cualquier tema. Debido a que su saber era tan enciclopédico, como imaginativo. De ese modo y gracias a esa enorme erudición -a mi juicio-, Hegel pensó que jamás descubrirían sus falsedades, sus fantasías o sus enormes contradicciones. Debiendo por ello, presentar sus teorías y discursos, con rasgos muy oscuros; de un modo casi ininteligible. Tanto, que fueron distintamente valorados, si los refiere un discípulo aferrado seguidor, o si los describe un ajeno a su grupo (un asistente casual a sus conferencias y clases).
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De este modo, cuando hablan de él sus partidarios, nos dirán que era un nuevo Aristóteles, o bien un Platón de los años modernos; cuyas palabras taladraban el subconsciente de todo aquel que las escuchaba (fuera hombre, mujer; culto o iletrado). Por el contrario, muchos de quienes no le seguían, pero le oyeron explicar sus teorías y dar sus lecciones magistrales; transmiten que era tal el oscurantismo de cuanto expresaba, que se atrancaba hablando -al no saber ni lo que decía-. Pareciendo así que ni él mismo comprendía cuanto salía por su boca; todo lo que hacía insufrible su ritmo de oratoria con complejísimas frases. Ello, expresado con una gramática enrevesada y barroca; en la que exponía ideas que en la mayoría de ocasiones resultaban incomprensibles, y en otras, absurdas -todo lo que hacía de su discurso, más que rocambolesco- (5) . La descripción anterior, es la de aquellos ajenos al grupo hegeliano, que asistían a sus clases y que nos hace ver de nuevo a un profesor presuntuoso, hablando como un “pedante”; lo que tanto critica Fernández de Moratín (6) . Aunque otra de las teorías acerca de su oscuridad comunicativa, parte de que aquel filósofo prefería no ser entendido, para que cada cual sacara sus propias conclusiones de cuanto escribió o dijo (del mismo modo que hizo con las teorías de Newton; presentando una tesis farragosa que nadie logra comprender...).
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AL LADO: Grabado donde vemos al gran sabio alemán G.W. Leibnitz; portada en una de sus grandes obras. Este científico del Barroco compitió frente a Newton, por la carrera hacia el hallazgo de nuevas fórmulas matemáticas. Finalmente, es el inglés quien logra a resolución del cálculo infinitesimal (unos diez años antes) al igual que demostró una superioridad intelectual, siendo la obra newtoniana mucho más relevante que la de Leibnitz. Unos hechos que en Alemania costó mucho reconocer; tanto, que los germanos consideraron siempre mejor matemático al científico suyo. Sin lugar a dudas, la tesis presentada por Hegel, está basada en ese chauvinismo alemán, gracias al cual logró el doctorado. Pues nos es imposible pensar que casi cien años después de que la ciencia hubiera aceptado las teorías de Newton, un estudiante de filosofía y sin conocimientos de astronomía, pudiera hacerse doctor con un estudio de estas características.
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JUNTO ESTAS LINEAS: Nietzsche en la portada de una de sus obras más conocidas: “Así habló Zaratustra”; también traducida como, “Así hablaba Zoroastro”. Muchos han sido quienes han visto en este libro el manantial del que fluyeron pantanosas aguas, que luego formaron la envenenada fuente de las teorías nazis. Sin lugar a dudas, el hecho cierto es que el Nacional Socialismo basó sus ideas acerca de la superioridad de la raza aria, en la visión de Nietzsche sobre el “hombre supremo” (Übermensch) y en “el despertar del alma germana”. Pese a que nunca podamos considerar a este filósofo como un nazi, ya que era un hombre pleno de contradicciones, capaz de defender una teoría, mientras predicaba todo contrario. Sí es verdad que libros suyos, como “Así hablaba Zaratustra” (publicado en 1885) fueron usados medio siglo después a modo de “catecismo”, entre quienes creyeron en Hitler.
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Fue asimismo Nietzsche, uno de los más fervientes seguidores de Hegel, cuyo dogmatismo heredó plenamente. Este totalitarismo de las teorías “pangermanas” nace -a mi juicio- desde ideas fundamentadas en el odio hacia otras culturas, antes que en el amor a la propia. Pues el pangermanismo no era tanto una reivindicación del nacionalismo alemán, con la finalidad de unirse en una sola nación; sino un “dogma” supremacista, que considera al alemán una raza superior, o una civilización distinta y mejor. El origen de este “pagermanismo” profundo -a mi entender-, está en los complejos hacia la larga Historia del Mediterráneo; un área que en el siglo XIX ya estaba en decadencia plena. Pero principalmente se fundamenta en el rencor histórico que provocaron las continuadas razzias otomanas, llegadas hasta las puertas de Alemania -subiendo el Danubio y destruyendo cuanto podían-. Estos ataques turcos tuvieron que ser evitados desde la Edad Media, con caballeros teutones establecidos en zonas de los Balcanes. Donde comenzaron los problemas con estos pueblos a los que llamaron eslavos, cuando las hordas alemanas los esclavizaban tras establecerse en sus tierras, con el fin de protegerse de los otomanos. Todo ello, provocaría el desprecio hacia las culturas semitas y a otros pueblos (como los eslavos), además de un exceso de autoestima entre los alemanes; lo que progresivamente generó desde el siglo XIX el pangermanismo duro.
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En este sentido histórico hemos de circunscribir la “Moral del señor” y la “Moral del esclavo” de Nietzsche; quien promueve en “Más allá del bien y del mal” que hay dos tipos de morales: La de los nobles y la de los siervos. Pues mientras los primeros creen en un código de honor, donde es bueno: El poderoso, el fuerte y hasta el agresivo. Los segundos -como esclavos- generan otro sentido del bien; en el cual, la humildad, la mansedumbre y la bondad, son las mayores virtudes. Así acusa a los judíos de ser un eterno pueblo de “esclavos”, donde las bondades del guerrero y del noble, se han cambiado por todos esos conceptos del bien entre la servidumbre. Del mismo modo, integra la filosofía cristiana en este grupo de moral para esclavos; destacando Nieztsche que el Übermenchs (“hombre supremo”), no atiende a ese concepto del bien servil. Sino a la moral del noble, que debe morir y matar para proteger a su grupo (al ser los mejores); que ha anhelar el poder y hasta demostrar su agresividad, para reivindicar su supremacía. Todo ello, no son solo teorías de Nietzsche; pertenecen a una Historia que parte desde la Edad Media y se fraguaron durante siglos de ataques teutones en tierras eslavas. Cuando repetidamente bajaban a los Balcanes, esclavizando a su población; con el fin de cerrar el acceso a los turcos hacia tierras de Centroeuropa.
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Continuando con Hegel, ante todas estas noticias tan contradictorias; unas, mostrándolo como el Aristóteles de la nueva Europa, frente a otras que nos hablan de un hombre poco honrado, oscurantista, de pésima oratoria e imposible de entender. Hemos de quedarnos con los hechos probados; con la realidad fehaciente, que demuestra cómo Hegel fue uno de los mayores eruditos que tuvo la civilización Occidental. Un hombre de una cultura inmensa, pero nacido después de unas generaciones prodigiosas, que ensombrecían la personalidad de los científicos posteriores. Nos referimos a los sabios anteriores al tiempo de Hegel; algunos venidos al Mundo como herederos del Renacimiento, tal como fue el caso de Kepler, Galileo o Descartes. Mientras otros ya nacieron de “las luces del barroco”, que culminaron creando personajes como Leibnitz o Newton. Siendo estos dos últimos, los indiscutibles grandes científicos y filósofos de la Europa ilustrada; sin parangón con personalidades de generaciones posteriores. Principalmente, porque tras ellos; movimientos exaltados y nacidos de la Revolución Francesa, oscurecieran las mentes de los estudiosos. Iniciándose a fines del siglo XVIII modas como el romanticismo o el idealismo -a los que pertenecía Hegel-. De gran valor para el artista, pero de escasa virtud para el científico. Ya que el pensador romántico anhela la oscuridad y no las luces, el enfrentamiento y no la integración, la revolución y no la evolución; al igual que el filósofo idealista será víctima de su sueño e incluso de las ideologías, olvidando la realidad -y por ende, la verdad-.
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Para concluir estos comentarios sobre la época e ideas del tiempo en que Hegel desarrolla su obra, diremos que la diferencia entre su mundo y el anterior radica en el desprecio hacia el Mediterráneo. De manera muy distinta, los fundamentos del Renacimiento, del Barroco (sus “luces”) y el inicio de La Ilustración; estaban basados en el amor hacia el mundo clásico. Pues desde el final del Renacimiento, durante el Barroco y hasta la primera parte del “Siglo de las Luces” (entre 1600 y 1775); la mayoría de los hombres de ciencia y filosofía, habían fundamentado sus nuevas investigaciones o sus teorías, basándose en conocimientos anteriores venidos del Mediterráneo. Naciendo así, desde la cultura clásica, nuevas ideas y adelantos que no se oponían a lo que hasta entonces la Historia había vivido. Aunque tras la Revolución Francesa, todo aquel mundo del pasado se desvirtuó y los sabios -e incluso los artistas-, comenzaron a despreciar su propio legado cultural. Pretendiendo crear uno nuevo y muy distinto, basado fundamentalmente en la lucha y en la creación de un Estado “cargado de fraternidad”; tachando a los sistemas anteriores de retrógrados e injustos. Este Mundo posterior a la Revolución Francesa, fue el que conoció Hegel; una etapa que nada tuvo que ver con la que vio Newton. Pues el inglés vivió una época en la que el respeto hacia La Biblia o a figuras como Pitágoras y los Neoplatónicos, eran el fundamento de estudio para los sabios -desde el Renacimiento tardío, hasta el Barroco-. Partiendo de ello, comprendemos el poco respeto de Hegel hacia Newton; el gran sabio de todos los tiempos y a mi juicio, el más admirable de los científicos de la Historia. Un hombre cuyos estudios son un prodigio matemático, físico y filosófico; tanto, que al leer algunas de las conclusiones de Newton, he de confesar que se me he emocionado (saltándome las lágrimas). Del mismo modo, que puede llorarse -pero de risa- repasando la tesis de Hegel, donde este “pseudo-científico” expresa las mayores bobadas, criticando las teorías newtonianas. Todo ello, para lograr un doctorado unos cien años después de que la Ley de la Gravitación hubiera sido admitida por la física.
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JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Grabados del libro de Rafael Mitjana “Memoria sobre el Templo-druida Hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera”, publicado en Málaga en 1847. Vemos en esta obra, como hace ciento cincuenta años, todavía consideraban estas enormes construcciones, obra de los indoeuropeos. Debido a ello, las databan en fechas cercanas a la Primera Edad del Hierro (del siglo IX al VI a.C.). Posteriormente pudo demostrarse que el megalitismo pertenecía a civilizaciones muy anteriores a los celtas; así, a mediados del siglo XX, estos dólmenes de Antequera llegaron a fecharse hacia el 2700 a.C.. Finalmente y gracias al C-14 ha podido demostrarse que el origen de esas construcciones (recientemente convertidas en Patrimonio de la Humanidad) es aún mil años anterior; debiendo considerarlas del 3700 a.C.. Pese a ello, en el siglo XIX se estudiaba el megalitismo como arte de los celtas, creyéndo que pertenecía al mundo indoeuropeo; pues por aquel entonces pensaban que en la Europa del pasado, estos “superhombres indoarianos” lo habían generado todo.
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El problema del “pangermanismo” en el siglo XIX, es un tema que -a mi juicio- nunca se ha tratado con suficiente profundidad, estudiándose siempre desde un punto de vista político -no tanto, cultural-. Pues, en verdad, gran parte de esta “euforia germanófila” se debió a la arqueología, a la Historia y a la ligüistica decimonónicas (precisamente, en un momento en que estas disciplinas nacieron, tal como hoy las conocemos). Todas ellas, fueron impulsadas fuertemente por científicos alemanes; en gran parte, porque cofirmaban el pangermanismo. Así pues, mientras los arqueólogos ingleses o franceses estudiaron muy distintas civilizaciones (desde Mesopotamia a Egipto o la ibérica). Los alemanes se centraron más en el “indo-europeismo”, pretendiendo crear la teoría del mundo ario. Una idea que parte desde el estudio y hallazgo de la Edad del Hierro; cuando descubren que la expansión del nuevo metal (desde el siglo XIII a.C.) trae a Europa una oleada de gentes distintas. Hombre armados con hierro, venidos originariamente de los valles indoarianos y que finalmente fueron denominadas “celtas”, “galos”, “gaélicos” etc.. A los que el siglo XIX se comienza a llamar indoeuropeos (proto-celtas) y de quienes descubre la arqueología alemana que se establecen primeramente en Hallstatt (Austria), donde confluyen las culturas del Bronce -llegadas del Mediterráneo- con las primeras del Hierro, aparecidas ya entorno al 1000 a.C..
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Finalmente, la lingüística hará el resto, al demostrar que el tronco común de idiomas como el griego o el latín, era igualmente indoeuropeo. Todo ello genera un “amalgama” de teorías y un “batiburrillo” de ideas, entre las cuales se añade el concepto de que cualquier resto -o hallazgo- aparecido en territorio “celta”, era obra de esta cultura del Hierro. Así, se atribuyeron a los celtas: Los megalitos, lo correspondiente a la Edad del Bronce europeo y todo cuanto se va excavando en esas tierras ocupadas luego por esas nuevas gentes, a los que empiezan a llamar “arios” (sin tener en cuenta que su llegada es posterior al 1000 a.C.). Ello provoca la euforia “pangermana”, cuyo chauvinismo no conoce límites y se atribuye el pasado pleno de la Europa Antigua, dejando al Mediterráneo al margen. Después, llegarán Hegel o Nietzsche, para confirmar la superioridad filosófica del hombre “ario”; todo lo que tuvo como consecuencia funestas en posteriores interpretaciones como la del “hombre supremo”; que durante el siglo XX culminan en dos terribles Guerras Mundiales (en gran parte provocadas por ese pangermanismo o para demostar el “Übermensch” -hombre superior- de Nietzsche).
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A-3) Mundos hegelianos:
Narra Leonardo Polo, que los discípulos de Hegel eran algunos de los más inteligentes universitarios. Asimismo parece que en plena madurez del filósofo (hacia 1830) guardaban una actitud muy sumisa frente a él y le idolatraban. Tanto que un día le preguntaron:
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-“Maestro, después de su filosofía, ¿qué?, ¿qué puede venir, si su filosofía lo es todo?. Sabio, maestro ¿qué hay después de usted, si usted es el saber absoluto? (...).
Tras la pregunta¿Qué viene después de usted?”-.
Hegel, que seguramente lo habría pensado (... hay cartas a su mujer en que se lo dice), contestó a esos discípulos:
-“Después de mí, la locura; después del saber absoluto ya no queda más que una humanidad (puesto que, si sigue la historia, habrá hombres), pero una humanidad loca”. Y, claro, ¿con hombres locos, qué se puede hacer? Hospitalizarlos, nada más. Después de mí: la locura” y, por tanto, el hospital; un hospital enorme, con toda la humanidad hospitalizada. ¿Por qué? Porque si ya no hay más saber, si ya no hay más razón, y a pesar de ello el tiempo sigue, ese tiempo que venga después del saber absoluto, de la razón entera y total, es un tiempo sin razón, absolutamente caótico, un tiempo sin significado interior alguno, sin sentido; una época que estará llena de agitaciones, respecto de las cuales ya no habrá un momento de saber que las recoja, un nuevo levantarse en vuelo el ave de Minerva, puesto que el último vuelo de la lechuza lo ha hecho Hegel” (7) .
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No diremos tras estas frases del maestro, que alguno de los más importantes seguidores de Hegel fueron Marx, Feuerbach y Nietzsche; con la intención malsana de injuriar a nadie. Pero sí nos atrevemos a expresar que en toda la filosofía del siglo XIX hay un componente de locura incomprensible; una enajenación -quizás acrecentada por el opio, la absenta y el odio social- cuyas consecuencias fatídicas germinaron en el siglo XX. El siglo más cruento de la Historia; durante el que centenares de millones de personas murieron en las guerras o en los numerosos genocidios, que los nuevos dogmas decimonónicos defendían. Teorías sobre el nacionalismo, la superioridad de razas o la confrontación de clases, que justificaban toda matanza. Unas ideas que sustituyeron a los dogmas sociales anteriores, que obligaban a morir y luchar por el rey, por Dios, o a batallar por el honor familiar -principios que antes del siglo XIX provocaban las guerras-. Pese a ello, esas ideas antiguas, ya desde el Renacimiento carecían de una base sólida; pues casi nadie creía del todo en el rey, ni el Dios, ni menos en su familia (al menos, no tantos como para morir en masa por estos principios). Por cuanto el dogmatismo de la Edad Media, se hace relativo cuando llega a la época la Moderna y muy pocos creerán en sus principios -tal como narra El Quijote-. Pero en el siglo XVIII nacieron nuevos valores y surgió el concepto contemporáneo del Estado (como padre de todos), culminado en la Revolución Francesa. Llegando finalmente esas teorías dogmáticas decimonónicas de las que hablamos; en las que se promulgaba la superioridad de razas, la necesidad de expansión (por motivos de hambre) o la justificación de asesinar en masa, en nombre del proletariado.
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Cuanto hemos expresado en el párrafo anterior, fue argumentado filosóficamente gracias a teorías como las de Hegel y sus seguidores más radicales; quienes propugnaron el “pangermanismo belicista” o el “marxismo radical”, una epidemia cuyos orígenes más remotos hemos de buscarlos en este filósofo alemán. Aquel que igualmente contradecía que la manzana cayera por efecto de la gravedad (demostrada por Newton); y que asimismo propugnaba que la filosofía o las ideas, habían de estar por encima de la ciencia (tal como hizo la Inquisición en sus tiempos más remotos). Pues tal como escribe Leonardo Polo: Hegel “es sumamente inteligente, capaz de entender muy bien muchas cosas; pero no de articularlas, pues ha renunciado a la lógica, no tiene lógica. Por ello, hay que contra atacar de otra manera y decir: Si lo que Hegel ha pensado es puramente un producto de su gran capacidad intuitiva y de su inmensa erudición, entonces Hegel nos ha engañado; pero si de los dos Hegel, el único auténtico es el de la intuición, ¿por qué nos propone su filosofía en forma de sistema?” (8) .
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SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Varias fotos de Mota del Marqués, misterioso pueblo de Valladolid, donde se establecieron los caballeros teutones en tiempos de Fernando III el Santo (hacia 1220). En esos años, allí fundan encomienda, tras venir hasta Castilla algunos de ellos escoltando desde Alemania a la princesa Beatriz de Suabia -quien contrajo matrimonio con el rey Fernando, en 1219-. Poco después de la boda, el monarca entregó a su recién desposada el señorío de Toro, villa que dista unos veinte kilómetros de Mota del Marqués; y a su vez, Beatriz de Suabia ofreció una encomienda a los caballeros que la habían acompañado (para que pudieran establecerse allí y cuidasen del camino de Santiago). La Orden de Caballeros Teutones, se inicia como hospitalaria y dedicada a peregrinos de Jerusalén, aunque en tiempos de las cruzadas se conformó como Capítulo Militar. Así, desde el año 1198, se convierten en monjes guerreros, muy similares a los templarios y con idéntico fin (asistir a las Cruzadas y guardar los Santos Lugares). Tras ser derrotados los europeos en Oriente Medio y terminadas las Cruzadas; se trasladan a Transilvania, con el fin de evitar que los musulmanes se dirijan hacia centro Europa (a través del Danubio). Otra encomienda marcha a Venecia y finalmente a Palestina, donde logran mantener la Fortaleza de Monfort desde el 1220. En los mismos años, una facción de ellos queda en Mota del Marqués -Valladolid-, cuidando del Camino de Santiago, tras acompañar a Beatriz de Suabia. Poco después, otras encomiendas teutonas emprendieron las cruzadas Bálticas durante el siglo XIV, para convertir al catolicismo a los países del Báltico.
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Pero al caer Constantinopla (en el 1543) regresan la mayoría a tierras de los Balcanes, con el fin de evitar que los turcos accedan al corredor del Danubio. Allí, permanecerán durante siglos, fustigando y esclavizando a los pueblos que denominaron “eslavos”; mientras aseguraban que los otomanos no accedieran hasta zonas de Alemania. Del prestigio de aquellos hombres que se sacrificaban por el resto de los germanos, marchando a luchar contra el turco, hasta tierras balcánicas; nació siglos más tarde parte del pangermanismo. Surgiendo en el siglo XIX como movimiento romántico, que idealizaba en la figura de estos caballeros teutones, lo que más tarde llamaron el “supra-hombre” con “moral noble” (enfrentándolo al esclavo con moral servil). Todo ello, promovido por filósofos idealistas; como Hegel o Nietzsche, donde el “supra-hombre” germano es un ser mejor y distinto al resto de los humanos (especialmente superior a los mediterráneos). En las imágenes de Mota del Marqués. Arriba, foto de este misterioso pueblo vallisoletano, con algunas de sus iglesias (en primer término) y los restos del castillo teutón (al fondo). Al lado, misteriosa lápida teutona fundacional (de mediados del siglo XIII), que aún se encuentra en la ermita de Ntra Señora de Castellanos, en Mota del Marqués. Abajo, restos de la torre circular, de tipo alemana y fechada hacia el 1250, que culmina la ladera de esta “mota” (su mal estado, nos hace temer por la desaparición de uno de los pocos vestigios teutones que existen en nuestras tierras).
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Tal y como nos presenta Leonardo Polo a Hegel, diríamos que es el claro ejemplo de contable estafador. Aunque, en mi opinión, más bien sería lo que en el siglo XVI se denominaba un artista de la “partida doble” o de la “contabilidad a la veneciana”. Pues, del mismo modo que Luca Pacioli fue el fraile de la mística matemática y de la descripción de la Divina Proporción, mientras escribía su tratado, enseñando a todos el modo de defraudar en la contabilidad (9) . Parece que Hegel es el filósofo de la mística social, pero finalmente impone una máxima que dicta como “el fin justifica los medios”. Siendo aquel fin, imponer como fuera, los dogmas decimonónicos que ellos promulgaban; ideas sobre el pangermanismo y el supra-hombre ario, que tristemente derivaron finalmente hacia los totalitarismos. Del destino final de aquellos dogmas impuestos, Hegel no es culpable, aunque sí fue su primer profeta; sin culpa alguna al haber sido educado en una Sociedad en la que quien no defendía la linea de este pensamiento único, era condenado al olvido. Ello es común a momentos de gran autoritarismo social, por cuanto a lo largo de la Historia tendremos dos tipos de sabios reconocidos: Los encumbrados por su Sociedad; frente a los verdaderos sabios. Los segundos son iluminados reales, que desean investigar y por ello estudian cuanto pueden, para llegar a unas conclusiones. Mientras los primeros (ensalzados por su tiempo), desean llegar a una conclusiones y debido a esto inician sus investigaciones, siempre guiados hacia un punto inicialmente marcado. En este grupo es en el que hay que encuadrar a Hegel, como producto de la Sociedad pangermana en la que fue educado; donde los filósofos, los arqueólogos y hasta los médicos, servían para demostrar que la cultura teutona y la raza aria, eran superiores y muy distintas a las demás (con el fin de promover la unidad de Alemania).
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Continuando con la tipología de sabios; añadiremos que la triste consecuencia de aquellos que quieren llegar a unas conclusiones premeditadas y estudian cuanto pueden, para demostrarlas; es que probablemente lleguen a reforzar los dogmas y no las teorías científicas o filosóficas. Pues si las premisas que inicialmente se marcan, son falsas o erróneas; todo su estudio y conclusiones serán un puro dogma (sin base, ni verdad demostrable). Y es que así es -en gran parte- el pensamiento Hegeliano; pues cuando afirma que el filósofo ha de estar por encima del científico, solo expresa lo mismo que hizo la Inquisición cuando condenó a Servet (por explicar el funcionamiento del corazón y el impulso de la sangre) o cuando humilló a Galileo (por afirmar que la Tierra se trasladaba). Debido a ello, parece que pudo surgir un nuevo movimiento inquisitivo y hegeliano, patrocinado por sus seguidores. Quienes actúan de manera absolutamente dogmática, cuando se les rebaten sus argumentos. Pues en verdad, el carácter y la filosofía de Hegel están marcados por su verdadera profesión, que era la de pastor (sacerdote protestante). Todo lo que nos lleva a comprender por qué sus seguidores pudieron llegar a actuar como fanáticos religiosos y a organizarse como verdaderas “sectas”, que atacan sin razón -ni razones-, a quienes discuten sus principios (nacionalistas, ateos radicales, nacionalsocialistas o comunistas).
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Todo ello explica la ilógica de Hegel, que posiblemente nace desde sus convicciones religiosas y de su formación como prócer de la iglesia luterana. Debido a ello, es por lo que Leonardo Polo nos dirá del filósofo quees sumamente inteligente, capaz de entender muy bien muchas cosas; pero no de articularlas, pues ha renunciado a la lógica” -ibidem cita (8) -. Ya que en su finalidad parece solo querer explicar unos dogmas, que ha preconcebido como ciertos, incluso antes de pensar. Así es como se atreve a contradecir a Newton, considerando que un inglés jamás puede tener más conocimientos que los alemanes; por cuanto estaría convencido de que -antes o después- algún alemán llegaría a superar a Newton (10) . Teniendo muy poca razón, pero gran criterio; pues en verdad un físico nacido en Ulm y llamado Albert Einstein, será quien supere a Newton. Aunque también es más cierto, que las teorías del inglés eran absolutamente probadas y verdaderas; porque de lo contrario, Einstein se habría atrevido a saltar desde lo alto de la torre de su ciudad natal. Algo que quizás hubiera hecho cualquier hegeliano, para demostrar que la ley de la gravedad no era del todo verdadera; ya que el carácter que imprime este filósofo es de tal dogmatismo, que sus seguidores llegarán a preconizar barbaridades mayores de las que hizo Savonarola (principalmente, destruir la cultura anterior o exterminar al que no piensa como ellos).
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Para terminar diremos que Hegel se sintió profundamente atraído durante su juventud por el carácter de los jacobinos y por la Revolución Francesa (que siguió desde su país natal, con unos veinte años de edad). Aunque posteriormente reconociera que el periodo del “Terror” fue tan terrible, que desvirtuó todos los logros que había conseguido el estallido revolucionario. Por todo ello, más tarde sintió una gran admiración hacia Napoleón, unos hechos que Jan Doxrud describe del siguiente modo:Estando en Jena, Hegel fue testigo del gran acontecimiento, ver al emperador Napoleón el 13 de octubre de 1806. Napoleón, de acuerdo a Hegel, era el alma del mundo; se sintió conmovido, le generó una sensación -escribe a Niethammer- de `ver a un personaje así concentrado en un punto, montado a caballo, extenderse por el mundo y dominarlo´” (11) . Observamos de nuevo en este hecho, la admiración hacia todo lo autoritario de Hegel, algo común en quien ha sido educado en el totalitarismo; por cuanto sin ser culpable, es un divulgador de aquel tipo de dogmas que actuaron como verdaderas plagas en el mundo alemán. Donde todos tenían “las ideas tan claras”, que llegaron a exterminar parte de su población o invadir media Europa, porque las autoridades así lo mandaban. Preconizando que la vida es tal como es, por cuanto Hegel mandaba que debíamos aceptar la realidad, sin discusiones. De un modo similar a la de Schopenhauer, cuando pronostica con su fatalismo y dictamina que todo puede ser horrible, aunque hemos de aceptar ese final terrible que el Mundo nos dará. Pese a la coincidencia de ambos pensadores en este fatalismo; Arthur Schopenhauer tildaba al los hegelianos como una “escuela de trivialidad y nido de irreflexión e ignorancia, esa pseudosabiduría corruptora de mentes que finalmente comienza a reconocerse ahora como tal".
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JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, grabado con un dibujo de Napoleón a caballo, durante sus campañas en Egipto (hacia 1790, por Eduoard Detaille). Abajo, la ejecución de Luis XVI; grabado iluminado, coetáneo a la Revolución Francesa. Hegel vivió con unos veinte años y desde su Alemania natal, los acontecimientos de la Revolución, creyendo en ella y siendo un ferviente jacobino. Más tarde, dejaría de apoyarla, tras El Terror y las terribles consecuencias que se produjeron en Francia. Así, pasa a venerar a Napoleón, a quien ve montado a caballo en 1806 (en Jena) quedando deslumbrado. Posteriormente, cuando Napoleón ataca Alemania (desde 1913), masacrando alguna de sus poblaciones, las autoridades germanas prohiben y persiguen la exaltación de este personaje. Algunos filósofos -como Krause- quedaron en el olvido y fueron hasta expulsados de sus fraternidades, culpándoles de afrancesados. Pero a Hegel nadie le reprochó su veneración hacia Napoleón; una admiración que también compartieron figuras como Schiller o Beethoven (que compuso su quinto concierto para piano -El emperador- en memoria del francés). Pese a ello, ese afrancesamiento napoleónico, solo le fue reprochado a Krause.
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Así pues, y para terminar este capítulo en el que hemos tratado sobre la personalidad del pensador germano, añadiremos que -a mi juicio- es principalmente un sofista. Entendiendo por ello, aquel sabio que se debe a una Sociedad o a una unión y que se forma para debatir y defender los dogmas impuestos por aquel grupo. Es decir, que obtiene sus conclusiones antes de estudiar; para posteriormente investigar a fondo, con el fin de mantener y justificar esos principios impuestos de antemano. Por su parte, pertenece ya a un mundo en el que divulgar mentiras científicas, es más valioso que predicar las fantasías de religión o inculcar creencias radicales (un momento histórico en que se logra mover a las masas en virtud de dogmas sociales y no de principios religiosos). Debido a ello, tomará la acción de lo que actualmente se ha llamado “posverdad”, conspirando contra cuanto no contemple los paradigmas dictados por su mundo, el germano -que él creyó, se debía defender por cualquier medio-. Pero además, tiene el acierto de proponer ideas que reivindican la razón de existir, para muchos de quienes las leen. Pues su filosofía, pretende demostrar que los alemanes eran superiores y diferentes a todos; lo que no solo servía al poder en su labor de unificar la nación; sino también al ciudadano medio y al pobre (para sentirse importante, e incluso invencible).
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Ante los fines expuestos, utilizaba su enorme cultura y su erudición, para apoyar aquellas ideas preconcebidas. Pero como suele suceder con toda persona de mayores conocimientos que los demás, pecaba de soberbia. Así, se inventaba aquello que no sabía, pensando -quizás- que jamás sería descubierto; pese a que el paso del tiempo ha ido delatando sus errores. Por lo demás, podríamos compararlo con la figura de Picasso, quien creyó seguramente que sería el último pintor de la Historia -al igual que Hegel dijo que tras él vendría la locura generalizada-. Y es que ambos tuvieron algo de razón, quizás al ver la imbecilidad que se iba generalizando a su alrededor (producto de las drogas, de la educación banal o del odio social). Pues cuando pinta Picasso -en los años treinta- ya observa que el resto de colegas solo desean “matar al arte”, ser famosos y actúan movidos por sentimientos políticos y no estéticos. Al igual que cuando escribe Hegel, las universidades ya comenzaban a entrar en aquella locura generalizada que fue la intelectualidad del siglo XIX, cuyas nefastas teorías fraguaron a comienzos del XX y germinaron en dos terribles Guerras Mundiales. Una inercia de estupidez, que parece no haber perdido aún la universidad de muchos países (al menos el nuestro), donde se dedica más tiempo a la política, que al estudio.
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Consecuentemente, Hegel es ese inicio del mundo académico que sustituye al religioso en las instituciones, aunque arrastra y hereda todos los males de la Iglesia: El corporativismo, el dogmatismo, el Nepotismo, la negación de la verdad y la falta de realismo. Un tipo de intelecto que han pervivido hasta nuestros días, donde lo más importante es el partido político en el que se milita, las ideas sociales que se defienden y estar adscrito a un grupo de referencia. Características que en el caso de Hegel, eran el pangermanismo, el luteranismo y el amor hacia lo revolucionario; pero que actualmente proponen el deber de pensar como los seguidores más radicales de este filósofo. Requisito casi obligatorio para ser admitido en ciertos círculos universitarios o intelectuales de hoy. Pues de lo contrario, será uno tachado de retrógrado o de capitalista; máxime si se declara partidario del humanismo y de mundos anteriores al hegeliano. Quizás porque nadie llega a observar que Hegel es El Quijote hecho persona; que entró en locura por motivo de cuanto leyó y que (como caballero teutón y andante) se dedicó a una enajenada función de lucha, en la que embaucó y embarcó a media Humanidad (seguramente, sin llegar a pensarlo, ni poder creerlo).
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JUNTO ESTAS LINEAS: Schopenhauer fotografiasdo por J.Schäfer en 1859. Este filósofo coincidía con Hegel en el fatalismo, aunque decía de los hegelianos que eran una “escuela de trivialidad y nido de irreflexión e ignorancia".










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JUNTO ESTAS LINEAS: Tetradracma ático, acuñado hacia el 449 a.C. y con la efigie de Minerva en un lado, mientras en el contrario contiene la lechuza (el ave de esa diosa de la sabiduría). Una de las frases más conocidas de Hegel refieren al “ultimo vuelo del ave de Minerva”; diciendo de sí mismo: “no habrá un nuevo levantarse en vuelo, en el ave de Minerva; puesto que el último vuelo de la lechuza lo hizo Hegel”... . Esto que puede parecernos una pedantería, es el comienzo de aquel mundo que muchos intelectuales del siglos XIX y XX afanaron por crear; donde cuanto más oscura e incomprensible, mejor era una idea. En los años ochenta, se prodigaban hegelianos en las universidades -especialmente en Arquitectura y Sociología-. Por entonces, mi padre que era profesor de Vivienda Social en la Politécnica de Madrid, definió estas frases como: “Pijemas”. Considerando el “pijema”, como una frase pedante e incomprensible, dicha por un hegeliano; elevada a algoritmo y dejada caer como anatema. Es decir, una idea rocambolesca que -al parecer- rompía y se oponía a todo lo anterior; aunque no fuera entendida por nadie. Todo ello, lo acompañaba mi padre con una anécdota de Ramón Gómez de la Serna; quien afirmaba que antes de publicar un escrito lo leía a su ama de llaves (mientras esta santa hacía las labores del hogar). Tras darlo a conocer enteramente a su empleada doméstica, le preguntaba Ramón lo qué había entendido; pues aquello que esta mujer había comprendido, eran zonas que debían oscurecerse. De este modo, Gómez de la Serna corregía el texto, oscureciendo lo que podría entender una simple lavandera. Siguiendo a Hegel y tal como muchos creían que el alemán había logrado tanto éxito... .
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Finalmente añadiremos que en nuestra cita (12) encontraremos diversas opiniones críticas sobre este filósofo, recogidas por Leonardo Polo y Jan Dosxrud; entre las que he escogido a continuación las frases más importantes. Escribiendo Leonardo Polo en su INTRODUCCIÓN A HEGEL: "¿es la de Hegel una filosofía o qué es? ¿Hay dos filósofos en Hegel, el que quiere el sistema y el que funciona con intuiciones?, ¿esos dos son dos filósofos incomunicables, de manera que lo que hay de organización o de lógica en Hegel es completamente secundario?. (...) . La dialéctica y la lógica son dos cosas absolutamente incompatibles. Si uno es dialéctico, lógicamente está loco; de manera que la pretendida sistematización de Hegel es inviable. Lo único que hay es un espíritu, el de Hegel, que es sumamente inteligente" (...) “El problema es, pues, si Hegel es un pensador dialéctico o un pensador de contenidos, un pensador en el que la manera como están pegados los trozos le importa tan poco como le importaba a los arquitectos del Renacimiento cómo estaban pegados los trozos de mármol en el Coliseo, porque lo que querían precisamente era apropiarse de esos trozos (…) Pero hay declaraciones taxativas de Hegel de que esto no se puede hacer (...) Si entendemos la dialéctica de acuerdo con criterios de lógica formal, hay que decir que la dialéctica de Hegel no tiene ningún valor” (…) “En último término, tomarse en serio la dialéctica, decir que la génesis dialéctica es una génesis del pasado, no puede admitirse. Y entonces Hegel no sería más que una serie de intuiciones conectadas, pero cuya conexión no tiene sentido”.
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JAN DOXRUD en su “Breve introducción a la filosofía de Hegel”, se expresa del siguiente modo: "Para Bertrand Russell, la filosofía de Hegel era en realidad una inspiración mística que posteriormente fue racionalizada. Para filósofos como Mario Bunge y Jesús mosterín, Hegel no fue un filósofo sino que un escritor que inició aquella moda que dice que mientras más incomprensible sean tus ideas más profundas aparecerán ante el lector (...) Karl Popper opinaba que Hegel representaba la culminación del pensamiento mágico (...) Mario Bunge, no se cansa de tildar la filosofía de Hegel de irracional y absurda (...) Schopenhauer tildaba al hegelianismo como una “escuela de trivialidad y nido de irreflexión e ignorancia" (...) El mismo Goethe hacía alusión en 1807 a la dificultad que tenía Hegel de expresarse (...) la culpa hay que achacársela a Hegel por su falta de claridad, a su oscurantismo que quizás era necesario para que su filosofía sobresaliese. Recordemos las palabras de Schelling que reflejan el clima intelectual de la época: “Los alemanes habían estado durante tanto tiempo filosofando únicamente entre ellos que, en sus pensamientos y palabras, se habían alejado poco a poco, cada vez más, de lo que es generalmente inteligible" (...) "la filosofía hegeliana no hubiese llegado a ser lo que es si no se hubiese expresado en lenguaje críptico, que es lo que le da su sello propio y la hace ser una fuente inagotable de interpretaciones" (...) "Es interesante que un filósofo con un estilo tan oscuro, que puede hacer renunciar a cualquiera tras leer las primeras líneas, continúe apareciendo en cualquier manual de filosofía serio. Tan es así que la filosofía occidental no puede ser realmente comprendida omitiendo la filosofía de Hegel".
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"En primer lugar podemos mencionar los defectos de su filosofía, que guardan relación con el condicionamiento de la época, al que ningún autor escapa incluso en nuestros días. Me refiero a la óptica eurocéntrica con la que Hegel explica la evolución de la historia, donde los pueblos no occidentales son representados como la infancia de la humanidad y Occidente representa la madurez y la libertad. También podemos destacar la ignorancia de Hegel frente a muchos temas especialmente sobre las culturas no occidentales (...) Popper aborda la temática del totalitarismo y la conexión que guardacon Hegel. Popper no se viene con rodeos, para él las ideas más relevantes del totalitarismo moderno son herencia directa de Hegel. En primer lugar, el nacionalismo entendido a la luz de la idea historicista de que el Estado (...) De acuerdo a Hegel, un Estado es tal cuando se relaciona con otros Estados y esta relación se caracteriza por la intervención de las pasiones, intereses, talentos, virtudes e injusticias (....) En tercer lugar, la idea de que el Estado se encuentra excusado de cualquier obligación moral, siendo la historia el único juez. En palabras de Popper: “la utilidad colectiva es el único principio de la conducta personal; la mentira y la deformación de la verdad con fines propagandísticos son permisibles” (...) ¿Acaso debemos coincidir con Schopenhauer en que si existía un arte en Hegel, este consistía en tomar el pelo a los alemanes? ¿No será que Hegel nos tomó el pelo a todos con un sistema de pensamiento oscuro fruto más de inspiraciones místico-religiosos, opiniones carente de fundamentos e imaginación?¿Acaso es el sistema hegeliano, como señaló Bertrand Russell, una mera inspiración mística que posteriormente procedió a racionalizarla hasta transformarla un vasto metarelato filosófico?. Para Charles Taylor Hegel es aún un pensador que goza de vigencia ya que abordó un tema que aún es crucial en nuestros tiempo”.
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JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, Bertrand Rusell; este autor opinaba sobre el filósofo alemán (en palabras de Jan Doxrud) que la filosofía de Hegel era en realidad una inspiración mística que posteriormente fue racionalizada". Conforme a ello, se pregunta Doxrud: “¿Acaso es el sistema hegeliano, como señaló Bertrand Russell, una mera inspiración mística que posteriormente procedió a racionalizarla hasta transformarla un vasto metarelato filosófico?”.
Abajo, Karl Popper, del que recogemos su idea sobre Hegel, tal como nos la transmite Jan Doxrud: Karl Popper opinaba que Hegel representaba la culminación del pensamiento mágico (...) Popper destaca el fenómeno de la creación del Gran Hombre, “la personalidad histórico-universal, el hombre de conocimientos profundos y grandes pasiones “actualmente, el principio del conductor)” (...) “Este Gran Hombre encarna la voluntad del pueblo, `dice a su época lo que quiere y lleva a cabo´, tal como lo hicieron aquellos conductores como Lenin (y su concepto de vanguardia), Mussolini (el Duce) o Hitler (el Führer) (…) Popper aborda la temática del totalitarismo y la conexión que guardacon Hegel. Popper no se viene con rodeos, para él las ideas más relevantes del totalitarismo moderno son herencia directa de Hegel. En primer lugar, el nacionalismo entendido a la luz de la idea historicista de que el Estado es la encarnación del Espíritu, de la nación o raza elegida como creadora del Estado. En segundo lugar, el concebir el Estado como enemigo natural de los demás Estados por lo que este debe afirmarse y prevalecer por medio de la guerra. De acuerdo a Hegel, un Estado es tal cuando se relaciona con otros Estados y esta relación se caracteriza por la intervención de las pasiones, intereses, talentos, virtudes e injusticias (...) No se trata por supuesto de despreciar el heroísmo pero ciertamente, como escribió Popper, no debemos admirar el heroísmo entre pistoleros o considerar actualmente a terroristas suicidas como héroes religiosos”.
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B) LA DIALÉCTICA DE HEGEL:
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B-1) Concepto filosófico:
El pensador dividió su teoría conforme a tres momentos de su vida. Sobre ello escribe Jan Dorux que separó “su sistema filosófico en tres partes: La Lógica, Filosofía de la naturaleza y Filosofía del espíritu. El sistema hegeliano se propone construir la historia del Espíritu siguiendo el método dialéctico rigurosamente racional, garantizando la unidad entre lo finito e infinito, entre lo uno y lo múltiple. Este gran ciclo dialéctico del Absoluto es de carácter espiritual. El novedoso método de Hegel y sobre el cual se hizo mención, fue la dialéctica. Hegel es conocido por el método dialéctico, que posteriormente fue tomado y adaptado por la izquierda hegeliana y por Marx para su filosofía de la historia” (13) . Pasa posteriormente Jan Dorux a determinar que nada tiene que ver el concepto de dialéctica de Hegel, con la común; entendida como un método de diálogo para razonar. Tampoco es esta hegeliana, la dialéctica de Platón, donde las ideas se estudian conforme a la relación entre ellas. Así pues, la teoría suya que se denominó “dialéctica”, parte de la creencia del pensador en que todo se basa en la contradicción. Tal como el filosofo expresa, cuando escribe: “todo lo que esté en contradicción deberá pasar a ser algo distinto (…) entre niveles del ser que siguen existiendo contemporáneamente, o el histórico, entre distintas etapas de la civilización humana” (14) .
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Para entender el concepto de su dialéctica, bastará expresar que en el pensamiento de Hegel todo se basa en dos fuerzas contrapuestas, que deberán unirse, para llegar a una integración (una síntesis perfecta). Estos dos opuestos nacen como conceptos del bien y el mal, el ego y el anti-ego, las luces y la oscuridad, la inteligencia y la sin razón etc. Dos lados enfrentados, que una vez unidos conformarán una tercera “síntesis”, integrada y perfecta; algo que en política rápidamente entenderíamos, si expresamos que para la paz, o el progreso, de una nación, han de unirse las fuerzas de Derechas a las de Izquierda (los dos extremos); integrando una síntesis, formada por la unión de ambas ideas contrapuestas. Con este sistema, Hegel pretende crear un método empírico, a través del cual se elevaría la filosofía al rango de ciencia; pues a través de la interposición de su principio dialéctico se podría analizar cualquier pensamiento o hecho, llegando a conclusiones probadas. Pese a ello, los estudiosos de Hegel, nos recuerdan que este sistema y hasta el término de “dialéctica” ya fue utilizado por el filósofo clásico Zenón de Elea; aunque en el caso del alemán, la realidad y la razón están en constante movimiento (no son inalterables, como las presentaba Zenón).
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En base a su dialéctica, denominará Hegel a los dos polos contrapuestos: Tesis y Antítesis; siendo la integración entre ambas, su Síntesis. De tal manera, la Tesis sería la idea inicial, lo fundamental o existente, incluso lo básico; mientras su Antítesis supondría lo opuesto, la duda, lo que nos inquieta, lo complejo. Por cuanto al unirse ambas, se produce la dialéctica cuando se confrontan las ideas; al enfrentar unos hechos, una hipótesis, incluso personas, con su contrario. Pero finalmente se llega la razón, en una Síntesis fruto de la integración de ambos opuestos. Por cuanto Jan Dorux nos dirá que: “En resumen, la tesis es la afirmación, la antítesis la negación de la afirmación; y la síntesis, la superación y asimilación de la oposición” (15) . Finalmente, expone Hegel que aquella Síntesis, se convertirá en una nueva Tesis que habrá de enfrentarse a otra Antítesis, para llegar a una nueva Síntesis; y de tal modo se irán uniendo en forma de “umbrella de umbrellas” (un triángulo de triángulos formado por los hechos, las ideas, las hipótesis, las personas etc) conformando así su dialéctica -ver imágenes más abajo-.
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Continúa el pensamiento hegeliano afirmando que esta fórmula de “Tesis + Antítesis = Síntesis”, genera todo el pensamiento científico. Naciendo así lo que denomina un “movimiento triádico”, consistente en ese dinamismo triangular, a través del cual las ideas van evolucionando. Entorno a ello, escribirá Jan Dorux que: El propósito fundamental de Hegel es elaborar una ciencia del absoluto, un saber hegemónico que, para algunos, raya en lo totalitario. Para Hegel la realidad es Espíritu infinito y la vida de este Espíritu es la dialéctica (…) Este método es la dialéctica, que garantiza el conocimiento científico del Absoluto. La tesis es el momento abstracto e intelectivo, la antítesis es el momento dialéctico o negativamente racional y la síntesis es el momento especulativo o positivamente racional (…) Teniendo en consideración estos tres momentos mencionados (como ya señalamos más arriba), Hegel divide su filosofía en: Lógica, filosofía de la naturaleza y filosofía del espíritu ” (16) .
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SOBRE, JUNTO y BAJO ESTAS LINEAS: Varios triángulos y figuras, representando la dialéctica de Hegel. Arriba, una exposición mía de la dialéctica histórica en base a las Edades (piedra, bronce o hierro). En el esquema desarrollado, vemos en forma de triángulos (tesis, antítesis, síntesis); explicando cómo al finalizar el neolítico, emergen las culturas del Bronce en el Mediterráneo -encabezadas por Egipto-. Pero en el siguiente escalón, al aparecer el hierro (antítesis del bronce), caen las anteriores civilizaciones, para dar paso a otras, como Grecia y Roma. En esta representación mía y en la cadena (Tesis-Antítesis=Síntesis) de modo continuado, se observe un ejemplo histórico, con las edades de Piedra, Bronce y Hierro. Así vemos un primer triángulo, donde la Edad de Piedra se enfrenta a la aparición delos metales; su síntesis es el nacimiento de Egipto y las culturas del Bronce (entorno al 3200 a.C.). Posteriormente se difunde el hierro (sobre el 1200 a.C), que se enfrenta al bronce y nace la Edad del Hierro (caen las civilizaciones del Bronce y aparecen las del Hierro).
Al lado: Evolución del proceso dialéctico, en Hegel. A nuestra izquierda, representación de la fórmula del filósofo, donde la Lógica es la Tesis, la Antítesis es la Filosofía de la Naturaleza y la Síntesis, la Filosofía del Espíritu. Estos son los tres grados en los que el alemán divide su pensamiento.
Bajo estas líneas: La dialéctica explicada, tal como lo recoge Jan Doxrud en BREVE INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA DE HEGEL (figura de su página 28).
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B-2) Dialéctica de Hegel y Taoísmo:
En el año 2000, Benoît Timmermans (profesor de filosofía de la Universidad de Bruselas) publicó su libro biográfico sobre este pensador, intitulado HEGEL -editado en París por la colección “figuras del saber”-. La obra, de unas doscientas páginas, contiene varias de ellas (138 y ss.) dedicadas a la Taoísmo y Hegel; un texto hoy difundido en la red -ver (17) -. Donde se explica que el alemán reconoció tarde la enorme relación de su filosofía con el taoísmo; pensamiento religioso chino que -al parecer- leyó por vez primera en un libro de recetas para mejorar el bienestar y la salud (18) . Este “encuentro inicial y hegeliano” con el taoísmo, resulta tan curioso como decimonónico; siendo una anécdota que nos recuerda historias como las de algún expedicionario que inició un viaje hacia el Extremo Oriente, tras ver el dibujo de un chino en una caja de levadura de flanes... . Pese a que Hegel había leído sobre el Tao en su juventud (aunque solo fuera en un recetario orientalista); tan solo reconoce haber tenido pleno conocimiento de aquella fuente de sabiduría asiática, tras su contacto con el sinólogo Abel Remusat (en 1827). Cuando establece amistad con este profesor de historia y cultura china, que le explicaría el enorme parecido entre su filosofía y la taoísta. Asimismo, nos dice el filósofo, que es por entonces cuando lee un libro de “Memorias”, escrito por los misioneros jesuitas que regresaban de China; reconociendo en ese momento la “increíble” similitud entre sus teorías y ese pensamiento oriental.
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En razón a todo ello, escribe Benoît Timmermans que: “en sus últimos cursos de 1831 consagrados a la filosofía de la religión, Hegel dio un paso más. Llega a presentar el taoísmo (o la “religión del Estado chino”) como un momento equivalente al de la medida lógica: el tao -nos dice- señala las principales determinaciones o relaciones abstractas que dan cuenta de todas las transformaciones, sean estas cósmicas o individuales, materiales o espirituales, físicas o morales” (19) . Continuará narrando el biógrafo de Hegel, que desde el momento en que el filósofo entra en pleno contacto con el Tao, se centrará en el análisis comparativo entre sus teorías y las del “Yi King” (obra también llamada “I Ching”), que a pesar de ser un libro oracular, escrito hace más de tres mil años; plantea los fundamentos del taoismo y del pensamiento posterior de Konfucio. Donde veremos ya planteada la “dialéctica” de “yin” y el “yan”, expuesto en “Yi King” como un arte de vivir y advinatorio; en una filosofía practicada por todos los sabios, magos y hechiceros chinos clásicos -al menos desde hace cinco mil años-.
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A juicio de Benoît Timmermans “la filosofía de Hegel no se reduce a la afirmación de la complementariedad entre un “yang” y un “yin”, o entre la inmediatez y la mediación, la afirmación y la negación. Lo que intentó mostrar es que ese principio de complementariedad” -ibidem cita anterior-. Asimismo, este experto en Hegel expone acerca del parecido entre el libro chino Yi King y las teorías del alemán que: “el Yi King distingue también cuatro grandes figuras que regulan el curso de toda transformación: el gran Yang (...), que puede traducirse por “Sí”. El pequeño Yang (...), que puede traducirse por “Sí, pero”. El gran Yin (...), o “No”; y el pequeño Yin (...), “No, pero” (20) . Esos cuatro pilares que conforman la teoría del Ying y el Yang, no resuelta como un simple triángulo (tal como hace Hegel); sino partiendo desde cuatro puntos, para desarrollarlo de un modo tan kabalístico, como complejo. A mi juicio complementan conceptos que en el alemán quedan sin explicar; habida cuenta que para el pensador de Baviera, todo ha de ser una “umbrella de umbrellas”. Ante las que habríamos de preguntarnos: Cuál será la primera Tesis, para generar inicialmente y tan solo en forma de triángulos, esas Síntesis de Síntesis, que darán lugar a todas las hipótesis, ideas o hechos. Pareciendo más natural intercalar “distintos grados” en las Tesis y en las Antítesis, tal como expone el “Yi King”; considerando que hay Tesis y Tesis dudosa (Ying y Ying menor) a la vez que existen Antítesis y Antítesis dudosas (Yang y Yang menor). Ello conlleva a generar un Mundo real, donde se incluye la duda -que todo pensador y científico tiene-; a la vez que se excluye el pensamiento dogmático y único -que en Hegel está tan presente como para considerar que tan solo hay una Tesis y una Antítesis-.
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En cita (21) incluimos la crítica y comentario del profesor Leonardo Polo, sobre la dialéctica del pensador alemán. Mi conclusión personal -tras haber vivido en Japón durante años-, es que este filósofo inspiró gran parte de sus ideas en aquel libro de recetas chinas para mejorar la salud, leído durante su juventud. Pues, aunque nos parezca extraño, entorno a la cocina y el modo de comer, los orientales experimentan un espíritu muy reflexivo; dando un valor filosófico y hasta místico a la alimentación. Así, mientras en Europa la comida se concibe como un aporte proteínico necesario para el desarrollo del cuerpo; en Asia, alimentarse tiene un sentido médico, otro espiritual y uno natural. El aspecto médico de lo que ingerimos está muy unido a la salud mental y al desarrollo de la persona; siendo imprescindible para los orientales una dieta higiénica y que no enferme -ni menos engorde-. Tanto, que la base farmaceútica asiática radica en productos naturales (no de laboratorio) y de este modo, la mejor medicina y el medicamento más efectivo, es comer sano -ideas que van llegando a Europa desde hace unos decenios, aunque siglos atrás se consideraba que lo graso y proteínico, eran sinónimo de buenas viandas-. Asimismo, el efecto espiritual de lo que comemos parte de considerar que alguien sobrealimentado -con exceso de grasas, glucosa o alcohol- ensuciará su colon, su cuerpo y su mente; terminando con el espíritu impuro. Finalmente, el aspecto natural de la alimentación en Oriente, concierne ya al mundo biológico y de integración con nuestro Planeta.
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Todo ello, puede explicar que en el recetario de cocina china (para lograr la longevidad) leído por Hegel en su juventud; se contuvieran muchos de los principios del Taoismo. Ideas donde seguramente él inspiraría la mayor parte de su filosofía, creyendo que no tenía demasiada importancia copiar algunas de aquellas premisas (estando seguro de que nadie se daría cuenta que procedían de aquel recetario...). Sin reparar ese Hegel joven, que el Tao era el pensamiento oriental más antiguo y extendido; seguido ya entonces por cientos de millones de personas. La hipótesis del este “extraño” origen en la dialéctica hegeliana se fortalece al leer su tesis doctoral; que es tan incomprensible como absurda. Donde pretende rebatir las teorías del mayor sabio de la Historia (Isaac Newton) con un trabajo de veinticinco páginas, sin apenas razones de física, matemática, ni menos astronomía o de mecánica celeste. Por cuanto decimos, la idea de que la dialéctica de Hegel sea una “copia” del taoismo, desarrollada por él tras conocerlo de forma superficial; explicaría los “vacíos” que contiene y el gran el éxito que alcanzó la filosofía del alemán (ya que se trataba originariamente del pensamiento más antiguo, más extendido y más divulgado en Asia).
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JUNTO ESTAS LINEAS: Figura en madera representando un sacerdote sintoista, de periodo Kamakura japonés (siglo XIV); propiedad del Museo de Gunma, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen. En el Lejano Oriente, el concepto del mal y del bien, no pueden ser entendidos tal como se comprenden en Occidente. A la inexistencia del “maniqueismo” histórico europeo, que separa lo bueno y lo malo, como dos ideas antagónicas y opuestas; se suman filosofías como el sitoismo, el taoísmo o el budhismo zoroástrisco, que ven el mal como un hecho natural y hasta necesario -una esencia que incluso nace unida al bien y por su virtud-. Debido a ello, jamás podremos hablar en Japón (o entre los chinos) del mal, como lo concebimos en nuestra cultura; pues no lo entenderán. Tanto que cuando expresamos públicamente alguien es malo -o nos ha hecho un mal-; pueden pensar que aún no hemos superado a esta persona y que tenemos algo en común con aquel con quien chocamos.
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Tanto es así, que hablar sobre la maldad en sentido genérico, suele interpretarse como una falta de madurez del individuo, que es incapaz de conocer el sentido útil que tiene soportarlo (afrontar los problemas, dificultades, tener disciplina etc). Al ser concebido ese mal en Oriente, como un síntoma y no como la enfermedad en sí. De tal manera, suele ser visto como los médicos entienden la fiebre y el dolor; que sirven para conocer de dónde procede el daño, pero no es lo que genera ese daño -pues si excluyéramos síntomas como la fiebre o el dolor, nos sería imposible saber si estamos enfermos y moriríamos al continuar con nuestra vida cotidiana-. De ese modo, las filosofías orientales se basan fundamentalmente en integrar esos polos opuestos: El bien y el mal; la vida y a muerte; el amor y el odio; el yo y mi enemigo; lo que me gusta y lo que odio; el placer y la disciplina etc.. Esta integración y superación de fuerzas opuestas internas, nos la exigirán siempre que queramos adaptarnos a la vida en Extremo Oriente. Siguiendo aquellas filosofías milenarias (japonesas o chinas) que coinciden en su planteamiento con el sistema de Tesis-Antítesis=Síntesis, propuesto por Hegel a comienzos del siglo XIX. Pese a todo, Hegel lo plantea como una lucha y no como una integración; lo que lleva a una filosofía de enfrentamiento y no de paz (como son las orientales). Un método que luego siguió Marx, al tomar la dialéctica como premisa constante. Todo ello, nos hace comprender por qué las Sociedades orientales son inicialmente mucho más aglutinantes, menos individualistas y velan más por los intereses del grupo (dejando en segundo plano los de la persona).
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ABAJO: una foto mía en Japón -ha ya bastantes años-. Cuando uno llega a Asia y debe convivir entre orientales, lo más duro es aceptar su filosofía y su concepto de la realidad. En Japón una de las cosas más importantes, es tener presente en todo momento lo efímero de nuestra existencia; sin dar gran valor a las posesiones, ni pensar en el individualismo. De este modo entenderemos cómo su gran símbolo romántico es la flor de cerezo (sakurá); que apenas dura unos días, aunque durante esas pocas semanas de vida, convierte todo su entorno en un sueño. Por ello, cada comienzo de primavera se van cubriendo las calles, parques y jardines de aquella flor blanca (semejante a la de nuestro almendro); que caerá una semana después. Todo lo que simboliza nuestro ciclo natural y nunca se observa con dolor, sino con tristeza; al igual que el sentimiento de la vida y de la muerte, que pertenecen a la naturaleza, sin juzgarse, ni incluir al mal. De tal modo, aunque sabemos que nuestro destino es desaparecer, esto no significa más que cumplir un ciclo (sin interpretarse como una condena o una maldición). La religión autóctona del Japón es el sintoismo, que tiene concomitancias con el Tao, pero enseña una filosofía más ligada a la Madre Tierra. Asimismo, el budhismo japonés tiene un sentido muy cercano; sin reprochar nada al entorno, que suele concebirse como el reflejo de lo que uno crea (diciéndonos que cada uno vive lo que siente y siente lo que piensa; pensando lo que cada cual desea). De este modo, se entiende que el primer templo de adoración a Budha -que se abrió en Japón hacia el siglo VII, en la antigua Kioto-, siguiera un tipo de budhismo zoroástrico; donde el bien y el mal están unidos.
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Gran parte de estas filosofías orientales son las que pretendieron copiar Hegel y sus seguidores; aunque las desvirtuaron completamente. Pues la base de pensamiento oriental es encontrar la paz, sin culpar a nada ni a nadie -olvidando la existencia del mal-. Mientras lo que escribieron Hegel y sus discípulos (como Marx o Nietzsche) son continuos alegatos a la lucha; autorizando el mal como medio, para alcanzar un fin. Debido a esta diferencia de mentalidad, es por lo que seguramente Hegel consideraba que Asia vivía en la puerilidad; y aunque manifestaba que la Historia había comenzado en China, también escribe que este país permanecía en estado infantil, sin conocer la Revolución, ni la libertad. Probablemente, estos prejuicios de Hegel frente al mundo asiático (del que apenas nada sabía), fueron los que le impidieron profundizar más acerca del Tao; del que sabemos inspira su obra -cuando lo conoció de joven, leyendo un recetario de cocina “natural”-. Pues de lo contrario, habría admitido que su punto de partida era el taoísmo (como parece ser que lo fue); pero que lo recondujo hacia otros caminos equivocados. De un mismo modo que Hegel, su seguidor Nietzsche, está imbuido en filosofías orientales, que tampoco llega a comprender. Pues la inexistencia del mal en el zoroastrismo, tiene el sentido de erradicar el complejo de culpa (que toda Sociedad maniquea impone a sus individuos). No significa manifestar que mal puede usarse, en el caso de que lo utilicen los mejores; ya que la moral cambia según es cada individuo, por lo que esos más fuertes y elegidos, tienen derecho a imponer la suya -usando tanto el bien como el mal-.
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B-3) Dialéctica de Hegel e ideas masónicas del siglo XIX:
Como hemos podido ver, la dialéctica basa toda su teoría en una triada formada por Tesis + Antítesis = Síntesis (puramente taoísta, aunque los hegelianos no lo reconozcan). Esta fórmula se representa con un triángulo rectángulo, donde la Tesis se escribe en el vértice izquierdo, la Antítesis en el opuesto (esquina derecha) y la Síntesis en el vértice superior. Ni que decir tiene que esta imagen representaba perfectamente la filosofía y teorías de La Masonería, que a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, vivía una efervescencia inigualable. En lo que se refiere a Hegel, sabemos que ingresó en una hermandad del sur de Alemania (posiblemente Los Iluminados de Báviera); aunque apenas se menciona este hecho en sus biografías. Posiblemente por haberlo ocultado, tal como exigían los capítulos de las logias; y de forma muy distinta a como hicieron Mozart o Krause, que divulgaron su condición de masón, junto a lo que enseñaban en sus reuniones (todo cuanto les valió la expulsión de sus fraternidades y hasta la persecución). Sea como fuere, parece ser indiscutible que Hegel, a más de haber estudiado para pastor luterano, fue uno de los más importantes miembros de la Masonería bávara de entonces. Ello explicaría a importancia de su teoría basada en un triángulo, pues es conocido que en las logias, lo más apreciado es la moral y la filosofía presentadas como una “alegoría de la realidad”. Por lo tanto, no habría una alegoría más acertada que la de resolver toda una teoría de pensamiento a través del triángulo “Tesis”, “Antitesis”; “Síntesis”.
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Sobre el significado del triángulo entre los masones y la posible idealización de esta figura, como la de Dios. Diremos que es un dogma matemático que parte desde Egipto; donde la Sociedad se concebía como una Pirámide, con el faraón en su cumbre y formando el primer triángulo: El rey, la reina y el heredero. Esta idea del principio en el número tres, se refuerza con la realidad de “padre-madre-hijo”; lo que unido a que el triángulo es el inicio de la primera dimensión, facilita la sublimación de todos esos conceptos matemáticos. Así pues, nos será fácil entender la importancia de las figuras y números “triádicos”, no solo por lo antes expuesto; sino porque el triángulo además era imprescindible en toda la matemática antigua, ya que resolvía la trigonometría (imprescindible para guiarse por las estrellas o las sombras). Siendo así, la teoría del triángulo (que se atribuye a Pitágoras) era una de las fórmulas más importantes, fundamental para todo cálculo trigonométrico, pero principalmente para poder viajar por el mar y aún más, por el desierto. De ello, entenderemos la relevancia del triángulo en culturas como la egipcia o la helena; que navegaban las arenas y las aguas, necesitando orientarse por los astros -triangulando distancias-. De ese modo, el significado místico matemático de esta figura geométrica, fue heredado por el mundo grecorromano y el tardo romano; debido a lo que al bautizarse Constantino, uno de los principios que impuso fue el de La Trinidad (dogma que no tuvieron otros cristianos, como los arrianos).
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Sea como fuere, parece que desde el emperador Constantino, el triángulo representó al Padre, Hijo y Espíritu Santo; una Trinidad que escapa del entendimiento humano. Por cuanto la teoría de Hegel, pudo ser tomada entre los protestantes, como la resolución de esa Trinidad, que Santo Tomás definía de “inexplicable”. Asimismo, toda la base filosófica hegeliana basada en la figura del triángulo, debió asombrar a las logias de entonces; hechos que resuelven el enorme éxito de este pensamiento en su época. Donde las élites seguían las teorías de la masonería, como movimiento más justo y moderno (por entonces); cuyos símbolos representaban una alegoría de la moral y el bien, figurados en los ritos de las fraternidades. A cuanto explicamos, habríamos de añadir que el delta con el ojo masónico no es una creación de las logias. Siendo a mediados del siglo XVI cuando se crea esa figura de Dios, representada como un triángulo al que se añade una pupila en el centro (símbolo tan común en la masonería, como en las iglesias de toda Europa). Aquel “ojo panóptico” significa “el que todo lo ve” y se añade al interior del delta, como imagen renacentista del Ser Supremo. Pese a ello, a mi juicio, el valor que daban los masones al “triángulo que todo lo ve” procedería desde dibujos matemáticos sublimados, como inicio de toda geometría. Donde el ojo, inicialmente fue pintado como un círculo central, simbolizando así, “el principio y el fin”. El “alfa y omega”; donde el triángulo es a , inicio de todo (primera figura, formada por tres puntos); mientras el W se simboliza en la circunferencia, de un solo trazo, pero infinitos lados -formada por infinitos puntos-.
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JUNTO ESTAS LINEAS: Retrato de Rafael García Rovés; empresario asturiano del chocolate afincado en Cuba, vestido como maestre de su logia, en La Habana y a comienzos de siglo XX. Observemos que el delta que luce en su mandil, está volteado; teniendo un triángulo y el ojo invertidos. Todo lo que -a mi juicio- contiene un profundo significado sexual, quizás mostrando “el origen de la vida” y “el todo”, figurado como aquel “ojo” de la madre (el útero); en el cual se inicia la existencia y del que procede la Humanidad.

ABAJO: Figuras con triángulos que nos ayudan a explicar la simbología de este símbolo masónico. En la parte de alta de la imagen (a) representamos un triángulo con unas circunferencias en su interior. Tal como hemos dicho, el triángulo es el comienzo de la geometría y la figura primera -tanto como la más simple-. Creado por tres lineas que se cortan en tres puntos donde convergen, representa el Alfa (A) como inicio de todo. Por su parte, la circunferencia, es la última figura de la geometría; creada por un solo trazo que se une en infinitos puntos consecutivos, hasta llegar al inicial. El círculo, significa el todo y por ende, el omega (w). En un momento histórico, debió sustituirse aquella circunferencia interior representada en el triángulo, por un ojo panóptico, simbolizando el Dios que todo ve. Se supone que este nuevo diseño nace en El Renacimiento, aunque personalmente creo haberlo visto ya en edificios góticos (pese a no poder saber si era un símbolo añadido posteriormente). Finalmente, en la figura A-2 podemos ver lo qué sucedió cuando invirtieron este Delta con el ojo; dejándolo con la apariencia de un sexo femenino (quizás para indicar el origen de la vida, o el renacer de los iniciados). En los dibujos B y B-2, se observa la unión de la circunferencia con el triángulo; lo que resuelve la trigonometría. Debido a ello, el círculo en un triángulo, es el símbolo del conocimiento (el del guía o el capitán). Pues su resolución fue el medio utilizado para orientarse, desde la más remota antigüedad, siguiendo las estrellas o las sombras. Ya que tal como podemos ver en la figura B2, la triangulación de la circunferencia nos lleva a conocer los primeros valores trigonométricos (los Senos y Cosenos).
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BAJO ESTAS LINEAS: Para comprender plenamente el valor del triángulo y por qué simboliza el comienzo, veremos la sucesión de imágenes siguiente:
a- Punto: Sin dimensión es imaginario y se considera “la existencia”
b- Linea: Primera dimensión, cortada por dos puntos que unen una linea recta.
c- Triángulo: Segunda dimensión, el plano. Formada por tres lineas rectas cortadas en tres puntos convergentes.
d- Pirámide de tres lados: Tercera dimensión (la real y en la que vemos), cuatro puntos cortan seis lineas rectas formando cuatro caras, o planos.
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BAJO ESTAS LINEAS: La importancia del triángulo en Egipto -a mi juicio- se fundamenta en su necesidad de orientarse en el desierto y en el estudio de los astros (para marcar las horas, las fechas, o para guiarse entre las arenas). De su sublimación como figura del guía, nacería la pirámide; aunque arquitectónicamente la desarrollan con cuatro lados (con una base de cuadrado, que une las catenarias triangulares). Esta es la unión del cuadrado con el triángulo; un paso más en geometría, pues como todos sabemos, un cuadrado son dos triángulos equiláteros unidos por su base. Siendo así, nos podemos plantear si la pirámide de cuatro lados (tal como las construyeron los egipcios) representaba la cuarta dimensión. Una dimensión más a la que aporta nuestra visión y que para dibujarla se resolvería tal como vemos más abajo: Creando una pirámide de tres lados (como hicimos en el último dibujo anterior) y añadiendo un quinto punto, donde deben converger las nuevas lineas que proceden de su vértice superior. El total de lineas que contiene son nueve (tres más que en el caso anterior); adquiriendo un punto más y tres lineas más, por cada dimensión que avanza. Así el triángulo (plano o segunda dimensión) tiene 3 lineas y 3 puntos. La pirámide de tres lados (tercera dimensión) tiene 4 puntos y 6 lineas. Mientras esta hiper-pirámide de tres lados (cuarta dimensión) tendría 5 puntos y 9 lineas. Observemos que el aspecto de la pirámide de tres lados, dibujada en cuatro dimensiones, termina con un mismo aspecto en perspectiva que la pirámide de cuatro lados.
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C) TESIS, ANTÍTESIS, SÍNTESIS Y ANTISÍNTESIS:
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Hace ya más de treinta y cinco años -cuando estudiaba Derecho- deseaba realizar una tesis sobre las leyendas y las leyes celtas. Mi trabajo se fundamentaba en que una parte de la legislación británica -ajena al mundo romano- partía desde costumbres gaélicas o propiamente isleñas; y que gran parte de ellas tan solo se conservaban en cuentos e historias milenarias (de Iranda e Inglaterra). Así pues, para poder fundamentar filosóficamente mi método tuve que crear un sistema propio, con el cual demostraba que a través de las leyendas, podían hallarse vestigios del Derecho antiguo. No solo eso, además deseaba mostrar que aquellas normas y fórmulas consuetudinarias, que describían los relatos milenarios gaélicos o británicos; tenían un sentido social y una permanencia legal, que llegaba hasta nuestros días. No habiendo nacido, ni pervivido, como simples narraciones imaginarias; donde un druida impone un castigo y marca unas normas, sin motivo alguno. Sino todo lo contrario; ya que -a mi juicio- muchos de aquellos relatos servían para aprender y recordar las leyes de los sacerdotes celtas, que actuaban como jueces y legisladores. Siendo esas leyendas milenarias un verdadero “soporte” donde habían permanecido las costumbres gaélicas, británicas y celtas hasta la Edad Media. Debido a que otros druidas -como los de la Galia, o de áreas cercanas a Francia- fueron aniquilados, por el odio que Roma les profesaba (principalmente porque esos sacerdotes incitaban al levantamiento continuo).
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Así fue como presenté el método filosófico para justificar que podían obtenerse datos de legislación antigua, desde las leyendas inglesas e irlandesas. Redactado aquel sistema en el prólogo de mi preparación de tesis. Un “paper” que abandoné poco tiempo después, cuando lo copió casi literalmente un tercero. Publicándolo en gran parte calcado; destripando mis ideas, tal como hace el que captura un jilguero y le abre las entrañas, por ver cual es el mecanismo del que procede su trinar... . En lo que se refiere a aquel que me robó el referido paper -en mis años de universidad-, diremos que llegó a ser tenido como una eminencia del mundo indoeuropeo. Pero esa tesis e ilusiones que me destrozaron, al menos me ha dejado la alegría de ver cómo este que la copió y publico, no sabe justificara; por cuanto, pese a ser tenido como un sabio del mundo celta, afirma las mayores barbaridades (ideas tales como la de que: “los celtas más antiguos de Europa, llegaron primero a España que al resto del Continente”).
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C-1) Sobre lo Objetivo y lo Subjetivo:
Escribo con mayúsculas Objetivo y Subjetivo, del mismo modo que lo hemos hecho al hablar de Tesis, Antítesis y Síntesis; con el fin de explicar qué son esas “categorías” (Objeivas o Subjetivas) a través de las cuales vamos a analizar toda la realidad. Así pues y como podemos ver en las siguientes imágenes, explicaba en el prólogo de lo que iba a se mi tesina, que hay dos realidades que conforman cuatro “mundos” o cuatro divisiones en nuestra realidad.
Ellas son:
-Lo Subjetivo (individual, interior, inmensurable, inexacto, imperfecto y cuyo valor real se desconoce).
-Lo Objetivo (mensurable, exacto, tangente, perfecto y hasta útil, cuyo valor es tangible).
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Ambas realidades se extrapolaban en cuatro Categorías (mundos, hechos o disciplinas) al integrarse y crear lo:
SUBJETIVO-SUBETIVO
SUBJETIVO-OBJETIVO
OBJETIVO-OBJETIVO
OBJETIVO-SUBJETIVO.
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-Subjetivo-Subjetivo: La realidad plena del individuo, solo y en su estado interior. No es transmitible más que de manea simbólica, a través de las artes o la literatura. En esta categoría se hallan las artes puras, la música, la poesía, pintura etc.. Se plasma en cuadros, escritos, sonidos o cuanto deseemos; y su interpretación es absolutamente subjetiva. Son nuestras ilusiones, pasiones, ideas, sueños etc (incluso del amor).
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-Subjetivo-Objetivo: Se trata de una realidad subjetiva, que hemos de convertirla en hechos objetivos. Ello sucede con el Derecho o en la Sociología, que parten desde lo que siente y piensa el individuo (subjetivamente), para llegar a unas conclusiones y normas que valgan para todos (objetivas). Las denominamos, Humanidades Políticas y entre estas se encuadraría el Derecho, las Economía (como estudio), la Sociología etc (toda ciencia, que no sea puramente objetiva y que necesite del estudio de humanidades). Se plasmará en textos muy objetivos en su redacción, pero que se han de interpretar de un modo subjetivo (tal como sucede con las leyes y la interpretación de cada norma).
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-Objetivo, Objetivo: Es la realidad científica; mensurable y probada. En este mundo Objetivo-Objetivo se encuadran ciencias puras tales como: Matemáticas, Física, Astronomía, Medicina de investigación, Química (etc). Solo se transfiere de manera exacta; sea a través de fórmulas, escritos cifrados, algoritmos etc. (por ello se plasma en textos con carácter muy críptico -lenguaje matemático, físico etc-).
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-Objetivo-Subjetivo: Se trata de una realidad objetiva, que hemos de convertir en un mundo subjetivo. Ello es lo que hace la Filosofía (que interpreta la realidad, para describirla); o la Historia, que toma unos hechos, para interpretarlos subjetivamente-. Es el mundo de las Humanidades Puras (filosofía, historia, historia del arte, etc). Sin embargo no se encuadraría aquí la filología, ni la lingüística o la arqueología de campo; que trabajan con parámetros más cercanos al mundo Objetivo-Objetivo. Se transmite en textos objetivos (escritos cargados de simbología o de referencias abstractas) pero que deben interpretarse de manera subjetiva -cada cual obtiene sus propias conclusiones, como sucede en la filosofía-.
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BAJO ESTAS LINEAS: Representación de los cuatro mundos o realidades que conforman las categorías Objetivas y Subjetivas; a través de las que desarrollo y explico mi teoría.
-En la parte alta y nuestra izquierda vemos el Mundo Subjetivo-Subjetivo (las artes y las letras).
-Al lado derecho superior, el Subjetivo-Objetivo (el Derecho o la Sociología).
-Abajo, a nuestra derecha, el Objetivo-Objetivo; que significa el mundo de las ciencias puras.
-A su lado, pero a nuestra izquierda, el Objetivo-Subjetivo, donde se mueven disciplinas como la Historia o la filosofía.
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Con este esquema quería demostrar que el paso de unas Categorías hacia otras, era más dificultoso y más abstracto, si se situaban en diagonal. Es decir, que transportar teorías, fórmulas o conceptos, desde el mundo Objetivo-Objetivo al Subjetivo-Subjetivo; es mucho más complejo que trasladarlas desde el estos dos al Subjetivo-Objetivo, o al Objetivo-Subjetivo. Ello se deduce fácilmente, porque no tiene la subjetividad o la objetividad en común. Pero de forma igual sucede entre las Categorías Subjetivo-Objetivo y las Objetivo-Subjetivo; que son inversas. Así determiné que había mundos, realidades y Categorías mediatas, mientras otras eran inmediatas. Las mediatas (o lejanas) son las que figuran en diagonal, ya que es más difícil trasladar conceptos, hechos, o teorías, desde las anotadas en una esquina, hasta la otra opuesta. Mientras, existen Categorías inmediatas, que comunican y trasladan conceptos de forma mucho más fácil; y que están representadas en este esquema por las de al lado en cada una de ellas. Así pues, cada Categoría tiene dos inmediatas, y una mediata -o lejana- (que corresponde a su diagonal).
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C-2) Categorías mediatas y categorías inmediatas:
Tal como hemos explicado en el dibujo anterior, hay una mayor facilidad de aportar datos, conceptos teorías y hasta fórmulas; si el mundo en que trabajamos se sitúa en un punto inmediato de aquellos de los que deseamos trasladar una realidad. Me explico con ejemplos, para entendernos:
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-Si nos movemos en el mundo Subjetivo-Subjetivo; nos será muy fácil pasar al Subjetivo-Objetivo, tanto como al Objetivo-Subjetivo (que en el esquema están a los lados). Ello, porque el Subjetivo-Subjetivo, sería el arte, el Subjetivo-Objetivo, los Derechos de Autor o la valoración económica de arte; mientras el Objetivo-Subjetivo, es la historia y la filosofía del arte.
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-Pese a ello, desde el Subjetivo-Subjetivo, nos es muy difícil llegar al Objetivo-Objetivo; que solo podríamos alcanzarlo a través de escritos exactos, fórmulas o escritura críptica para cifrar de manera mensurable esas artes. Ello significa que son categorías mediatas (aparecen en diagonal y por ello son lejanas). Así pues, son solo ejemplo de esos traslados desde el mundo del arte hasta el de la ciencia, casos como las partituras, los sonidos cifrados, los colores representados a modo de cifra, los estudios científicos de pigmentos, los estudios de la música como sonido físico, etc.
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-Sobre el mundo Objetivo-Objetivo, y su traslado hasta otros, como el Objetivo-Subjetivo o el Subjetivo-Objetivo. Hemos dicho que no es tan dificultoso, ya que se trata de categorías inmediatas. Así pues, una fórmula química -o una teoría física-, al patentarla sería transportada al mundo del Subjetivo-Objetivo (el Derecho). Mientras al divulgarla de forma literaria, relatándola sin una explicación puramente científica, pero interpretándola; es llevada hasta lo Objetivo-Subjetivo (el mundo de la Historia o la filosofía). Pese a ello, pasar de lo Objetivo-Objetivo a lo Subjetivo-Subjetivo, es muy difícil; pues como vemos, son Categorías mediatas (lejanas). Ello supondría -por ejemplo-, crear una sinfonía que represente los logros de la astronomía (como Los Planetas de Holst) o escribir poemas que idealicen los descubrimientos científicos.
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-En lo que se refiere al paso entre la categoría Subjetivo-Objetivo y lo Objetivo-Subjetivo; sucede lo mismo que en caso anterior. Teniendo igual problema que la comunicación entre lo Subjetivo-Subjetivo y lo Objetivo-Objetivo, ya que son mediatas (aparecen en diagonal). Debido a ello, para lograr el traslado desde el mundo del Derecho o de la Sociología, hasta el de la Historia y la filosofía. Debemos reducir la Sociología o el Derecho a humanidades; es decir, tan solo contar con la parte histórica o filosófica de esas disciplinas. Lo mismo sucede si queremos trasladarnos desde lo Objetivo-Subjetivo, a Categorías Subjetivo-Objetivo. Pues para transformar un texto histórico o filosófico, en uno del mundo del Derecho y sociológico, hemos de reducirlo a Historia del Derecho (o de la Sociología) y Filosofía del Derecho (o de la sociología). Así pues, es de todos conocido que disciplinas como la Historia del Derecho o la Filosofía del Derecho, no se consideran propiamente Derecho -objetivamente hablando-; sino una ampliación hacia las humanidades en el mundo jurídico. De igual forma, la Historia basada en Derecho o en la Sociología, tanto como la Filosofía basada en el Derecho o la Sociología; son ramas distintas a la Historia (pura) o a la Filosofía (pura), convirtiéndose en disciplinas ajenas y cuyos estudios se imparten en las facultades de Derecho o de Sociología.
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-De forma muy diferente, las categorías Subjetivo-Objetivo y Objetivo-Subjetivo; comparten acceso inmediato hacia lo Subjetivo-Subjetivo y lo Objetivo-Objetivo. Un hecho que entenderemos fácilmente, al observar cómo los Derechos de Autor (Subjetivo-Objetivo) conciernen al arte (Subjetivo-Subjetivo). O bien, que la Sociología, la Economía e incluso el Derecho (Subjetivo-Objetivo); necesitan la ciencia pura, la medicina y las matemáticas (Objetivo-Objetivo), como herramienta. Asimismo, los literatos y filósofos (Objetivo-Subjetivo) viven en un mundo paralelo y muy cercano al arte (Subjetivo-Subjetivo). Mientras que esos escritores y pensadores (Objetivo-Subjetivo) también inspiran sus obras, su pensamiento y su creación en la ciencia pura (Objetivo-Objetivo).
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BAJO ESTAS LINEAS: De nuevo, mi esquema con las 4 Categorías (mundos o realidades) y su comunicación entre ellas. En este ejemplo se observa claramente como lo Subjetivo-Subjetivo se traslada de manera inmediata a lo Subjetivo-Objetivo; el ejemplo que hemos puesto es el de las leyendas cantadas (o la música) y los Derechos de Autor. Del mismo modo, vemos que lo Subjetivo-Subjetivo, se traslada con enorme facilidad a lo Objetivo-Subjetivo (son también Categorías inmediatas); simplemente cuando se escriben las leyendas o la música -pues una partitura solo puede ser Objetivo-Objetivo cuando la lee un robot-. De igual manera, en este esquema, se describen las comunicaciones mediatas o lejanas, que se hacen muy difíciles entre la ciencia y en las humanidades. Pues es tan problemático llegar a sublimar el arte, logrando llevarlo al mundo Objetivo-Objetivo; como sublimar la Filosofía o la Historia (Objetivo-Subjetivo) y trasladarla a mundos como el de Derecho y la Economía (Subjetivo-Objetivo). Finalmente, observaremos también, que la ciencia, la física y la matemática (Objetivo-Objetivo); se traslada de manera inmediata a Categorías como la Filosofía o la Historia (Subjetivo-Objetivo); tanto como a disciplinas Objetivo-Subjetivo, que sabemos son el Derecho o la Economía. Pero con enorme dificultad se pasa desde el mundo Objetivo-Objetivo (la ciencia), hasta lo Subjetivo-Subjetivo (el arte y las pasiones).
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C-3) La Antisíntesis y mi método, como sistema alternativo a la dialéctica de Hegel:
Habíamos visto que Hegel resolvía su sistema dialéctico, en una “lucha” o “interposición” entre Tesis y Antítesis; que concluían finalmente integradas en una Síntesis, formado todo ello un triángulo equilátero (en cuya cúspide se encontraría esa Síntesis, mientras la Tesis aparece en el vértice de abajo -izquierdo- y la Antítesis, en el opuesto -lado derecho-). Así pues, tras esta resolución de ambas en una Síntesis; Hegel propone que aquella nueva Síntesis termina convertida en otra Tesis a la que se opondrá una Antítesis y que de su nueva integración, se formará finalmente la nueva Síntesis -todo ello en un camino hacia el progreso-. Pero a nuestro juicio, Hegel olvida que la Humanidad, la Historia y hasta el Pensamiento, no siempre evolucionan; sino, en muchos casos involucionan. Además, de que esa involución puede llegar a generar progreso; tal como sucedió en el caso del Sacro Imperio Romano Germánico, del Renacimiento, o con la aparición de Napoleón -tal como explicaremos en nuestros ejemplos con gráficos- Pues, a mi juicio, la Humanidad su Historia y filosofía, avanzan en forma de espiral, pasando por fases introspectivas, en las que aparenta atrasar; aunque estas involuciones vayan completando círculos concéntricos, que cada vez progresan hacia un “punto omega”. Ello, podemos comprobarlo, al observar que tras la caída de Roma se produjo una involución que llevó al recuerdo e idealización de esta civilización; generándose finalmente un Nuevo Imperio Sacro y Germano. Del mismo modo, al terminar el Gótico y caer Constantinopla, no se produjo una revolución (propiamente dicho) sino que el progreso fluyó de una vuelta hacia los valores de la cultura Greco-Romana, lo que configuró El Renacimiento (generándose hasta un Neoplatonismo italiano). Por todo lo cual, las Tesis y Antítesis regresan y no quedan en el olvido en la base de la pirámide; ni menos, se esfuman en el pasado (tal como dicta la dialéctica de Hegel).
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Debido a ello, nos hemos de plantear: ¿Qué son estas involuciones históricas que provocan una clara evolución?. ¿Qué serán estas Tesis pasadas, cuando al regresar algunas de ellas, llevan al progreso? -tal como sucedió en el caso del Renacimiento o en el del Sacro Imperio Romano Germánico-. La contestación parece obvia, porque -a mi juicio- son: Antisíntesis. Es decir, la superación de una Síntesis, que una vez revisada y probada históricamente; es anulada y hace regresar en gran parte a la Tesis inicial, provocando una evolución positiva (aunque se vuelva a valores, hechos o filosofías; que se consideraban antiguas y hasta obsoletas). Así pues, a mi entender existirá una Antisíntesis tras las más importantes Síntesis; y no propiamente nace una Tesis nueva (como proclama Hegel). Pues cuando se llega a la Síntesis, esta no se pude confrontar solo con hechos del futuro ni del presente; sino que -en gran parte- se compara con el pasado. Un pasado que se sopesa enfrentándolo a la Síntesis a la que se había llegado y obteniéndose así la Antisíntesis -basada en la Tesis inicial y analizando la anterior Antítesis-. Para facilitar una mejor comprensión de todo ello; en las imágenes siguientes explicamos mi teoría, a través de gráficos.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Gráfico donde vemos la Tésis a un lado, la Antítesis en el otro (opuesto) y la Síntesis; en la cúspide del primer triángulo. Pero también aparece la Antisíntesis, conformando el segundo triángulo y formando el cuadrado. A continuación vamos a explicar y entender qué es una Antisíntesis (de modo experimental y con ejemplos). Asimismo, como vemos en nuestra representación, he incluido la teoría de Hegel, aplicada a mi pensamiento y sobre nuestro método. De este modo, las Categorías se confrontarán siempre como una Tesis, una Antítesis, su Síntesis y su Antisíntesis. Comprendiendo así realidades y mundos Subjetivo-Subjetivo /// Subjetivo-Objetivo /// Objetivo-Objetivo /// Objetivo-Subjetivo (indistintamente).
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Gráficos en el que mostramos el “giro de las Categorías”, cuando cambian las circunstancias o quien interpreta la realidad. En este giro, puede transformarse la Tesis inicial en una Categoría de cualquier tipo (Subjetiva-Subjetiva; Subjetiva-Objetiva; Objetiva-Objetiva, o bien Objetiva-Subjetiva). Todo depende del individuo, el momento y el análisis que deseamos hacer de la vida, de los hechos, el pensamiento y etc.. De tal manera, tal como vemos en el gráfico, arriba; cuando comenzamos situando como Tesis una Categoría Objetiva-Subjetiva (que concierne a áreas como la filosofía, de la literatura etc); su antítesis pasará a ser otra Categoría Subjetiva-Objetiva (inversa o mediata; que estará cercana al mundo del Derecho, Sociología, Economía etc). Entonces habremos de llegar a una Síntesis Objetiva-Objetiva (científicamente probada) y su Antisíntesis será Subjetiva-Subjetiva (artística etc). Propongamos como ejemplo, la idea de un filósofo proclamando que el feto no es una vida humana (Tesis, Objetivo-Subjetivo). Ante ello, habrá una confrontación con la ley que permite al no nacido heredar (Antítesis; Subjetivo-Subjetivo). Llegándose a una integración de ambas ideas (Síntesis), en la que será crucial cuanto lo que la ciencia diga (Objetivo-Objetivo). Pese a todo, se producirá una Antisíntesis, venida de aquellos que no están conformes con la Síntesis; quienes de modo personal y atendiendo a sus sentimientos y pasiones (Subjetivo-Subjetivo), afirmarán que esa Síntesis, es o no es verdadera.
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ABAJO: Gráfico mío, con el siguiente paso de giro en Categorías, siguiendo esa misma tesis sobre el no nacido; en esta el giro se producirá cuando otro filósofo, o un sentimiento religioso, determinan que el feto sí es una vida humana. Aquí ya pasará la Antisíntesis anterior a ser una nueva Tesis. Una Tesis basada en los sentimientos o creencias (Subjetivo-Subjetivo); a la que se enfrentará la medicina (Objetivo-Objetivo) intentando demostrar que el no nacido, carece de vida propia. De la unión entre ambas, surge una Síntesis (Subjetivo-Objetivo) que se traducirá en una nueva legislación, aceptando o rechazando que el no nacido carece de vida propia. Leyes que serán de nuevo rebatidas por una Antisíntesis, desarrollada en el terreno de la filosofía, la literatura etc (Objetivo-Subjetivo).
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ABAJO: Gráfico con el siguiente giro de categorías, tomando como ejemplo la “dialéctica” cuando discutimos sobre la vida del “no nacido”. El siguiente paso de giro -como vemos en la imagen- es que la última Antisíntesis, pasa a ser la nueva Tesis. Pues como hemos visto, a través del giro de Categorías, la Antisíntesis se convierte en Tesis. De ese modo (por ejemplo) es una nueva Tesis la opinión (Objetiva-Subjetiva) de un filósofo, afirmando que el no nacido sí tiene vida propia -con argumentos Objetivos, pero desarrollados de un modo subjetivo-. A ello, se enfrentará una Antítesis, que procederá de las Categorías Subjetivo-Subjetivo (el Derecho, las normas) terminando ambas por integrar una Tesis Objetiva-Objetiva (médica), cuya Antisíntesis volverá a ser del mundo del arte, de la opinión personal, las creencias etc (Subjetivo-Subjetivo).
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C-4) Demostración de la Antisíntesis y su giro hacia la nueva Síntesis:
La existencia de la Antisíntesis es un hecho demostrable; y pese a que Hegel no la haya tenido en cuenta, es una constante en el pensamiento y en la Historia del Mundo. Se demuestra en hechos como los vividos durante El Renacimiento, donde se regresa a la cultura y civilización grecorromana, tras haberse finiquitado la mentalidad de la Edad Media. Sucediendo en momentos tan cruciales, como la pérdida de Constantinopla; lo que hace reflexionar a Occidente sobre los valores reales y desprenderse de una mentalidad medieval, en la que -por ejemplo- proteger los santos lugares era uno de los principios más importantes. Así pues, terminan Las Cruzadas y cambia la mente del guerrero feudal; imponiéndose unas ideas nuevas, que partían del ciudadano noble, perteneciente a un Estado. Surgiendo el ejército nacional, frente a las anteriores mesnadas; y naciendo el concepto de Estado Moderno, muy distinto al poder durante el medioevo, donde cada señor era dueño de sus tierras. Todo ello se promueve por un deseo de regresar a la gran Roma, donde lo importante fue el Estado; en especial, su Jefe de Estado (rey, emperador etc), quien se sitúa muy por encima de todo príncipe o noble. Ya que de manera muy distinta, las ideas medievales llegaban a proclamar al rey de Aragón bajo la famosa fórmula de “primus inter paris”; jurando: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos Principal, Rey y Señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades” (advirtiendo al monarca de que los señores podrían sublevarse, en caso de no ser respetados en sus leyes consuetudinarias).
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De tal manera, las Antisíntesis no solo existen; sino que además entran en juego y se convierten en principal idea cuando se conforman como nueva Tesis (al girar las Categorías). Como un ejemplo más, lo explicaremos históricamente del siguiente modo: En el momento en que finaliza el Medievo, se decide regresar a sistemas romanos, desechando el feudalismo y admitiendo al rey o al emperador como única cabeza de todos (súbditos y señores). Siendo entonces cuando comienza El Renacimiento, pero también la Edad Moderna; creándose en esta etapa histórica los Estados con sentido pleno de modernidad. Naciones en las que todos los súbditos eran iguales -conforme su rango-, o bien todos estaban sometidos a unas mismas leyes -conforme su clase social-. Es lo que sucedió cuando el espíritu renacentista -que fue la Antisíntesis a los valores medievales-, se transforman en nueva Tesis, llegando pronto a generar una Síntesis en la que el mundo greco-romano era fundamental en todas las estructuras y campos sociales (desde la política, al arte o la filosofía; incluso en el comercio y la relación entre naciones). Pero pasemos a ver en gráficos, cómo es esta sucesión de hechos, que van modificando el pensamiento o la Historia, según actúan de Antisíntesis o de Tesis (involucionando hacia el progreso).
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ARRIBA: Gráfico en el que vemos claramente qué es una Antisíntesis. Tomaremos un ejemplo puesto por Marx, cuando sigue la teoría de la dialéctica de Hegel, en su Filosofía de la Historia. Allí el autor de El Capital, nos dirá que la Tesis era la tiranía del Absolutismo de Luis XVI; que se enfrentó a las penurias del pueblo francés (a la hambruna) lo que fue su Antítesis. Como consecuencia, surgirá la Revolución Francesa; la Síntesis de integración entre ambas. Pese a ello, Marx olvida que poco después surge Napoleón (tras el terror y el caos social). Esta aparición de Napoleón como líder y emperador, aún más tirano que Luis XVI -pese a su enorme inteligencia-; es lo que yo denomino Antisíntesis. Pues lleva a un estado de involución similar al que había antes (con el absolutismo de Luis XVI), pero hace progresar a Francia; porque el enfoque de su monarquía y política ya es muy distinto al de los Borbón. Asimismo, Hegel olvida comentar cuales son las razones que llevarán a la Tesis y a la Antítesis, confrontarse o a sintetizarse. Todo lo que yo expreso en las lineas de unión mediatas (en diagonal); donde leemos que la hambruna y la bajada de temperaturas desde 1785 a 1788, fueron los motivos principales para que se levantase el pueblo francés (tras cosechas paupérrimas). Del mismo modo, que el caos, el terror y el desorden revolucionario; trajo a Napoleón (como Antisíntesis, de la Revolución). Estas condiciones aglutinantes para que la Tesis provoque una Antítesis, son también de enorme importancia; pues desde ellas conoceremos los hechos de los que se derivarán una Síntesis y su Antisíntesis. Así pues, denominamos “condiciones aglutinantes”, a lo que confrontan la Tesis y la Antítesis (llevando a la Síntesis); tanto como lo serán, aquellas circunstancias que transforman una Síntesis en una Antisíntesis. En el caso de la sublevación de Francia, vimos que esos aglutinantes fueron las malas cosechas y el hambre (debido a la bajada de temperaturas desde 1785); provocando la Revolución. Mientras el aglutinante que transforma la Síntesis revolucionaria en una Antisíntesis napoleónica; fue El Terror, el caos social, el desorden y etc.
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Otros dos ejemplos históricos, utilizando nuestro método. En este caso demostrando nuevamente qué sucede cuando la Antisíntesis se convierte en nueva Tesis (el giro de una Antisíntesis, que llega a nueva Tesis). Arriba, vemos un gráfico sobre la caída de Roma. Siendo la Tesis, que Roma era un imperio, durante casi cinco siglos, por lo que entra en decadencia. Su Antítesis es que Roma era plena decadencia y llega a una total pérdida de valores. Como Síntesis, sucede la Caída de Roma y el nacimiento de los reinos Bárbaros. La Antisíntesis será la posterior creación del Sacro Imperio Romano Germánico, donde los Bárbaros imitan a Roma (involución que produce un gran avance, por lo que es claramente una Antisíntesis). Abajo: La Antisíntesis anterior, se convierte en Tesis (mostrado en el gráfico): Es un hecho Objetivo-Objetivo el nacimiento del Imperio Germano (Síntesis); en el que surge el odio al Islam (Antítesis). La Síntesis entre ambas, será Las Cruzadas, el mundo medieval y la lucha constante contra los musulmanes (sin valorar nada bueno en los musulmanes). La consecuencia directa (Antisíntesis), tras siglos de lucha absurda en Las Cruzadas; fue el abandono de Oriente Medio y la posterior Caída de Constantinopla. Así murió el Imperio Romano y nace el Otomano. Del mismo modo que surge El Renacimiento, como recuerdo y nostalgia hacia Roma (involución que produce un gran avance, por lo que es claramente una Antisíntesis).
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C-5) Explicación de otros casos de Tésis+Antítesis+Síntesis = Antisíntesis:
Para comprender mejor nuestra teoría, vamos a trasladarla ahora a mundos del pensamiento y la creación. Primero la llevaremos al terreno de lo artístico, explicando qué son estas Categorías (Subjetivas y Objetivas) en cada caso. En imágenes, abajo, veremos que una obra de teatro o una de música tienen como Tesis, Objetiva-Objetiva, el texto en el que se escribe (partitura, libreto, texto dramático etc). La Antítesis de ello es lo que el autor quiere explicar y no ha podido hacerlo del todo; sus sentimientos, su fantasía etc (lo Subjetivo-Subjetivo). La Síntesis entre ambas, sería la lectura de la partitura del drama, por quienes quieren interpretarla o disfrutarla así (Objetivo-Subjetivo). Finalmente su Antisíntesis será el modo en que se represente, o se interpreta la obra (puesta en escena y como cada intérprete desea); todo lo que pertenece al mundo Subjetivo-Objetivo.
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A continuación, recogemos otro gráfico mío, que traslada mi método al mundo de la legislación o de la economía (Subjetivo-Objetivo). Donde veremos, que una teoría económica o unas leyes (Tesis; Subjetivo-Objetivo) son puestas en duda, por considerarse injustas o inútiles (Antítesis; Subjetivo-Objetivo); integrándose en un cambio de legislación o económico (Síntesis; Objetivo-Objetivo). Tras ello, surge una Antisintesis (Subjetivo-Subjetivo), después de haber comprobado que aquella nueva ley -o teoría económica- no era tan efectiva. Todo esto producirá una pequeña involución, que finalmente lleva al progreso, cuando la Antisíntesis pase a ser nueva Tesis (al coordinar la antigua Síntesis, con la experiencia vivida y los hechos ciertos).
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Finalmente, un gráfico más -también abajo- nos muestra la Tesis, como teorías de la filosofía y defendidas por la literatura (Objetivo-Subjetivo). Ello contiene una Antítesis (Subjetivo-Objetivo) que conforman las nuevas ideas y la diferente visión social. La consecuencia es el revisionismo y el cambio de filosofía (Síntesis, Objetivo-Objetivo). Para finalmente volverse -de algún- modo al pasado; cuando se ha visto que la Síntesis no era tan efectiva (Antisíntesis, Subjetivo-Subjetivo).
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ARRIBA: Gráfico en el que vemos representado lo que antes explicábamos, al trasladar nuestra teoría al mundo artístico. Así decíamos que en una obra de teatro o de música , veremos que tienen como Tesis (Objetiva-Objetiva), el texto en el que se escribe (partitura, libreto, texto dramático etc). La Antítesis de ello es lo que el autor quiere explicar y no ha podido del todo; sus sentimientos, su fantasía etc (lo Subjetivo-Subjetivo). La Síntesis entre ambas, es la lectura de la partitura o del drama, por quienes quieren interpretarla o disfrutarla de esa forma (Objetivo-Subjetivo). Finalmente su Antisíntesis será el modo en que la obra se represente, o se interprete -su puesta en escena y como cada artista desea- (todo lo que pertenece a lo Subjetivo-Objetivo).
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ABAJO: Gráfico en el que trasladamos nuestra teoría al mundo del Derecho y al Económico (Subjetivo-Objetivo). De tal manera, dijimos que una teoría económica o unas leyes (Tesis; Subjetivo-Objetivo) son puestas en duda, por considerarse injustas o inútiles (Antítesis; Subjetivo-Objetivo); integrándose en un cambio de legislación o económico (Síntesis; Objetivo-Objetivo). Tras ello, nacerá su Antisíntesis (Subjetivo-Subjetivo), después de haber comprobado que aquella nueva ley -o teoría económica- no es tan efectiva. Todo esto, producirá una pequeña involución, que finalmente lleva al progreso, cuando la Antisíntesis pase a ser nueva Tesis (al coordinar la antigua Síntesis, con la experiencia vivida y hechos ciertos).
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ABAJO: Gráfico en el que trasladamos nuestra teoría al mundo de la Historia o de la Filosofía (Objetivo-Objetivo). De este caso decíamos que: Las ideas defendidas por la filosofía o por la literatura (Objetivo-Subjetivo); tienen una Antítesis (Subjetivo-Objetivo), que se conforman a través de las nuevas ideas surgidas y una diferente visión social. La consecuencia de ello, es el revisionismo y el cambio de filosofía, que nace como Síntesis (Objetivo-Objetivo). Para finalmente volverse -de algún- modo al pasado; cuando se ha comprobado que la Síntesis no era tan efectiva (una Antisíntesis, Subjetivo-Subjetivo).
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C-5) El giro de las Categorías y la transformación de la Antisítesis en tesis, como forma de progreso y cambio:
Tal como he afirmado, en mi opinión el progreso no procede de que la Síntesis pase a ser una nueva Tesis (tal como dice Hegel); y que tras ello, se confronte con una nueva Antítesis, para llegar a la siguiente Síntesis. Sino, la evolución depende de la aparición de una Antisíntesis; como fruto del pensamiento, la experiencia o -simplemente- del paso del tiempo. Esta Antisíntesis, terminará convirtiéndose en la nueva Tesis y todo el cuadrado de Categorías girará, adquiriendo nuevos parámetros. Ese giro de las Categorías, lo podemos ver representado en nuestro siguiente gráfico (abajo). Donde se observa que la Tesis primera es -por ejemplo- Objetivo-Objetivo y pasa en el siguiente paso a ser Objetivo-Subjetivo (al haber girado). Tras ello, llegaríamos a una Tesis Subjetiva-Subjetiva, y finalmente a una Subjetiva-Objetiva. Todo, en un giro permanente de hechos, ideas, hipótesis y pensamiento; que van conformando la Historia, sucesos, ciencia y pensamiento del hombre. Para explicar claramente nuestra idea, lo haremos con un ejemplo a continuación, utilizando el principio de Nación o de Estado; conforme se va fraguando, ampliando y modificando (a través de sucesos históricos y cambio de ideas). Ello, lo desarrollamos en los últimos cuatro gráficos, con los que -creemos- se explica perfectamente mi teoría.
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ABAJO: Gráfico que expresa el giro de las Categorías, conformando los diferentes pensamientos, filosofía, ideas y etapas de la Historia. Tomando en el primer caso como Tesis, una Categoría Objetiva-Objetiva; terminaremos en una Antisíntesis que llevará a una nueva Tesis, Objetiva-Subjetiva. Desde esta, se producirá otra nueva Antisíntesis, convertida luego en Tesis, Subjetiva-Subjetiva. Para finalmente, llegar a una última Antisíntesis, que conforma una Tesis Subjetiva-Objetiva. Ese giro desde Tesis-Antítesis y de Síntesis a Antísintesis, convirtiendo la última Antisíntesis en la nueva Tesis, es lo que genera el progreso.
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ABAJO: Gráfico primero sobre la Nación. Como vemos, se crea a través de una Tesis que incluye territorio, población y rasgos culturales comunes (idioma etc). Desde ello, su Antítesis, son las ideas de patria y de unión (ilusiones, pasiones, incluso amor); que confluyen en una Síntesis, creando un poder y una legislación para todos. Su Antisíntesis va a ser lo que la cultura, el pesamiento y la filosofía digan acerca de esa nación.
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ABAJO: Gráfico segundo sobre la Nación. En este caso ya ha rotado la Antisíntesis anterior, que ha pasado a ser Tesis (Objetiva-Subjetiva); donde se comienza por la idea que los filósofos o escritores tienen sobre esta Nación. Ello se confronta con la legislación y el poder común que es la Antítesis (Subjetiva-Objetiva); generando una nueva Síntesis, que será Objetiva-Objetiva; creando una legislación común y cambiando conceptos objetivos, como el de territorio, población etc (nueva Constitución etc). Finalmente aquella Síntesis se enfrentará a su Antisíntesis, que será Subjetiva-Subjetiva; es decir, la crítica por parte del mundo del arte, de las pasiones sociales (ilusiones de los ciudadanos etc).
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ABAJO: Gráfico tercero sobre la Nación. En esta, el giro de las Categorías, otra vez pasa la antigua Antítesis (Subjetiva-Subjetiva) a una nueva Tesis. De este modo, se hacen Tesis, las creaciones de arte, la opinión de la gente, las pasiones y las ilusiones generales (Subjetivo-Subjetivo). Enfrentándose al mundo Objetivo-Objetivo (Antítesis), como es la extensión del territorio, la población, las lenguas etc.. De la integración de ambas (Tesis del arte y Antítesis, que defiende un territorio o población) se llega al mundo (Subjetivo-Objetivo), del que surgen nuevas leyes, nuevas anexiones territoriales, nuevas secesiones, población que no se considera nacional etc.. Como Antísintesis se producirá una involución final Subjetiva-Objetiva, cambiando la cultura, la filosofía etc.
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ABAJO: Gráfico cuarto, y final; sobre la Nación. Aquí vemos que el giro de Categorías ya lleva la anterior Antisíntesis, hasta una nueva Tesis de tipo (Objetivo-Subjetivo). Con la cual, las nuevas ideas sobre nación, Historia común, filosofía etc; se enfrentan a su Antítesis, que en este caso es el concepto de Nación, sus leyes, su constitución, su economía etc.. Finalmente de la integración entre ambas, nacerá una nueva Síntesis (Subjetiva-Subjetiva), que modificará las ilusiones sobre la patria, la idealización de la nación, el sentimiento unitario etc.. Ideas que se plasmarán definitivamente en una nueva forma de territorio, población o idioma; cambiando así el mundo Subjetivo-Subjetivo anterior (de la Síntesis), por hechos Objetivos-Objetivos (territorio, población, lengua), que se modifican como Antisíntesis de todo lo anterior.
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C-6) Conclusión:
Antes de terminar, hemos de aclarar que nunca negaremos la veracidad de las teorías de Hegel. Aunque sí creo que gran parte de ellas, fueron tomadas desde filosofías orientales, a las que el sabio alemán añadió sus ideas (convirtiendo de ese modo, un pensamiento de paz en uno de lucha). Debido a ello -en mi opinión-, el alemán interpretó mal esas enormes aportaciones que tomó del taoísmo o de las creencias asiáticas, en las que basó sus obras. Principalmente porque planteó su teoría dialéctica de tesis-antítesis como un fundamento de lucha y no de integración. Una fórmula muy diferente a la que enseña el mundo oriental; donde veremos que esa confrontación -entre el bien y el mal o del ego con el alter ego-; no es un enfrentamiento y han de superarse de modo pacífico (sobre todo, sin virulencia). Comprendiéndose siempre en Asia, que no hay malos ni buenos; por lo que la lucha se librará tan solo en el interior de uno mismo, nunca contra un rival. Así pues, la Tesis no es la adversaria de la Antítesis (como se hace ver en Hegel o en Marx) sino la parte inversa; lo que otros creen y ven, pero a nosotros se nos hace imposible admitir.
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Debido a ello, la lucha de clases que propone Marx, usando una dialéctica e tipo taoísta, pero “mal interpretada” por Hegel; si verdaderamente la aplicásemos en una teoría nacida desde parámetros orientales, habría de verse como la “superación” de las clases sociales. Es decir, la integración de unos y otros, creando un nuevo estamento: La clase media. Ello es lo que -en cambio- sí que observan filósofos alemanes coetáneos a Hegel, como Krause; que basó su teoría en esa creación de lo que entonces llamaban “el cuarto estamento”. Una nueva clase social, que aunaba la alta y el proletariado; formando así lo que actualmente conocemos como clase media. Debido a todo ello -a mi juicio- el enorme error de Hegel fue no reconocer que sus ideas partían desde filosofías orientales y no adentrarse más en estas teorías de Asia, que propugnan el equilibrio y la paz; nunca la lucha, ni la confrontación (tal como él expresa su dialéctica, basándose en un enfrentamieno de ideas, hechos, personas etc). Así pues, si el filósofo alemán, hubiera reconocido el origen de su dialéctica, muy posiblemente habría creado una gran teoría pacífica y benéfica; que no confundiera mentes tortuosas -como la de Nietzsche- y a otros seguidores, inculcándoles principalmente ideas de confrontación y superioridad.
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Por lo demás, creemos que mi teoría sobre las Categorías (Subjetivas y Objetivas) aplicadas a la dialéctica de Hegel, completaría el pensamiento y lo trasladaría hacia referencias más reales. Pues no puede considerarse que el mundo progrese, sin una continuada involución; un “salto atrás” que suele producirse cuando se han comprobado los defectos del progreso. Además, esta involución terminará siendo revolucionaría, tal como sucedió con la creación del Imperio Romano Germánico, con El Renacimiento, con Napoleón (y largo etc. de casos). De tal manera, para comprenderlo mejor, tomaremos un ejemplo claro de ello que vivimos en nuestros días. Estas son las nueva ideas que se están imponiendo, para conservar el Planeta; parando en muchos casos el progreso, con el fin de no contribuir al cambio climático. Ello nace, como una la Antisíntesis del progreso; lo que comúnmente sucede cuando transcurre un periodo en el que vemos que la Síntesis tiene errores. Así pues, en el siguiente gráfico vemos como partiendo de una Tesis, debido a que la Humanidad tiene necesidades, pasa hambre, dolor y etc. (Subjetivo-Subjetivo). Al confrontarla con la Antítesis de la tecnología y la ciencia (Objetivo-Objetivo); la unión de ambas nos llevará al progreso -tecnológico y científico- como Síntesis. Cuya Antisíntesis van a ser las nuevas teorías ecologistas (que paran el progreso, para la mejora del Medio Ambiente). Tal como vemos en el gráfico bajo estas lineas, la Antisíntesis existente en nuestros días va en esa dirección; aunque más tarde, estas ideas de conservación del Medio Ambiente pasarán a conformar una nueva Tesis. Ello logra que evolucionen la Sociedades, aunque a su vez, pero cuando se produce una nueva Síntesis, se llega a una Antisíntesis; que tal como se observa en el último gráfico, dejará obsoleta la anterior Síntesis.
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ABAJO: Un penúltimo gráfico, donde vemos como Tesis las necesidades subjetivas del hombre; su Antítesis será la ciencia y la tecnología, llegándose como síntesis al progreso. Un progreso cuya Antisíntesis son las nuevas ideas para conservar el Medio Ambiente (que se oponen -en parte- al progreso).
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ABAJO: Gráfico último, donde explico qué sucederá con las teorías sobre Medio Ambiente y ecologistas, en un plazo relativamente corto. Pues tras ser tomadas como Tesis (Subjetiva-Subjetiva), pasarán a confrontarse contra una Antítesis, representada por una ciencia y tecnología (Objetiva-Objetiva), que ya habrá logrado superar los daños que los combustibles fósiles generan. La integración de ambas (Tesis-Antítesis) darán como resultado unas nuevas leyes, que permitirán la libre creación de máquinas y el libre progreso tecnológico, que ya no dañará el Medio Ambiente. Finalmente, surgirá una Antisíntesis, que considerará obsoletas e inútiles las ideas ecologistas; y esta nueva teoría pasará a ser Tesis. Para que ello suceda tan solo se necesita que la tecnología cree sistemas energéticos que no dañen el Medio Ambiente (basados en el hidrógeno, en recursos naturales y energías alternativas). Todo lo que -a mi juicio- puede cifrarse en unos quince años; y habrá contribuido enormemente al progreso.
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