jueves, 28 de diciembre de 2023

MANTUA CARPETANA Y MIACCUM: Enigmas del río Guadarrama, parte I.

 Querría dedicar este trabajo a Guillermo Gascón Campos; que con su tesón y amor a la arqueología, ha logrado crear el Museo de Mantua Carpetana (Casa del tío Breva), en Villamanta -Madrid-.

Existe un índice general, con los artículos que contiene este blog; al que se llegará pulsando el siguiente enlace: https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2023/07/indice-de-articulos.html

Los capítulos se desarrollan en un texto escrito en negro y se acompañan de imágenes con un amplio comentario explicativo (recogido en rojo y cuya finalidad es razonar ideas). Si desea leer entre líneas, bastará seguir las letras negrillas y las rojas destacadas.

PARA CONSULTAR LAS CITAS, PULSAR EL SIGUIENTE ENLACE: https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2023/12/citas-de-enigmas-del-rio-guadarrama.html

Se recomienda mantener abiertas ambas páginas (este texto y sus citas) con el fin de llegar a ellas fácilmente.

Esta es la Primera Parte, para llegar a la Parte Segunda pulsar el siguiente enlace: https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2024/02/titulcia-augustobriga-y-sus-caminos.html

Para llegar a la Parte Tercera, pulsar el siguiente enlace:  https://artesimbologiayhumanismo.blogspot.com/2024/03/los-caminos-que-llevaban-roma-cruzando.html

Para llegar a la Parte Cuarta, pulsar el siguiente enlace: (en preparación)



SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, detalle del mapa del arzobispado de Toledo, por Tomás López Vargas y Machuca; propiedad del archivo municipal de Toledo (al que agradecemos nos permita divulgarlo). Hemos escogido la parte que corresponde al curso del Guadarrama y del Tajo; destacando en azul el lindero del primer río y en morado el curso del segundo. Asimismo, he subrayado las principales localidades que se extienden en las proximidades del Guadarrama; muchas de fundación carpetana (ibérica) -otras hispano latinas o árabes-. Todas ellas cercanas o paradas en la ruta de la calzada romana XXIV, que transitaba desde Segovia hasta Toledo. Al lado, el río Guadarrama en gráfico, donde se observa como es el camino natural entre Segovia y Toledo; siendo asimismo un eje de conexiones entre Mérida y Capera (o Cápara), con Alcalá y Zaragoza (Complutum y Cesaragusta). Abajo, mapa de las “cercanías de Madrid” de Juan López, donde en este caso, hemos destacado el Guadarrama; marcando la situación de Villamanta (localidad considerada Mantua Carpetana).




A) INTRODUCCIÓN:

      En el trabajo que comenzamos vamos a estudiar la importancia del río Guadarrama, como vía axial que unía Segovia con Toledo; dos de las grandes capitales de la Hispania Romana, que delimitaban el paso entre la Meseta Alta y los caminos con destino al Sur peninsular. Urbes, que asimismo, habían sido importantes núcleos habitados por los iberos; y grandes centros neurálgicos a lo largo de toda la Historia. Lugares que siguieron constituyendo puntos imprescindibles en la nuestra geografía; tanto, que entre ambas ciudades comúnmente se ha establecido la capital y Corte de España -a excepción de los años en que fue trasladada a Valladolid-. Debido a que se trata de un cruce de viario central, situado en mitad de la Península y muy alejado del mar (lo que protegía la zona de posibles invasiones o desembarques venidos del Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico y desde el Norte de África).

      De tal modo, aunque la Historia no lo haya tenido muy en cuenta; se hace necesario entender este centro axial de comunicaciones, establecido en el punto medio de España. Para el que fue de singular importancia el río Guadarrama; cuya vereda prácticamente une las inmediaciones de Segovia con las cercanías de Toledo. Naciendo su cauce en Cercedilla (junto a Navacerrada), sito a unos 40 kilómetros de la capital segoviana; llegará al final de su curso hasta las cercanías de Bargas (15 kilómetros al norte de Toledo), desembocando poco después como afluente del Tajo. Todo lo que le convirtió en una imprescindible vía, que tristemente fue olvidada por la Historia tras la invasión islámica y la caída del reino visigodo toledano. Cuando las capitales y Cortes hispanas, se trasladaron durante casi ocho siglos, a la Andalucía musulmana o a las ciudades cristianas de la Meseta. Momento en que los caminos a través del Guadarrama se fueron olvidando; debido a que Toledo y Segovia, mantuvieron bastante rebeldía contra el poder musulmán. Ya que sus mozárabes aceptaban el yugo califal, pero se negaban a obedecer la totalidad de sus preceptos (más aún, a cambiar de culto). Pese a ello, tras la derrota de Abderramán III en la Batalla de Simancas (agosto del 939); los gobernantes del reino cordobés deciden asentar una línea de atalayas defensivas, en las montañas que separan las actuales provincias de Segovia y Madrid. Colocando numerosas torres vigías, desde Buitrago hasta el pico Almanzor (de Guadalajara a las cercanías de Oropesa); fundando asimismo varias ciudadelas en las inmediaciones del río Guadarrama. Entre las que destacaron, Al Qanilas, junto a la actual Recas (Toledo) y la Calatalifa, en Villaviciosa de Odón (Madrid). Momento en que se potenció la defensa y la urbe amurallada de Magerit; dando así origen a la posterior ciudad que es hoy capital de España.

      Siglos después y tras la reconquista del reino toledano; lograda por gentes llegadas desde el otro lado de las montañas (principalmente de Segovia y Ávila). Estos campos colindantes a la vereda del Guadarrama, situados al Este del río Alberche, se convierten en tierras segovianas; mientras los que estaban al Oeste del mismo cauce, quedaron adscritas al dominio avulense. De ese modo y desde el siglo XII, el Guadarrama consigue recobrar cierta importancia como vía de comunicación entre la Meseta y la zona manchega. Lográndose repoblar su zona; aunque con lentitud, debido a las razzias andalusíes y a la cercanía con los dominios musulmanes (cuya frontera todavía se marcaba en Despeñaperros). Será finalmente después de las Navas de Tolosa (1212), cuando estos caminos que bajaban desde Segovia a Toledo, recobren la antigua función de eje central. Aunque tras las crisis del siglo XIV, provocadas por pestes y despoblaciones (debido a hambrunas); volvió a quedar casi en el olvido la importante vía que abre este río, uniendo la Meseta central con el Sur. Finalmente, será con los Reyes Católicos, cuando la zona del Guadarrama pase a ser de nuevo un nudo viario y un lugar de gran importancia; donde se unieron otra vez las comunicaciones entre Castilla, La Mancha, Extremadura, Aragón y Andalucía. Aunque al establecerse en Madrid la Corte (a mediados del siglo XVI), el eje principal pasa a situarse en el área del río Manzanares; quedando olvidadas muchas de las poblaciones cercanas al Guadarrama -cuyos habitantes se trasladan gradualmente a la capital y a sus cercanías-. Siendo sustituida paulatinamente la antigua calzada romana que seguía el lindero del Guadarrama, por una ruta alternativa; que cubría la vega del Manzanares y bajaba hasta el Tajuña. Nueva línea, que comenzó a usase como conexión entre Segovia y Toledo; lo que supuso que desde entonces, se impusiera esta guía para viajar desde la Meseta hasta Andalucía (tal como hoy sucede, pues para viajar desde Segovia a Jaén; nos dirigiremos hacia Madrid, luego a Aranjuez-Ocaña y finalmente saldremos en dirección Sur, cruzando tierras toledanas y la provincia de Ciudad Real).




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, mapa del proyecto del Canal de Guadarrama, publicado en 1788 por Carlos Lemaur, junto a sus hermanos: Francisco, Manuel y Félix. Imagen propiedad de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, a la que agradecemos nos permita divulgarla. Al lado, detalle del mismo grabado, en que hemos marcado la situación de la Presa del Gasco, en Molino de la Hoz y la de Torrelodones. Abajo, dibujo donde se representan los trabajos del Canal del Guadarrama (el Gasco 1887) propiedad de la Biblioteca Digital Hispánica, a la que agradecemos nos permita divulgarlo.




JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS:
Arriba, Monasterio de El Escorial (Madrid) por donde discurre el río Aulencia, uno de los más importantes afluentes del Guadarrama; cuyo caudal alimenta el embalse de Valmayor (el segundo más importante de la capital). Abajo, vista de Zarzalejos tomada desde El Escorial, donde se halla una antigua vía enlosada, por la que hoy se transita (ver https://www.zarzalejo.es/calzada-romana/ ). Se considera que pudo ser inicialmente calzada romana; suponiendo que se incorporaba a la Vía XXIV Antonina, que unía Toledo con Segovia (siguiendo la vereda del Guadarrama).







JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS:
Dos imágenes tomadas desde El Escorial; donde observamos el río Aulencia y el embalse de Valmayor. Al lado, detalle de Valmayor, durante el atardecer. Abajo, vista general, donde al fondo se observa la presa (a cuyo cauce Oeste trascurre el Guadarrama; desembocando en él, las aguas de Valmayor).





      Por cuanto vamos exponiendo, el presente trabajo consistirá en estudiar los centros urbanos ibéricos, cercanos al río Guadarrama y su desarrollo durante la época ibérica o romana. Intentando ubicar muchas de las ciudades perdidas, de lo que se llamó la Carpetania Hispana. Asimismo, recogeremos la historia y la desaparición de estas localidades, citadas por clásicos grecolatinos; cuya situación y hechos, han quedado envueltos en el misterio o en el olvido. Finalmente (en la Parte Segunda), recogeremos lo que sucedió en las inmediaciones del Guadarrama durante la dominación musulmana y la posterior Reconquista; e intentaremos hallar el emplazamiento de estas antiquísimas urbes desaparecidas. Pretendiendo comprender lo que fue para la historia este afluente del Tajo y su vega; como vía de unión entre Toledo y Segovia (la Meseta con Andalucía) y como eje de tránsito entre Mérida y Zaragoza (Emérita Augusta y César Augusta). Cuya situación privilegiada comprendieron de nuevo en la época de a Ilustración, cuando el rey Carlos III ideo crear un canal que uniese Madrid con Sevilla. Proyectando una obra faraónica que iba a tener más de 666 kilómetros, salvando más de 666 metros de desnivel (sobre el mar); cuyo comienzo arrancaba en las inmediaciones de El Escorial y su final se suponía, iba a situarse en el Guadalquivir (cerca de Córdoba). Pretendiendo trazar un canal navegable, en el que se pudiera transitar desde Sanlúcar de Barrameda (el Atlántico), hasta la capital del reino (Madrid). Obras que se financiaron por el famoso Francisco Cabarrús y que comenzó el ingeniero Lemaur en 1785; construyendo la presa más alta de su tiempo (llamada de El Gasco) en las cercanías de Torrelodones. Embalse que dirigió parte del caudal del Guadarrama hacia el Manzanares, durante unos veinticinco kilómetros. Parándose pronto el proyecto -a ser encarcelado Cabarrús en 1790-; pero logrando que el pequeño arroyo que pasaba por la Villa y Corte, tuviera al menos algo más de caudal, lo que facilitaba la salubridad de la capital (1) .

      Tras este canal inconcluso y la posterior creación del embalse de Valmayor (que recoge las aguas en el nacimiento del Alberche y las del Aulencia, principal afluente del Guadarrama). Esta ribera, que había sido una importante vía de comunicación entre Segovia y Toledo, quedó disminuida en su caudal para regadío y molinos; tanto como en su función viaria. Pues desde el siglo XVII, los caminos trazados, que bajaban desde La Meseta Alta; ya pasaban por Madrid y no por la vega del Guadarrama. Un gran río que fue “arrinconado” paulatinamente y cuyo nombre se considera de origen árabe; procedente de la expresión islámica “guadarrámel” , que significa “río del arenal”. Etimología que -personalmente- en nada me satisface; pues este afluente del Tajo, apenas contiene arenales en su curso; mientras su “hermano”, el Alberche, sí discurre por un cauce pleno de bancales (entre valles silicosos). Por todo ello, creemos que la etimología de Guadarrama ha de ser casi igual a la de Guarromán; cuya traducción desde el árabe se corresponde con “río de los romanos” (Guadal-Román). Todo lo que se justificaría por la importancia de este, como camino y vereda por la que transcurrían algunas de las más importantes calzadas hispanas: La que unía Emérita Augusta con Cesar Augusta y la que llevaba desde Toledo a Segovia.




SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
tres fotos de Villamanta, su iglesia y el museo de Mantua (Casa del tío Breva), que fundó y gestiona D. Guillermo Gascón. Arriba, fachada del museo, sito en la antigua casa del cura -junto a la iglesia-. En su entrada podemos ver dos enormes piezas de granito que se supone, proceden de una almadraba romana. Al lado, Guillermo Gascón hablando con Chiho (mi mujer), a las puertas de la Casa del tío Breva. Abajo, subida a la iglesia donde hay una lápida del siglo XVII, conmemorando la restauración del templo y la recuperación de numerosas piezas romanas; que fueron usadas para rehabilitar el edificio y su muro en aquella época.






JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
dos imágenes del recinto, la iglesia y sus proximidades. Al lado, el crucero en el jardín del templo. Abajo, casona levantada en el siglo XVI, donde se supone que se hospedó Felipe II en su visita a Villamanta. Gran parte del edificio fue reformado y dividido en el siglo XIX, perdiendo su estructura original.










JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
dos fotos del interior de la iglesia de Villamanta (a la que agradecemos nos permita divulgarlas). Al lado, imagen del altar mayor. Abajo, Guillermo Gascón habla con Chiho Onozuka, mientras explica el templo y sus orígenes romanos.









JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
dos interesantes imágenes de la cripta, en la iglesia de Villamanta (a la que agradecemos nos permita divulgarlas); donde se conservan las reliquias del Papa San Dámaso I. Pontífice que se considera nacido en esta localidad matritense -entorno al año 305-. Narrando la historia que posiblemente fue hijo de un escribano, originario de Mantua Carpetana. Muy joven, dejó sus estudios de escritura para hacerse sacerdote y tras acudir a Roma, se mantuvo fiel al catolicismo; siguiendo al Papa Liberio; sin obedecer al emperador Constancio II, que profesaba una fe semiarriana. En el 355 era ya uno de los más destacados diáconos de la Curia; por entonces desterrada de la capital latina, debiendo participar en las luchas de poder que se produjeron entre arrianos y católicos. Finalmente, el emperador Constancio nombró Papa a Felix II; que fue considerado como antipapa por los católicos, al igual que su continuador (debido a su cercanía al arrianismo). Por su parte, el exiliado Pontífice Liberio que se mantuvo en la fe católica; sería relevado a su muerte por este Dámaso, quien subió al pontificado en el 566 (con unos sesenta años). Pese a su edad, sostuvo en gobierno de la Tiara durante casi dos décadas, muriendo en el 384; siendo de destacar que su etapa como obispo de Roma fue pródiga en apóstatas y en extraños cultos. De este modo, entre los herejes que revolucionaron el orden en tiempos de Dámaso I, se menciona al famoso Prisciliano; del que se dice fue perseguido y hasta ejecutado por orden de este Papa. Pontífice pródigo en obras escritas, siendo innumerables los libros y cánones que promulgó; pretendiendo quizás hacer frente a las referidas herejías. Para ello se sirvió de uno de los grandes sabios de la Historia: San Jerónimo, al que eligió como secretario. Junto a este Padre de la Iglesia, Dámaso I, favoreció la traducción de La Biblia, que fue transcrita al latín por San Jerónimo, en el formato que modernamente conocemos como Vulgata -ver cita (13i) -.

Asimismo, es importante añadir que por su sabiduría y obras, San Dámaso es el patrón de los arqueólogos; y aunque algunos creen que nació en Portugal (cerca de Castelo Branco) o en Galicia; su animadversión hacia Prisciliano demostraría este origen mantuano (de Villamanta, Madrid). Pero lo que más nos hace afirmar que procedía en esta zona de Hispania; es su clara unión con el emperador Teodosio I. Al que se cree originario de Coca (Segovia) o bien de Itálica; y que fue elevado al trono en el 379 -manteniendo la corona hasta su muerte, en el 395-. Considerándose que su elección como césar romano, fue motivada por su boda con Placidia (hija del emperador Valentiniano); siendo así cuñado de los que heredaron el trono. Aunque parece que fue crucial el apoyo recibido por el clero y por los hispanos; pues cuando de joven, Teodosio decide retirarse de la política y regresar a sus tierras en Hispania, para vivir tranquilo como patricio. Pronto se le insta a que regrese a Roma, donde le entregan las riendas para dirigir el imperio; junto a los hermanos de su esposa.

En todo ello, hemos de destacar la figura de su tío y amigo, Materno Cinegio, del que se piensa fue el propietario y señor de la villa de Carranque, a orillas del Guadarrama (que dista unos 30 kilómetros de Villamanta). Alto funcionario, que murió representado a Roma como cónsul en el Imperio de Oriente; al que su sobrino Teodosio le había nombrado anteriormente Conde de la Sagrada Dádiva (ministro de Hacienda) y Cuestor del Palacio Público (ministro del Interior). Cargos que ocupó en Roma durante el pontificado de Dámaso I; lo que explica que aquel Papa estuviera muy unido a la familia del emperador, que tanto se enfrentó al arrianismo y a los paganos. Todo ello, nos hace comprender por qué este pontífice de origen hispano, que también luchó fervientemente contra los herejes y ajenos a su culto; se vinculó tanto con la corona romana. En especial, pudo hacerlo con Materno (famoso por su persecución a los no católicos) y con su sobrino Teodosio, quien destacó como adalid contra la herejía. Lo que nos lleva a entender por qué San Dámaso se relacionó perfectamente en la corte imperial, cuando llega desde Mantua Carpetana (Villamanta). Una de las ciudades principales de esta zona central de Hispania, muy cercana a los lugares donde Teodosio y su familia, tenían su origen y propiedades -bastará recordar que desde Coca a Villamanta, viajando por las calzadas del Guadarrama, apenas se tardaban cuatro días. Distando menos de una jornada a caballo; Mantua Carpetana de Carranque (donde tenía su villa Materno)-.



B) MANTUA CARPETANA (historia y leyenda):

B-1): Mantua carpetanorum y los orígenes de Madrid:

      Mantua Carpetana fue un misterio histórico que hizo correr grandes ríos de tinta durante el Renacimiento español; cuando algunos de los hombres más cultos de los siglos XVI y XVII identificaron la Villa de Madrid, con esta antigua ciudad ibérica (mencionada por Ptolomeo). De ese modo, se pretendió dar un origen ancestral a la capital del reino. Nuestra ciudad del oso y el madroño, que en verdad tan solo fue en sus inicios Magerit; una fundación árabe, de las muchas que se llevaron a cabo durante los siglos X y XI en la zona del Guadarrama, para defender la línea de montañas comprendidas entre Buitrago y La Adrada. Pese a ello, los académicos y mas estudiosos de le época cervantina, identificaron la antigua urbe ibera de Mantua, con el Madrid que ellos habitaron. Hechos que nos narra de forma magistral un artículo intitulado MANTUA CARPETANA, y firmado con el seudónimo de Ocno Bianor. Donde se relata (2) :

      “Mantua Carpetanorum, ciudad mencionada únicamente por Ptolomeo en su Geografía (2, 6 y 16), y de la cual no sabemos mucho más aparte de que era centro administrativo de una zona. Se quiso identificar con un Madrid romano de entidad. Tanto es así que si nos remitimos al famoso plano de Madrid de Pedro de Teixeira de 1656, el nombre bajo el que se cita a la ciudad no es otro sino Mantua Carpetatorum sive Matrium Urbs Regia” (...) “No obstante esta teoría parece claramente descartada, al menos desde comienzos de este siglo con los hallazgos en Villamanta (casi llegando al límite provincial entre Madrid y Toledo) donde se ha conseguido datar fases constructivas de los siglos I y II d.C. que avalan la presencia de grandes edificaciones y numerosos restos cerámicos. Además, tanto en Villamanta como en Quijorna (localidad adyacente), encontramos el corpus epigráfico más extenso del oeste de la Comunidad de Madrid, donde aparecen estelas funerarias como las del ciudadano romano Lucio Aelio Symmacho, de la tribu Quirina o Aemilio Flavo Euturicón, un antiguo legionario licenciado (con honesta missio)”.

      Pasa a relatar posteriormente, esta página dedicada a MANTUA CARPETANA; una historia legendaria sobre la fundación de la urbe ibérica, originada por un príncipe prerromano. Del que dice (citando a Gregorio Hernández de Velasco) : “Ocno Bianor, el héroe que fundo Madrid Ocno asi mesmo. El celebre hijo del tusco Tíber y de la hada Manto llevaría escuadrón copioso de su Tierra. Este es, ó Mantua, quien te dio cimientos, Él te cercó de fuertes y altos muros, Y te nombro del nombre de su madre Mantua: felice en ínclitos mayores” - idem (2) -. Sigue el autor manifestando que “éste interés por determinar la antigüedad y el origen de la fundación de Madrid, están intrínsecamente relacionados con la proclamación de la ciudad como capital del reino en 1561. Hasta éste momento, la villa era una población con un ascendente significación dentro del reino de Castilla pero aún no gozaba de una notable importancia para que surgiese la necesidad de escribir su historia (...) Tras la elección por Felipe II de Madrid como capital existirá la necesidad de equiparar la villa castellana con las más honorables ciudades europeas, de aquí el recurrir a la búsqueda de un origen antiguo y heroico y, muy importante, desligado de la civilización musulmana” - idem (2) -.

      Finalmente, resume el autor la leyenda de la fundación de Madrid, por Ocno Bianor; tal como la recogemos en cita (3) . Donde nos narra que el héroe era hijo del rey Tiberis de los toscanos; quien dio nombre al río Tiber, al ahogarse en sus aguas poco antes de que Ocno viera la luz. Por lo que al nacer póstumo y no serle entregado el reino que debía heredar en Toscana, hubo de aventurarse a venir hasta la Península Ibérica, para probar fortuna. Su madre era la afamada “adivina Mantho, de origen tebano y profetisa como su padre Tiresias” ; y así en su nombre, Ocno fundó Mantua de Carpetania (acontecimiento que se fecha 126 años antes de que Roma fuera creada, es decir en el 879 a.C.). Narrando la leyenda, como posteriormente a originar Mantua Carpetana, el héroe regresó a Italia; donde pondrá los cimientos de una urbe homónima a la de Iberia (la famosa Mantua itálica). Para terminar, diremos que el autor de la página que citamos, menciona como en el siglo XVII esta leyenda tuvo un gran arraigo en toda la Villa y Corte; aunque en el XVIII se reconoció como apócrifa y finalmente fue quedando en el olvido (abandonándose desde entonces el nombre de Mantua Carpetana, para citar a Madrid).




SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
tres imágenes relacionadas con la famosa estela de los Quirinos, situada en la casa del cura de Villamanta. Arriba, Guillermo Gascón Campos, explicándonos la inscripción. Al lado, azulejo que recuerda como en tiempos de Felipe II, mencionaban las crónicas sobre Villamanta, que en un muro de la casa del cura había una estela romana. Piedra donde se rememoraba que un hispano de nombre SiMacho y de la tribu de los Quirinos, con noventa años, fue enterrado y era loado por Aelia; su esposa, seis décadas más joven. Otra lectura hace a Aelia, mujer de Pompeyo; enterrada allí, con 20 (ó 30) años de edad. Abajo, detalle de esa piedra que había estado oculta por el cemento durante siglos y se halló de nuevo, hace unos cuarenta años. La descripción e interpretación de la losa, dada por María Ruiz Trapero; es la siguiente (4) :

Inscripción situada en una esquina de la casa de don Gaspar Arévalo, cura de Casarrubios, junto a la iglesia; allí la vio Flórez en 1766 siendo posteriormente cubierta. Fue redescubierta en el mismo lugar en el verano de 1980 al derribarse la pared de una casa junto a la iglesia parroquial de Santa Catalina, donde permanece al descubierto, empotrada en la esquina de la pared que da a la entrada de coches de la iglesia, a unos 60 cms. del suelo”.

L*AE*SYMACHO

QVIRINA ANNOR

VM LXXXX S T

T L*AELIAE PON

PEI VCSORI*AN*XX

L(ucio) Ae(lio) Symacho, / Quirina (tribu), annor/3um LXXXX. S(it) t(ibi) /

t(erra) l(evis). Aeliae, Po<m>/pei ucsori, an(norum) XX.

Para Lucio Aelio Symacho, de la tribu Quirina, de 90 años. Que la tierra leve te sea.

Aelia, esposa de Pompeio, de 20 años (yace aquí también) -SIC Ruiz Trapero (4a) -.

Por su parte, Gamallo y Helena Gimeno, en su estudio sobre las estelas de Villamanta (8) , nos dicen lo siguiente sobre este ara:

"5-. Inscripción publicada por Hutbner en CIL 113084. Aunque él no la vio, hasta el siglo XVIII debió estar visible; en las Relaciones topográficas de Felipe II ya se menciona; después la dio el padre Higuera y por último. Flórez que, según Húbner la vio en el mismo sitio que el anterior en 1766. Fue el siglo XIX fue cubierta, siendo nuevamente encontrada en el mismo lugar que describe CIL II, en el verano de 1980 al derribarse una pared en una casa junto a la iglesia parroquial de Santa Catalina donde permanece al descubierto empotrada en la esquina de la pared que da a la entrada de coches de la iglesia, a unos 60 cm. del suelo. Es un bloque rectangular de granito con el texto enmarcado en tabula ansata con doble moldura. En el lado derecho, al final, conserva restos de una capa de cal que no impide la lectura. El estado de conservación es bueno, sólo en la parte superior central hay unos desconchones en la moldura(..) El texto dice":

L(ucio)• AE(lio?) SYMACHO

QVIRINA ANNOR

VM LXXXX S(it) T(ibi)

T(erra) L(euis)• AELTAE PON

PET VCSORI AN(norum) XX - SIC (8h) -




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos fotos más del exterior de la iglesia de Villamanta, donde vemos sus “extrañas” trazas; que claramente recuerdan un origen romano. Al lado, la torre muy restaurada, pese a que en su base conserva sillares ciclópeos, de tipo arqueológico. Es de destacar que en el interior del torreón, se halla una habitación usada como sacristía, cuya fábrica en el techo es claramente romana. Abajo, el exterior de su ábside mudéjar; con una “chapucera” escalera adosada, de subida al campanario; tapando gran parte de su estructura romana inicial.







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
imágenes del interior de la sacristía, bajo la torre del campanario. Se pueden observar lo sillares de su techo, en forma de bóveda; que parece claramente romana.









      Continuando con autores que relataron la historia de Mantua y su relación con el Madrid de los siglos XVI y XVII; Josemi Lorenzo Arribas (5) , narra una historia similar acerca de aquella capital de los Carpetanos; que en tiempos de Cervantes se creyó era la antigua ciudad en que Felipe II estableció la Corte. Intentando cambiar el verdadero origen de la Villa, tal como expresa este autor describiendo que: “Hoy parece haber un cierto consenso historiográfico en situar el nacimiento de Madrid en tiempos del emirato cordobés, en la segunda mitaddel siglo IX, cuando el emir Muhammad I instala una atalaya de vigilancia (luego al-mudayna, al-mudena) con una pequeña guarnición en terrenos donde más tarde se construiría el Alcázar, actualmente Palacio Real”. Pero en el siglo XVI este origen musulmán de la urbe, se consideraba vergonzante; por cuanto se buscó una fundación grecorromana creando la leyenda del toscano Ocno Bianor.

      Más tarde, Josemi Lorenzo Arribas (5b) expone lo que Fernández de Oviedo recoge acerca de la leyenda de Mantua Carpetana y el nacimiento de Madrid. Mencionando a López de Hoyos como uno de los primeros que habla de ello y añadiendo que “carpetano” significa en latín “carro”, nombre que le dieron a la zona porque al ser muy llana se transitaba fácilmente en este medio de transporte tirado por cabalgaduras. Las leyendas cruzadas y la intención de ocultar los orígenes árabes de Madrid, obligaron afirmar a los sabios del siglo XVII, que si alguien dictaba que en la capital no había estado la famosa Mantua; menos aún podía decirse que aquella ciudad ibérica se localizaba en Villamanta y junto a Navalcarnero (al considerar que era un pequeño pueblo, sin apenas importancia). Citando a Juan Pérez que: “en su Razón de Corte (1601-1621) resume diciendo que la fundación de la urbe madrileña por griegos o romanos es circunstancia bien dudosa. Ahora bien, lo más cierto es que Madrid fue antiguamente llamada Mantua Carpetana, y sin fundamento la opinión de los que quieren que Villamanta, ese lugarcillo cinco leguas poco más o menos deste de Madrid, haya sido la antigua Mantua Carpetana, por sola la alusión del nombre... (5b) .

      Mas curiosas son las ideas que expresa acerca de los mismos hechos, Enrique Pertierra (6) ; quien comienza exponiendo el oscuro origen de la capital de España, lo que llevó a que esta ciudad tenga infinidad de nombres:Magerit, Magerito, Magit, Mugit, Maiorito, Matrice, Magrit, Miarum, Ursania y Mantua Carpetana o Carpetanorum(6a) -al que el autor se ha olvidado incluir el de “Matris”, como ciudad de los manantiales, voz que muchos dan como otra de sus etimologías- . Hablando más tarde de Mesonero Romanos quien califica de aduladores a quienes para crear un falso pasado de Madrid “llegaron a plagiar la historia de Virgilio en la Eneida al atribuirle a Ocno-Bianor, el mítico príncipe que erigió Mantova a orillas del Mincio, la fundación en la península ibérica de una ciudad llamada Mantua Carpetana, identificada posteriormente por algunos historiadores con Madrid. (6b) . Añadiendo de forma rotunda el referido primer cronista de la capital: “Resulta, pues, probado hasta la evidencia, que lo de la fundación de Mantua por el príncipe Ocno-Bianores a todas luces falso e imposible, y que la población que cita Tolomeo con aquel nombre (ya fuese fundada por griegos, cartagineses o romanos) no es ni pudo ser con algunas leguas de diferencia la que actualmente se denomina Madrid; que el mismo Tolomeo no dijo tal cosa, sino que fue una ligereza de alguno de sus ignorados anotadores. Acaso, sin embargo, pudo existir Madrid en tiempo de la dominación romana en España, y aun antes, como pretenden la mayor parte de los escritores antiguos y muchos modernos, e intentan probarlo con algunas lápidas sepulcrales que dicen haberse hallado en esta villa y describen e interpretan a su sabor; pero en ninguna de dichas lápidas (que pudieron ser traídas, y alguna consta que lo fue efectivamente, de otros puntos), aun violentando todo lo posible las interpretaciones, se encuentra la más mínima referencia a Madrid con el nombre de Mantua ni con otro alguno.(6c) .




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
tres imágenes del interior del Museo Mantua Carpetana, de Villamanta (Casa del tío Breva): Arriba, entrada a la sala principal; donde vemos a Guillermo Gascón (su fundador y gestor) junto a Chiho Onozuka. Al lado, algunos enseres curiosos que también se exponen en el centro. Abajo, colección de tejas romanas con grandes dimensiones que se han hallado en la zona y se conservan en el museo.







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, una de las importantes estelas de las muchas que han aparecido en Villamanta. Fue encontrada en 1978 en sus campos y la descripción e interpretación de la losa, dada por María Ruiz Trapero (4) es la siguiente: “Inscripción hallada en las proximidades de Villamanta en el verano de 1978 en un olivar. Actualmente se conserva en el Museo de la Asociación de Amigos de Mantua Carpetanorum”.

D M S

FESTV

MASAV

PANAT+

P++C

D(iis) M(anibus) S(acrum). / Festu(s) /3 Masau… / Panat… / …

Consagrado a los Dioses Manes. Festus… (probablemente el difunto). La última parte de la inscripción resulta inteligible... -SIC (4b) -

Por su parte, Gamallo y Helena Gimeno, en su estudio sobre las estelas de Villamanta (8) , nos dicen lo siguiente sobre esta losa:

"2. Estela de granito beige claro elaborada a partir de la forma natural de una piedra. La parte superior es casi semicircular, y remata en un vérde más corrido a la izquierda que ha sido aprovechado para el eje central del motivo decorativo vegetal estilizado que encabeza el monumento. De este eje salen cuatro ramificaciones a derecha e izquierda que se prolongan a través de la cabecera hasta la parte posterior. El texto está enmarcado por una línea incisa y ocupa prácticamente toda la superficie de la piedra, dejando algo más de margen en el lado derecho que en el izquierdo a partir de la línea de borde: sin embargo, parece que existe un intento de cuadrar el texto, pues ya dentro del recuadro se deja un margen, en el lado izquierdo a partir de la línea que delimita el campo epigráfico mientras que en el lado derecho el texto llega hasta el mismo borde de la línea. Debajo del texto también existe un margen. (..) Se encontró en el verano de 1978 en las proximidades de Villamanta. El texto dice":

Dl(s) M(anibus) S(acrum)

FE STV

MASAV

P N A T P(o R)

S P III C

El texto presenta grandes dificultades de lectura e interpretación por la rusticidad de las letras. (...) Lo único evidente es que se trata de una inscripción funeraria dedicada a Festu s . y por el encabezamiento Di(s) Mfrtnibus S(acrum) se fecharía a partir del siglo II. -SIC (8d) -

Abajo, estantería del mismo museo, con diferentes estelas y piezas romanas que se han encontrado en Villamanta.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
otras dos losas romanas de granito, procedentes de Villamanta y guardadas en su museo. Al lado, resto de ara con forma solar, que no ha conservado letras ni mas signos. Gamallo y Helena Gimeno, en su estudio sobre las estelas de Villamanta (8) , nos dicen lo siguiente sobre ella: “7. Coronamiento de granito probablemente de un ara, Está formado por un frontón con tendencia semicircular en la parte superior. Debajo hay tres molduras escalonadas que corren por el frente y laterales". -SIC (8j) -

Abajo, en imagen, Guillermo Gascón junto a la parte baja de un ara, que María Ruiz Trapero clasifica del siguiente modo (4) :

Inscripción hallada en 1980 en la calle Virgen del Socorro de Villamanta. Actualmente se conserva en el

Museo de la Asociación de Amigos de Mantua Carpetanorum anejo a la iglesia parroquial de Santa Catalina en la localidad de Villamanta”.

AVIAN

VS EXS

V*S*L*M*

Avian/us exs/ v(oto) s(olvit) l(ibens) m(erito).

Aviano cumplió el voto gustosamente. -SIC (4c) -

Por su parte, Gamallo y Helena Gimeno, en su estudio sobre las estelas de Villamanta (8) , nos dicen lo siguiente de este ara:

"1. Ara de granito local que sólo conserva el cuerpo central y la base. El campo epigráfico ocupa unos dos tercios de la superficie de dicho cuerpo. La base se compone de una moldura de media caña, un listel y finalmente un podium prismático que presenta unas líneas radiales, tal vez modernas. El coronamíento se ha perdido. En la parte posterior tiene restos de cemento por reutilización. Se halló en el verano de 1980 en la calle Virgen del Socorro, de Villamanta (...) El epígrafe está muy erosionado". El texto añade en su pag. 289

AV (oN) IAN

VS EXS

V(oto)- S(oluit)-L(ibens)-M(erito) -SIC (8d) -



      Continúa Enrique Pertierra tratando directamente sobre Mantua Carpetana, su historia y leyenda relacionada con Madrid. Comenzando por resumir la fábula ya relatada, sobre su fundación por Ocno Bionar; inspirada -o copiada- desde La Eneida de Virgilio (6d) . Más tarde pasa el autor a recoger los datos históricos que tenemos acerca de esa urbe, comenzando por la cita de la Geografía de Ptolomeo; donde se menciona su latitud y longitud, junto con la de otras tantas de Carpetania, polis iberas entre las que figuran: “ Iturbida, Egelesta, Ilarcuris, Varrada, Thermida, Titulcia, Toletum, Complutum, Libura, Ispinum, Metercosa, Bamacis, Altemira, Patermiana, Rigusa, Laminum, Caracca, y Mantua; todas muy bien avaladas por coordenadas geográficas (6e) . Expresando posteriormente y de un modo agnóstico, la falta de datos acerca de estos lugares carpetanos y sus posibles localizaciones; en especial, sobre la mantuana. Para atestiguar esta carencia de documentación fidedigna; y en especial, la inexistencia de evidencias que hagan identificar Madrid con la Mantua Carpetana, cita a Lopez de Hoyos y a Cervantes; en sus aspiraciones por intentar hacernos creer que las armas y símbolos de la capital se relacionan con aquella urbe perdida (6f) .

      Siendo de enorme interés los datos que Pertierra aporta al hablarnos de Mantua Carpetana, resumiendo un texto, del que por su importancia recogemos el párrafo entero:se quiso localizar a Mantua Carpetanorum en la misma Madrid para dar carta de antigüedad a la capital, hoy se tiende a buscar esa ciudad cerca de Villamanta, topónimo que habría conservado el nombre antiguo, donde, en la confluencia de los ríos Perales y Palomero, el Padre Fita reporta numerosos restos de un asentamiento de cierta importancia en época romana. El territorio de Mantua alcanzaría por el norte hasta la sierra de Guadarrama y el conventus Cluniensis. Por el oeste, los ríos Cofio y Alberche constituirían el límite con Avela que pertenecía a la provincia de Lusitania, mientras que por el este el mojón terminal de Colmenar Viejo hace pensar el límite con el territorio Complutense, ya del conventus Caesaraugustanus, seguiría aproximadamente el curso del río Manzanares; a continuación, estaría el territorio de Titulcia. Hacia el sur es más difícil establecer por donde colindaba con el territorio de Toletum. Toda la zona norte del territorio era cruzada por la calzada que desde Segovia, por el puerto de la Fuenfría, conducía a Titulcia; pegada a ella, en el lugar llamado Monesterio (alrededores de Collado-Villalba), se ha excavado recientemente una probable mansio, identificada por algunos con la Miaccum citada en el Itinerario de Antonino (página 435,6), aunque ésta permanece sin localizar con seguridad pues la distancia indicada, 24 millas, puede contarse desde Miaccum hasta Segovia o hasta Titulcia; por ello otros prefieren localizar dicha mansio en Meaques, despoblado de la Casa de Campo de Madrid.(6g) .

      A todo, Enrique Pertierra une los datos históricos de las llamadas “Guerras de Hispania”, que comienzan con el desembarco de las tropas romanas en nuestras costas (el 218 a.C.). Mencionando las luchas entre los cartagineses y los venidos desde Roma, que en el 195 a.C. se producen en plena llanura carpetana. Pudiendo deducirse que hacia el 191 a.C. esta zona central de Hispania estaba incorporada al dominio latino, sin haber presentado grandes rasgos de resistencia al invasor (6h) . Para finalizar, el autor vuelve a mostrar una absoluta incredulidad acerca de los datos sobre Mantua y su identificación con Villamanta; llegando a proponer Talamanca del Jarama, como candidata a esa localización (6i) . Todo lo que resulta más que absurdo; no solo por lo ajeno a las coordenadas que Ptolomeo aporta, sino -sobre todo- por la falta de evidencias arqueológicas importantes en Talamanca. Y por no tener en cuenta Pertierra, los innumerables hallazgos que desde el siglo XVI se han venido produciendo en Villamanta. Principalmente, las evidencias de últimas excavaciones en esa localidad; que han aportado incluso epigrafía, donde aparecen individuos con el sobrenombre “mantus”. Al margen de haber aparecido en Villamanta un pozo (con cauce), restos de una presa y una villa romana, junto a dos necrópolis, plenas de aras con leyendas en latín. Siendo el corpus de inscripciones hallado en la zona de Villamanta hasta Quijorna, el más variado y extenso, conocido en las inmediaciones de Madrid.



SOBRE Y JUNTO ESTAS LÍNEAS: de nuevo, estelas conservadas en el Museo de Villamanta (casa tío Breva). Arriba, dos lápidas en su estantería. Sobre la situada a nuestra izquierda, ya hemos dado interpretación y descripción anteriormente. De la que observamos a la derecha, nos dice María Ruiz Trapero (4) :

Inscripción hallada en el verano de 1980 junto a la ermita del Socorro en la carretera a Aldea del Fresno. Se conserva en el Museo de la Asociación de Amigos de Mantua Carpetanorum”.

D M [S]

FORTV [–––]

[P]ATE[R]

D(iis) M(anibus) S(acrum). / Fortu … /3 pater/ …

Consagrado a los Dioses Manes. Su padre (lo hizo) para Fortu… -SIC (4d) -

Por su parte, Gamallo y Helena Gimeno, en su estudio sobre las estelas de Villamanta (8) , nos dicen lo siguiente sobre esta losa:

"3- Estela de granito con cabecera semicircular (...) se encontró en verano de 1980. Su texto dice":

D(is)-M(anibus)-S(acrum)

FORTV

(N)ATV(S)

AN(noum)XX -SIC (8d) -



Al lado, imagen de
lápida romana conservada en el mismo lugar y clasificada del siguiente modo por María Ruiz Trapero (4) :

Inscripción hallada en 1978 “en un corral” en la calle Cristóbal Colón y donada a la Asociación

Cultural de Villamanta por Alvaro Núñez del Prado. Actualmente se conserva en el Museo de la Asociación de Amigos de Mantua Carpetanorum. Podría ser la pieza que en las Relaciones topográficas se dice que contenía dos textos muy gastados”.




(a)       (b)

AME AM[M]

UXSO ONI [V]

RI AM AR[VS]

MONI<V> AN L S

S VAR T L

a) ––– / Ame, / uxso/3ri, Am/moniu/s Var(us).

b) ––– / Amm/oni(us) V/3arus, / an(norum) L. S(it) / t(erra) l(evis).

a) Ammonius Varus para Ame, su mujer.

b) Ammonius Varus, de 50 años. Sea la tierra leve. -SIC (4e) -




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Galerías subterráneas que se han hallado en el interior de la casa museo de Villamanta. Se supone que fueron construidas por los romanos; existiendo una datación de los morteros que unen sus ladrillos -al parecer- fechada hacia el 150 d.C.. Algunos consideran que fueron refugio, aunque hay quienes creen que se trataría de la parte inferior de un teatro romano.









JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos imágenes más de las cuevas halladas bajo la “casa del tío Breva”, Museo de Mantua Carpetana; que se datan en época romana. Se denominan “gateras” y recorrerían gran parte del pueblo. Muchos piensan que su función fue de refugio, en época ancestral; aunque hay quienes afirman que se trata de restos de un teatro o templo de tiempos romanos. Más concretamente, según transmite Guillermo Gascón; sería un criptopórtico de un edificio romano. En años de los árabes parece que se usaron de aljibe y más tarde para hacer vino o esconderse durante las razzias.

Sobre estas cuevas o gateras, ver:

https://www.facebook.com/telemadrid/videos/villamanta-romana-un-paseo-por-la-historia/1374188563143736/




B-2): Mantua - Villamanta; yacimientos y hallazgos:

B-2 · I) Descubrimientos desde 1500, hasta 1980:

     En el siglo XVI ya hay testimonios de hallazgos arqueológicos en esta localidad, tal como las crónicas manifiestan; narrando Juan Ortega Rubio, en su libro publicado en 1921 -sobre los pueblos de Madrid- (7) . Como “el maestro Esquivel, cronista de Carlos V, estuvo en el lugar mirando las antiguallas que había y la disposición de la tierra, edificios caídos, piedras y letreros de ellos, y echando el astrolabio, dijo que esta población era la verdadera Mantua Carpetana, nombrada por los cosmógrafos e historiadores antiguos y que le tenía usurpado el nombre la villa de Madrid, lo mismo dijo Ambrosio de Morales cuando vio el lugar, los edificios y las inscripciones” (7a) . Afirmando también el maestro Esquivel, que: “Arando los campos se encuentran monedas con los bustos de Julio César y del emperador Galieno; también armas romanas (...) y que (...) San Dámaso, papa, fué natural de Villamanta” (7b) . Todo lo que habla de un lugar donde los hallazgos arqueológicos han sido tan frecuentes, como para que los nobles y potentados buscasen losas o piedras, con el fin de decorar sus palacios. Tal como sucedió con Don Gonzalo Chacón, que al ser nombrado señor de Casarrubios y construirse en esta localidad una bella casona (además de un castillo); tomó algunas losas romanas encontradas en Villamanta. Teniéndose aun constancia de una estela, que lucía en las paredes de ese palacio; lo que publica del siguiente modo María Ruiz Trapero (4) :

      “Inscripción desaparecida. Fue hallada en Villamanta, desde donde se llevó a Casarrubios del Monte y se conservó en casa de Don Francisco Chacón. Era un ara tosca de buena piedra verroqueña, labrada a manera de pilar de cuatro esquinas, haciendo en la parte inferior forma de basa y en la superior de capitel de altura de “bara y media” (127 cm).

LARIBVS SACRVM // VALE[RI]VS SECVNDVS

Laribus sacrum. / Valerius Secundus

Consagrado a los Lares. Valerio Secundo (lo puso)”. - SIC (4f) -

      Más tarde, habla el mismo libro de Juan Ortega Rubio -Madrid 1921 (7) -, sobre pueblos limítrofes con Villamanta; como son: Villamantilla y Villanueva de Perales; en cuyas cercanías antaño estuvo una pedanía llamada Perales de Milla. Nombre de un lugar perdido, próximo a Chapinería y a Quijorna, que en mi opinión tuvo esa denominación por haberse encontrado losas que se confundieron con miliarios. Un punto muy cercano a Quijorna, donde se extiende una magnífica finca llamada La Cepilla, en la que fueron halladas dos interesantes estelas. Todo lo que describe Ortega Rubio del modo que podemos leer en nuestra cita (7c) . Por su parte, sobre las mismas piezas romanas de Quijorna, nos dice María Ruiz Trapero (4) , que la segunda ha desaparecido; aunque se conserva su interpretación -que incluimos en cita (4g) -. La más importante de ellas, aún se encuentra en el MAN; y abajo publicamos su imagen. Pero a continuación resumimos lo que Ruiz Trapero nos narra de esta pieza. Descrita por la arqueóloga como: “Hallada a finales del s. XIX en el Campo de la Cepilla, cercano a Perales. Formó parte, casi con seguridad, de la antigua ciudad romana de Villamanta. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid (inv. 38.302). Ara funeraria de granito dividida en tres partes perfectamente diferenciadas”.

D(iis) M(anibus). / Aem(ilio) Flavo /3 Eturico(n?) mis/sicio, an(norum) LV,/ Saturninu/

s filius po/suit. S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

A los Dioses Manes. Saturnino, su hijo, lo hizo para Emilio Flavo, del clan Eturico, veterano licenciado, de 55 años de edad. Que la tierra te sea leve.

D M

AEM * ELAVO

ETVRICO * MIS

SICIO * AN * LV

SATVRNINV

S * FILIVS * PO

SVIT * S*T*T*L - SIC (4h) -



SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Imágenes de la estela de Quijorna, también llamada de La Cepilla; hallada en este famoso coto de caza; se trata de un ejemplar de enorme importancia.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Fotos de La Cepilla; finca privada, junto a Quijorna y a Villanueva de Perales; donde aparecieron dos importantes estelas funerarias. Piezas que antes hemos estudiado y que se relacionan con Mantua Carpetana. Pues Villamanta dista unos diez kilómetros al Sur desde este punto. Como veremos más adelante, hay quienes vinculan Quijorna y Villanueva de Perales, o la antigua Perales de Milla; con la urbe carpetana de Vico Cominario.




        En lo que se refiere a las inscripciones romanas halladas en Villamanta y su zona, en 1990 publicaron un magnífico estudio, Jose Luis Gamallo y Helena Gimeno -ver cita (8) -; donde analizan los descubrimientos habidos hasta su momento. Trabajo en que los autores nos dicen que “Hay noticias de un intento de prospección arqueológica a fines de los años 20 encargada al Sr. Ferrer Bravo ”; añadiendo que en las “Relaciones topográficas de Felipe III (...) ya se encontraban por aquella época restos antíguos de una posible necrópolis y monedas romanas: `ovo muchos edificios e poblagiones, e a media legua e a quarto de legua e a menos y en este lugar y en las comárcas de él; e todos están caldos e arruinados debaxo de la tierra´ (8a) . Dichas “Relaciones” publicadas en tiempos de Felipe III, describen cuatro piezas romanas de Villamanta, catalogándolas con las siguientes palabras (SIC): Una «piedra tosca de buena piedra verroqueña, labrada a manera de pilar de quatro esquinas, haciendo abaxo forma de basa y arriba de capitel de altura de bara e media»; «en una esquina de otra casa del mesón de Juan de Martin Sánchez, que está en la plaza, la cual está puesta por cimiento de ella, la qual es piedra tosca y no bien labrada... En la qual y encima de este letrero está pintada una estrella»; «otra piedra tosca e no bien labrada está puesta en un cimiento de una pared de la casa de Gaspar de la Fuente... tiene. sobre este letrero una estrella figurada e a la redonda un llorón como guirnalda en la misma piedra»; «Ay otra piedra a la puerta de la dicha casa. que fueron en ella escriptos dos letreros e no se pueden leer porque el uno falta casi todo y en el otro están muy borradas las letras e no se pueden leer» (8b) .

       Siguen Jose Luis Gamallo y Helena Gimeno comentando que hasta el siglo XVIII no se tienen más noticias sobre estas aras romanas de Villamanta; de las que algunas recoge el Padre Flórez (tal como menciona en su “España Sagrada”). Aunque a mediados del siglo XIX, ya no debía haber ninguna estela a la vista; pues Cean Bermúdez no cita lápida, ni piedra alguna, en esta localidad. Pese a ello, en el XX, “entre 1978 y 1988 han aparecido cuatro nuevas inscripciones que se conservan en el Museo de la Asociación de Amigos de Mantua Carpetanorum anejo a la iglesia parroquial (...) Una de ellas (...), posiblemente corresponda a la que describen las Relaciones.... como una estela doble” (8c) . Pasando a enumerar estas piezas; comenzando por el ara, que hemos visto anteriormente en fotos, de la que se ha acompañado la descripción que este estudio de Gamallo y Gimeno aporta -verla a continuación, (8d) -. Sigue enumerando como segunda, otra que también se estudió anteriormente -imágenes en el museo, que más abajo hemos vuelto a recoger-. Destacando sobre ella en su trabajo que se “trata de una inscripción funeraria dedicada a Festus, y por el encabezamiento Di(s) Mircnibus S(acrum) se fecharía a partir del siglo II” -ver fotos a continuación y cita (8e) - . Mas tarde, hablan Gamallo y Gimeno de una tercera pieza perteneciente a la referida Casa del tío Breva; con inscripción dedicada a Fortunatus y que también vimos anteriormente -de la que ya hemos recogido toda su referencia (8f) -. Citando asimismo, dos piezas más; muy toscas y sin inscripciones (8g) y (8i) ; pasando a mencionar la famosa losa exterior, de los Quirinos -también mostrada en nuestras primeras imágenes sobre este museo (8h) -. Por último, incluye el estudio de Gamallo y Gimeno, la losa partida, con forma circular y dibujos en espiral; que también se expone en las estanterías de la Casa tío Breva -Mantua Carpetanorum- (8j) .

       Terminan el trabajo estos dos arqueólogos, escribiendo: “En suma el conjunto epigráfico de Villamanta se compone entre perdidas y conservadas, de ocho inscripciones con texto, más dos fragmentos que revelan la existencia de otras dos inscripciones mas. De las ocho, dos son votivas, una dedicada a los Lares (CIL 113081) y en la otra falta el nombre del dios (n. 1). En las funerarias, encontramos la mención de una gentilidad (CIL 3082), pero en general se puede decir que hay un predominio de la onomástica latina. Incluso en una de ellas (CIL IT 3084=núm, 5) aparece la tribu Quirina. Llama la atención el considerable número de inscripciones concentradas en esta localidad, si lo comparamos con la zona, donde normalmente se producen hallazgos aislados exceptuando naturalmente Toledo y Talavera. Esto, unido a la presencia de la Tribu Quirina confirmaría la opinión de A. U. Stylow sobre la existencia de un posible municipio flavio, que él identifica con Mantua Carpetanorurn, en la actual Villamanta” (8k) .



SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, cuadro con las estelas que se contienen en el Museo de Villamanta (Mantua Carpetana) tal como las presenta la Casa del tío Breva. Abajo, parte del esquema donde se recogen las lápidas de Festus y de Fortunato, que hemos citado antes.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, explicación en el cuadro del ara votiva y de la gran estela con doble inscripción. Abajo, losas sin letras; junto a la famosa estela de los Quirinos, que se halla en la pared exterior del museo.





JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos imágenes que nos ha enviado Gillermo Gascón (al que agradecemos nos permita divulgarlas); donde vemos las excavaciones más recientes realizadas en Villamanta. Se trata de trabajos arqueológicos que a continuación estudiamos; donde descubrieron una presa, una villa romana y una necrópolis.









JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos fotos más, enviadas por Gillermo Gascón (al que agradecemos nos permita divulgarlas) con las más recientes excavaciones llevadas a cabo en Villamanta.









B-2 · II) Hallazgos posteriores a 1980:

      En cuanto a los últimos descubrimientos aparecidos en Villamanta, García-Entero con Peña y Zarco; exponen en su estudio sobre “Villas romanas y poblamiento rural en la región madrileña” (9) dos de los hallazgos aparecidos en Villamanta entre los años 2000 y 2004. Como fueron: La “Villa del Pañuelo: Se trata de un taller -figlina tegulariae o latericiae- dedicado a la fabricación de material de construcción al que se asocian hornos, balsas de decantación y estructurapara almacenaje de materia prima, con actividad que arranca en el último tercio del s.I d. C. (9a) . Por su parte, restos aparecidos posteriormente durante los trabajos de una carretera próxima a la localidad; se situaban en el lugar llamado: “El Socorro (...donde...) se llevaron a cabo 91 sondeos documentándose estructuras murarias, una pileta con revestimiento de hormigón hidráulico, una tumba y un horno, aparentemente fechables en época altoimperial (9b) .

      Mas importante fue el descubrimiento reciente, que se produjo al llevar las aguas del Canal de Isabel II hasta Villamanta; trazando una tubería que unía Navalcarnero con esta localidad. Momento en que apareció una necrópolis romana en el lado Sur de la carretera M-507, junto al Arroyo Grande (riachuelo que baja desde Navalcarnero, para desembocar en el Alberche). Hechos que resumen y estudian Alejandro Bermúdez Medel e Isabel Marqués Martín, en su trabajo intitulado “Poblamiento romano en la vega del Arroyo Grande: El Tejar” y que resumimos por completo en nuestra cita (10) . Donde vemos como los autores nos narran que “Desde el último cuarto del siglo XVI existen referencias a frecuentes hallazgos materiales adscribibles ahora a época romana en el solar ocupado por Villamanta (....) De la misma forma ha existido debate acerca de la identificación del topónimo `Villamanta´ con la Mantua Carpetanorum citada una sola vez en las fuentes (Ptolomeo, II, 6,56) (10a) . Pero “Recientemente, la prospección efectuada sobre el trazado de la conducción hidráulica proyectada por el Canal de Isabel II para llevar agua desde Navalcarnero a Villamanta (Arkatros, 2011) culminó con el registro del yacimiento de “El Tejar” hasta ese momento desconocido.(10b) . Pasando a mencionar que Villamanta se halla en una zona que está dominada por el curso del Guadarrama y por otros diecinueve arroyos; todo lo que constituye una enorme confluencia de aguas en pleno centro peninsular (10c) .

      Tras ello, Bermúdez y Marqués, nos hablan de su intervención arqueológica en la zona de El Tejar, próxima a esta localidad; realizada entre los años 2014 y 2015. Terminando por concluir que “En definitiva, los restos documentados permiten afirmar que nos encontramos ante una parte de una instalación agropecuaria muy próxima al río y, por su carácter, dependiente de un complejo de mayor entidad situado en las lomas que se elevan suavemente en dirección Sur, a salvo de inundaciones ocasionales. Por su proximidad al curso de agua principal, pero sobre todo por su inmediatez a pequeños arroyos que descendían de las tierras circundantes, debió ser protegida con un básico sistema de drenaje que lateralmente recogería las aguas desbordadas durante las avenidas, encauzándolas hasta lugar seguro. Consideramos un arco cronológico amplio de ocupación de El Tejar entre el siglo II y el IV y con su epicentro de actividad entre fines del II y el III.(10d) . Finalmente, Alejandro Bermúdez Medel e Isabel Marqués Martín, en otro estudio sobre el mismo yacimiento -publicado en 2014 (11) -; describen el hallazgo de numerosas estelas funerarias en esta excavación. Piezas, cuyas fotos y leyendas vamos a analizar más tarde; ampliando datos sobre lo que de ellas nos dicen Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino, en su obra “España Epigráfica”.

      Ante las palabras que hemos recogido de Bermúdez y Marqués, hemos de añadir que aquel sistema de drenaje, realizado hace miles de años por los romanos junto al Arroyo Grande; no se había previsto ni llevado a cabo modernamente. Por lo que en las últimas inundaciones, sucedidas en la provincia de Madrid durante septiembre de 2023; este arroyo, tanto como el río Perales y el Alberche, arrasaron las localidades por las que pasaban. Acabando con los puentes de Aldea del Fresno y con numerosas carreteras e instalaciones en las proximidades de Villamanta. Todo lo que explica los restos aparecidos con muretes, refuerzos y drenajes de época romana, que encontraron al excavar en 2015 -al abrir zanjas para las instalaciones de agua, del Canal de Isabel II-. Algo que testifica la importancia del lugar en la etapa antigua; tanta como para haberla protegido de inundaciones, con una fórmula tan cara como exclusiva para grandes ciudades. Hechos que -a mi juicio- debemos tener como evidencias, que identifiquen la actual Villamanta con la Mantua Carpetana; cuyo signo más claro sería la aparición de siete estelas funerarias en esa excavación de El Tejar. Lápidas que se hallan custodiadas actualmente en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares) y que han sido publicadas en la Edición de Hispania Epigraphica 2016-2017(12) . Cuyos textos y estudios incluimos en la cita antes mencionada y que resumiremos en la explicación de cada imagen, a continuación.




SOBRE Y JUNTO ESTAS LÍNEAS:
Dos fotos del Arroyo Grande, en su bajada hacia el Alberche, a su paso por Villamanta. Han sido tomadas después de las inundaciones de Septiembre de 2023, que destrozaron los cauces y puentes de estos ríos. Todo lo que explica que en época romana se realizasen una serie de paredes y presas, para contener posibles desbordamientos. Obras que fueron localizadas en el año 2014, al llevar las aguas del Canal de Isabel II hasta Villamanta; hallándose, asimismo, el yacimiento de El Tejar.



JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos imágenes del imponente pozo de origen romano, que hay en el centro de Villamanta. He recortado las fotos, porque el brocal con sillares milenarios, se ha enmarcado con un encofrado de cemento, que desdice la belleza de este aljibe -cuyo recubrimiento en piedra es comparable al del acueducto de Segovia-. Con absoluta seguridad, el pozo goza de unas conducciones subterráneas milenarias, para traer aguas limpias desde el alto de los ríos, hasta la localidad.








JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado; estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 477. Descrita como: "Estela bísoma de granito gris oscuro fragmentada arriba y abajo, en deficiente estado de conservación, con la cabecera triangular rota y el campo epigráfico delimitado por una moldura redondeada fina. Medidas: (51) x 34 x 15. Campo epigráfico: 20,5 x 25. Letras: ?; capital rústica, de surco fino y poco profundo. Interpunción: ?. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar."

a) texto izquierdo

D(is) M(anibus) / [- - -]+clo ·? /3LO+ / +

b) texto derecho

[- - - - - - / - - - - - -]

En a) en la lín. 2 estaría el nombre del difunto (12a)

Abajo, estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 478; describiendo: "Fragmento superior de una estela de granito gris oscuro, correspondiente a la cabecera y al inicio del campo epigráfico. En la cabecera hay una corona estilizada de hoja de ¿laurel? que enmarca una corona octopétala y en el centro una roseta hexapétala con umbo rehundido. En las enjutas inferiores hay sendas escuadras. El campo epigráfico está rehundido. Medidas: 75 x 37 x 27. Campo epigráfico: 29 x 25. Letras: 6; capital rústica, de surco fino y poco profundo. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar, con ocasión de los trabajos de la conducción de agua de Navalcarnero a Villamanta. Se conserva en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, Alcalá de Henares, inv. nº MAR- 2270".

[-c.2/3-] ++RIVS / - - - - - -

Por lo conservado se podría pensar en Valerius, Tiberius, etc.

Se data en el siglo II d. C. (12b)




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 474; describiendo: "Estela de granito gris oscuro de grano grueso, con la cabecera ligeramente redondeada y el campo epigráfico rebajado. Medidas: 61 x 35-29 x 33. Campo epigráfico: 29 x 20. Letras: 5-4; capital rústica de surco profundo y descuidada ejecución. Interpunción: triángulo y punto. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar".

Atet(t)i/ Tro · /3n(norum) · LVI / s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

"La onomástica es bien conocida. Por la paleografía se data en el siglo II d. C.

[En función de la fotografía tratada con MRM que aportan los autores, la forma Atetio se ajusta más que Aletio (nombre leído con anterioridad a la aplicación del MRM en Hoces de la Guardia Bermejo et alii, 2017). Además el radical At(t)- es muy común en la formación de nombres en Hispania. No obstante, hay un posible testimonio de Aleti (en filiación) en CIL II 733." (12c)

Abajo, estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 475; describiendo: "Estela de granito gris oscuro de grano grueso, con la cabecera redondeada y el campo epigráfico moldurado y rebajado, en forma de tabula ansata, a la que le falta un trozo por fragmentación. En la cabecera tiene un frontón triangular, delimitado por una línea incisa, con una roseta tetrapétala incisa. Medidas: 75 x 37 x 27. Campo epigráfico: 29 x 25. Letras: 3,8-3,5; capital rústica de surco profundo y ejecución regular.

Interpunción: punto. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar con ocasión de los trabajos de la conducción de agua de Navalcarnero a Villamanta. Se conserva en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, Alcalá de Henares, inv. nº MAR-2278".

Di(s) · I(nferis) · M(anibus) · s(acrum) / anteus /3mmiae / Mariae /

an(norum) LXI /6h(ic) · s(ita) · e(st) · t(erra) · l(evis)

"El antropónimo Manteus se documenta por vez primera. Por la paleografía y el formulario de lín. 6 se data en el siglo II d. C. [Manteus constituye un unicum en el repertorio onomástico hispano. Como paralelo más cercano, contamos con el nombre Mantaus y derivados, bien documentados en la Lusitania. J.J.P.V.]" (12d)




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por Isabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 479; describiendo: "Estela fragmentada de granito gris, muy alisada, que ha perdido la parte superior y la casi totalidad del campo epigráfico, que está rehundido y delimitado por una doble moldura y enmarcado por otra moldura tipo cenefa. Debajo presenta una parte adornada con líneas incisas que semejan un creciente lunar con los cuernos hacia arriba, en cuyo interior tiene líneas incisas dando la sensación de ser una cenefa. Finalmente hay tres flores tetrapétalas muy rehundidas. Medidas: ?. Campo epigráfico: ?. Letras: ?. Interpunción: ?. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar, con ocasión de los trabajos de la conducción de agua de Navalcarnero a Villamanta. Se conserva en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, Alcalá de Henares, inv. nº MAR-2274".

- - - - - - / f(aciendum) · c(uravit) · s(it) · (ibi) · (erra) · l(evis) (12e)

Abajo, estela del siglo II hallada en El Tejar (Villamanta) y expuesta en el Museo Arqueológico Regional (de Alcalá de Henares; al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Publicada por sabel Velázquez Soriano y María del Rosario Hernando Sobrino (eds.) (12) , con el número 476 ; describiendo: "Estela bísoma de granito gris oscuro; está fragmentada en la parte superior e inferior y se encuentra en deficiente estado de conservación. Campo epigráfico moldurado y muy rebajado. El campo derecho está afectado por la rotura. En la parte inferior conserva restos de tres «puertas del cielo». La fórmula de consagración es común a ambos campos. Medidas: (68) x 52 x 17. Campo epigráfico derecho: (42-24) x 18. Letras: 6-5; capital rústica de surco fino y poco profundo. Interpunción: ?. Se encontró durante la intervención arqueológica realizada en el año 2014 en el paraje El Tejar, inv. nº MAR- 2268".

a) texto izquierdo

D(iis) M(anibus) M(arco) Vi/3reio / pat(ri) · / fili/a · f(aciendum)

c(uravit) /6s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

b) texto derecho

[- - - - - -]? / po[s]/uit /3ux(or) / no(rum) / LXX (12f)



B-3): Mantua Carpetana; localización:

B-3 · I) Julio Mangas y la identificación con Villamanta:

      Para iniciar este epígrafe, analizaremos un magnífico trabajo del profesor Julio Mangas; donde este insigne arqueólogo (desaparecido recientemente) trata sobre la posible ubicación de la Mantua Carpetana. Exponiendo otros pormenores acerca de su territorio y la importancia histórica del lugar. Estudio intitulado “MANTUA (VILLAMANTA, MADRID), CABECERA DE CIUDAD ROMANA (13) , publicado en 2019 -que creemos, fue la última investigación que D. Julio escribió-. Donde comienza exponiendo las diferentes teorías sobre la situación y relevancia de esa localidad perdida; citada por Ptolomeo -que la fija en latitud y longitud- aunque estas coordenadas del geógrafo, no significan una gran aportación para el profesor Mangas. Asimismo, el catedrático manifiesta las enormes discrepancias entre diferentes autores, acerca de su localización en Villamanta (o bien en la cercana pedanía de Perales de Milla hoy un despoblado -entre Quijorna y Chapinería-). Habiendo quienes la ubican incluso en la provincia de Cuenca o en las proximidades de Guadalajara (13a) . Tras lo que expone literalmente que Un gran apoyo para identificar Mantua con Villamanta ha venido por parte de la documentación epigráfica. Hasta hace poco, conocíamos solo unas pocas inscripciones romanas, halladas en esta localidad. Recientemente, se nos han dado a conocer otras pocas. Como no creemos que tenga sentido el presentar ahora el conjunto de inscripciones romanas de Mantua, me remito a los conjuntos dados a conocer hasta el presente(13b) . Para concluir que a través de los nombres citados en esta epigrafía conocemos que “estamos ante una onomástica indígena latinizada y también ante una onomástica romana. Resaltan los nombres de Mantius y Manteus, que pueden aludir a la ciudad donde vivían, a Mantua” (13b) .

     A continuación, expone el catedrático J. Mangas, la posible ubicación de Mantua Carpetana en Villamanta, con la siguiente frase: “En una revisión detallada del actual pueblo de Villamanta, hemos podido comprobar que, en la cimentación de la iglesia parroquial, se encuentran lápidas romanas con el texto erosionado e ilegible. Y otras se encuentran empotradas en los muros de adobe de casas privadas; estas son imposibles de leer, mientras no se derrumben esos muros” (13c) . Tras lo que explica, que es muy difícil delimitar el territorio de esta ciudad de los carpetanos; debido a la falta de referencias históricas. Por lo que hemos de recurrir a las barreras naturales y las fronteras que marcan los fenómenos geográficos (ríos, montes y etc), con el fin de trazar una posible configuración del terreno y de ese dominio “mantués”. Deduciendo que “resulta razonable sostener que lugares con restos arqueológicos significativos (Arroyomolinos, Móstoles, Cenicientos, San Martín de Valdeiglesias, Perales de Milla, Brunete) pueden ser razonablemente incluidos dentro del territorio de Mantua (13d) . Pese a lo que muchos otros arqueólogos consideran que los límites habrían de marcarse en el Guadarrama (al Este) y la zona de San Martín de Valdeiglesias (al Oeste); mientras las montañas que hacen frontera con Segovia delimitarían el Norte mantuano y hacia el Sur, quizás la Puebla de Montalbán (ya casi en el cauce del Tajo). Es decir; señalando un territorio cerrado por los montes de Guadarrama y el río de igual nombre, al nordeste; mientras el Alberche en su línea de Cebreros, y el Tajo a la altura de El Carpio, limitarían su frontera sureste -ver (13g) donde leeremos como el arqueólogo limita los dominios de esa urbe carpetana con las fronteras antes señaladas-.

      Una vez identificada Villamanta como Mantua, continúa Julio Mangas exponiendo sus posibles características urbanas y constructivas. Expresando que no se han hallado murallas, por lo que de haberlas tenido, cree que hubiesen sido de pequeña altura y compuestas de lienzos sin gran consistencia. Por considerar que, como sistema defensivo, los mantuanos utilizaban las “gateras”; o cuevas interiores que invaden aún el subsuelo de esta localidad. Llegando a existir allí túneles, donde se puede circular con carros o subido a caballería; cuyo tamaño real y distancia interior, apenas se conocen. Mencionando más tarde, este arqueólogo, las grutas artificiales de Toledo (ciudad); famosas por su enorme profundidad y dimensiones, de las que se dice tienen kilómetros de recorrido. Unas cavernas defensivas, que se cree, permitían en su época trasladar ejércitos desde el centro de la urbe, hasta lugares próximos a poblaciones como Guadamur, Bargas y Olías del Rey (13e) . Existiendo la leyenda de que las famosas cuevas de Hércules, partían de la catedral toledana y llegaban hasta las proximidades de Aranjuez.

      Pasará más tarde a comentar el prof. Mangas -en el estudio que analizamos- las diferentes lápidas aparecidas en Villamanta; escribiendo: “las halladas recientemente en la zona baja de su lado oriental, abre la posibilidad de que la primera necrópolis romana se situara en una zona próxima al lugar de los hallazgos. En cambio, la necrópolis posterior se situó en el exterior de la zona occidental, cerca de donde se encuentra la actual ermita. La zona más alta, donde hoy se encuentra la Iglesia Parroquial y el Museo de la Ciudad, debió ser el lugar del foro romano.(13f) . En el siguiente epígrafe, el autor, expresa los recursos naturales de la zona “mantuo-carpetana”; hablando de su riqueza vitivinícola, tanto como de las facilidades para el cultivo del olivo (hasta del almendro). Siendo -asimismo- sus montes un emplazamiento inigualable para la ganadería extensiva del cerdo y del vacuno; al igual que para el ganado caprino y ovino. A ello se une la circunstancia de tratarse de un paso imprescindible, que unía la Meseta con la zona Sur; a la vez que constituía el eje de comunicaciones para viajar desde Extremadura a Zaragoza (del lado Atlántico peninsular, al Mediterráneo). Todo lo que convierte al área de Villamanta en una confluencia inigualable de caminos; con un clima templado, pese a estar muy alejada del mar (y por lo tanto, de invasiones). Escribiendo Don Julio Mangas: “La posición geográfica de Mantua ofrecía grandes posibilidades de subsistencia e incluso de enriquecimiento a la población del medio urbano y a los que vivían en aldeas” (....) No hay duda de que, en el territorio de Mantua, hubo una producción importante de vino, si atendemos a los restos arqueológicos” (...) “Dada su posición geográfica, resulta razonable suponer que, en el territorio de Mantua, se encontraba también la herba vettonica” (13h) . Terminando por decirnos el arqueólogo: “aunque falta mucho para conseguir recuperar varios documentos epigráficos de época romana, para poder prospectar algunas cuevas de su medio urbano y del rural contiguo, los datos hasta ahora disponibles apoyan la idea -a veces, no admitida- de que Villamanta se sitúa sobre el lugar de la Mantua Carpetanorum” (13j) .

     Los estudios del prof. Mangas y su identificación de Mantua en la localidad de Villamanta, fueron finalmente seguidos por una gran cantidad de expertos en el tema (entre los que destacan sus colaboradoras, Azcárraga y Märtens). Tal como podemos leer en un artículo de J. Aunión; quien concluye: “la configuración de la trama de las calzadas, de los restos arqueológicos y epigráficos (inscripciones hechas en materiales duros, como lápidas), los especialistas Julio Mangas, Sandra Azcárraga y Gabriela Märtens han propuesto en un reciente estudio la ubicación de las cabeceras de ciudades que ocuparon la actual región madrileña en torno a aquella época (entre los siglos primero antes y después de Cristo)” (…) “ la Comunidad de Madrid de hace unos 2.000 años tendría al menos cinco de esos centros de referencia para distintas zonas: la cabecera de Complutum (...) en torno a la localidad que ahora lleva ese mismo nombre; la de Mantua, en Villamanta (...) Miaccum, en algún punto entre Collado Villalba y El Escorial (...) y en Patones se ubicaría la última (de nombre latino desconocido)-(14) .




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Tres imágenes tomadas del artículo de J.A. Aunión, intitulado “Mantua Carpetanorum | La túnica de Neso” -ver cita (14) - al que agradecemos nos permita divulgarlas. En ellas podemos ver: Arriba, las capitales carpetanas más importantes, mapa que sitúa a Titulcia en el lugar clásico y junto al Tajuña, pese a ser una ubicación confundida. Asimismo, localiza Mantua Carpetana en las cercanías de Carranque. Situando a Miacum, en la posición hoy admitida por la gran mayoría de arqueólogos (Collado Mediano). Al lado, en la segunda imagen, tenemos las vías de confluencia y los caminos desde época ancestral. Calzadas que unían Complutum con Villamanta y Segovia con Toledo; siendo este centro carpetano, un eje principal de comunicaciones. Abajo, de nuevo observamos, las ciudades carpetanas y sus vías; contemplando ya Villamanta como Mantua Carpetana.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
La iglesia de Villamanta, donde supone Julio Mangas que estuvo el foro romano.











JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, imagen de una de las gateras que podemos visitar en el interior del Museo de Mantua Carpetana (Casa tío Breva de Villamanta). Se trata de cuevas excavadas, que recorren el interior de la localidad y que se sabe, son kilométricas. No se han podido estudiar con precisión, ni se conoce la profundidad que tienen; aunque se dice que al haberse introducido en ellas animales (perros y gatos), han tardado días en salir -apareciendo a enorme distancia del centro de Villamanta-. Actualmente se han llenado de agua, debido a las inundaciones del pasado mes de septiembre de 2023. Lo que hace suponer, que además de su uso como refugio y caminos interiores de huida; a la vez, pudieron actuar como vías para traer aguas subterráneas al pueblo. Abajo, la ermita de Villamanta; donde antaño aparecieron numerosas estelas romanas; por cuanto los arqueólogos deducen que fue una necrópolis. La segunda, ha aparecido en las proximidades de esta localidad, aunque lejos de esta ermita. Cuando en 2014 fueron halladas numerosas lápidas romanas en las inmediaciones del río (yacimiento de El Tejar).



B-3 · II) Localización de Mantua Carpetana en Villamanta (Mangas, Arcárraga y Märtens):

      Para el estudio sobre la ubicación de esta urbe ibero-romana en Villamanta, vamos a comenzar con otro trabajo de Julio Mangas; en este caso, realizado junto a Sandra Azcárraga Cámara y Gabriela Märtens Alfaro (15) . Donde los autores exponen el modo en queSe argumenta a favor de la localización de Mantua en la actual Villamanta y de la existencia de otras cabeceras de civitates en las ruinas de La Dehesa de la Oliva (Patones) y en, o cerca de, Collado Villalba o de San Lorenzo de El Escorial(15a) . Aunque al iniciar ese opúsculo, comentan los pocos datos que tenemos sobre los carpetanos y sus ciudades; habiendo llegado hasta nosotros, apenas algunas citas de Plinio, Estrabón y de Apiano. Todo lo que nos ha quedado como mención a estos habitantes del centro peninsular. De quienes hablan los clásicos afirmando que su río principal (el Tajo) era muy rico en arenas auríferas, que sus campos daban el mejor comino conocido en el Imperio, o que en las proximidades de una de sus ciudades (llamada Elegesta) se extraía sal de gran calidad y en bloques (15b) .

      Continúa el trabajo de Mangas-Arcárraga-Märtens, recogiendo que Ptolomeo en su Geografía, menciona diecisiete ciudades carpetanas; entre las que cita de forma seguida a “Titulcia, Mantua, Toleton, Cómpluton” . Lo que nos hace ver que seguramente fueran estas, las “polis” más importantes; aunque a juicio de los autores, al olvidarse incluir Ptolomeo los nombres de Segontia (Sigüenza) y Consabura (Consuegra), como localidades de Carpetania. Puede hacernos deducir, que la lista de urbes y las ubicaciones dadas por el geógrafo, puedan tener enormes fallos (15c) . Siguen hablando sobre la localización de la mencionada Egelesta, que al ser un lugar famoso por sus salinas, creen debiera situarse en las inmediaciones de Chinchón o Ciempozuelos; un área muy rica en minas de este cloruro -idea que comparto- (15d) . Pasando Mangas-Arcárraga-Märtens a citar los numerosos estudios que a lo largo de doscientos años, han querido localizar las urbes perdidas de Carpetania; sin lograr ubicarlas exactamente y con fundamentos arqueológicos (15e) .

      Pasan los autores a tratar directamente acerca de esa ubicación de la polis Carpetana, comenzando por citar a Stylow y su posible identificación con Perales de Milla (Quijorna, Madrid)(15f) . Un lugar muy próximo a Villamanta, cercano a la población llamada Villamantilla, donde se han encontrado numerosas estelas y algunas ruinas -tal como hemos visto anteriormente-. Ante lo que Mangas-Arcárraga-Märtens afirman que no consideran esos hallazgos, suficientemente destacados, como para determinar que Mantua estuviera en Quijorna -o donde se situaba Perales de Milla; que hemos de aclarar es cerca de Chapinería- (15g) . Manifestando que “Tras un análisis posterior de las informaciones arqueológicas, se concluye que el poblamiento hay que situarlo entre los siglos II-V d.C. y que ninguno de los varios yacimientos situados en las cercanías de Villamanta tiene la entidad de corresponder a un centro urbano del rango de ciudades como Complutum, Titulcia o Toletum (…) “Estaríamos, pues, ante la cabecera de una civitas romana, que adquirió el grado de municipio latino en época de los Flavios, de la que dependerían varias aldeas cercanas, que nos han dado documentación epigráfica, entre las que se encontrarían Cenicientos, San Martín de Valdeiglesias, Perales de Milla, Brunete, Arroyomolinos y Móstoles, que debieron ser antiguas cabeceras de aldeas o vici, situadas en el territorio de la civitas Mantua.(15h) .

      A continuación, el estudio que analizamos, menciona el hallazgo reciente -en sus días, por entonces-, de una nueva necrópolis en las proximidades de Villamanta; lo que confirmaría su identificación con la carpetana Mantua. Refiriéndose al yacimiento de El Tejar, cuyas estelas hemos visto y estudiado en fotos anteriores; que los autores fechan en etapa anterior a los Flavios (15i) . Siguiendo su trabajo Mangas-Arcárraga-Märtens, hablando de la Piedra Escrita; un extraño monumento granítico que se supone dedicado a Diana. Bloque natural, de enormes dimensiones, que se halla en las proximidades de Cenicientos. Localidad que apenas dista veinte kilómetros de Villamanta, siendo este otro hecho que confirmaría la identificación del lugar con Mantua Carpetana (15j) . Terminando el estudio que venimos resumiendo, con las siguientes palabras: “Todos los datos orientan, pues, a que Mantua se localizaba en Villamanta y que pudo haber sido el centro político-administrativo de una civitas de poca entidad urbana, una civitas sine urbe(15k) .




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
varias fotografías de la llamada “Piedra Escrita” que se halla en los campos de Cenicientos. Arriba, el monumento, que se sitúa junto a otra enorme losa granítica, a la que se considera un “verraco ibérico”. Al lado, el aspecto de su escultura de gran tamaño, con una persona en cuadro, para que comprendamos las dimensiones. Abajo, el paso hacia el lugar donde se halla la Piedra Escrita; un paraje inigualable en que dicen también se halla una importante necrópolis visigoda.








JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, parte posterior de la Piedra Escrita. Abajo, el monumento romano y el “verraco” de granito, sito frente a él; con personas en imagen, para que entendamos la escala.










JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Dos fotos en detalle de la Piedra Escrita de Cenicientos; que a juicio de Mangas-Arcárraga-Märtens (siguiendo a Alicia Cantó) se trata de un monumento dedicado a Diana; tal como recogen en el estudio que hemos comentado. En el que escriben; En el lateral izquierdo de su frente, se conservan restos de un epígrafe muy erosionado, donde hay una dedicación a Diana. Partiendo de que creemos muy dudosa la lectura de la línea 1ª con un hipotético nombre personal en masculino, ofrecemos la lectura de Canto: A(nimo) l(ibens) s(olvit votum) Sisc(inius) Q() / Dianae (15j) y (17b) .







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, imagen lateral de la Piedra Escrita. Abajo, la extraña roca que se halla en las proximidades de este monumento romano. Bloque de granito que parece trabajado y se considera un “varraco”; altar o podio que a mi juicio, se usaba para rituales carpetanos.









B-3 · III) Redes viarias, la Piedra Escrita y la situación de Mantua junto a otras polis o civitas, carpetanas:

      Daremos comienzo a este epígrafe, analizando el estudio que, sobre el tema, recientemente publicaron Rascón Marqués y Sánchez Montes (16) ; donde nos explican la gran importancia de Carpetania al ser un centro vial desde época romana (no tanto como lugar de desarrollo industrial o social). En el referido trabajo, comienzan narrando el modo en que los itinerarios romanos (el de Antonino o el Anónimo de Rávena) proporcionan datos acerca de las calzadas y las localidades que recorren en esta zona. Documentación que se ha venido usando para situar las principales ciudades carpetanas; pero aún no identificadas. Destacando entre ellas: Titulcia, Miacum y Mantua (16a) . Aunque, hemos de advertir que Mantua no aparece en las referidas guías de rutas romanas, sino tan solo fue citada por Ptolomeo en su Geografía. Pese a ello, la referencia de Mantua, se suele unir como una de estas polis principales “por descubrir”; aunque no sepamos si esa urbe se situaba en calzada alguna. Ante lo que hemos de afirmar que todas, pertenecen al ámbito del río Guadarrama (sabiendo que estuvieron situadas en sus cercanías o en sus orillas).

      Continuando con el estudio que analizamos, los autores siguen narrando los innumerables documentos que se han publicado, intentando identificar Madrid con la famosa Mantua; principalmente en el Renacimiento. Incluso durante el siglo XIX; cuando hubo un movimiento que de nuevo apoyó la idea; tras hallarse en Carabanchel la famosa villa romana -apareciendo más tarde otra, en Villaverde- (16b) . Todo lo que para Rascón y Sánchez Montes, pertenece a la leyenda y nunca a la Historia. Por lo demás, nos dicen que la ciudad carpetana más importante, que todavía no se ha localizado, es Titulcia -de la que hablaremos más adelante- (16c) . Tras ello, mencionan de nuevo todas las urbes citadas por Ptolomeo, entre las que destacan esta famosa Mantua; que tampoco dan por identificada. Al igual que sucede -según estos autores- con Caracca (16d) . Pese a esas afirmaciones, para multitud de arqueólogos: Caracca sería Carabaña, Arriaca estaría en Guadalajara capital -y a mi juicio, Caesada, en las cercanías de Carrascosa (Guadalajara)-. Llegando a desestimar también Rascón y Sánchez Montes, la localización de Miacum en Collado Mediano (yacimiento de El Beneficio) (16e) ; aunque esta ubicación ya se acepta por casi todos los expertos. Comentando asimismo los autores, que la frontera Oeste de los carpetanos debió estar en Cenicientos (16f) tal como propone Alicia Cantó (17) . Quien considera la Piedra Escrita una marca (o “mojón”) que delimitaba el territorio de la Carpetania con el de los vettones (17a) y (17c) . Tribu “vecina” que -como sabemos- habitaba al otro lado del río Alberche; es decir, desde Escalona hacia el Sur-Este. Por cuanto (a mi juicio) Cenicientos estaría en territorio vettón; al igual que El Tiemblo y San Martín de Valdeiglesias. Continuando el límite con Carpetania, por la ribera del Alberche, hasta Talavera de la Reina, donde se une este, con el Tajo.

       Siendo las localidades actuales, que quedarían en el lado carpetano en el límite que propongo del Alberche: Cebreros, Navas del Rey, Chapinería, Aldea del Fresno (junto a Villamanta), Calalberche con Mérida, Hormigos y Maqueda, El Casar de Escalona y Cazalegas. Pudiendo imaginarse una segunda frontera con los vettones, siguiendo la línea del Tajo, en la misma zona. Estando -bajo este planteamiento- en territorio carpetano, las actuales localidades de: La Puebla de Montalbán, El Carpio, quizá Malpica (aunque se halla del otro lado del cauce), Mesegar, Cebolla y Montearagón. Siendo ya de los vettones, Talavera de la Reina, Bernu y -quizá- Malpica. Ello, explicaría a mi entender, que junto a la Piedra Escrita, exista una gran “bola” de granito, mole que se considera un verraco muy primitivo. A la vez, que nos da la razón de por qué en San Martín de Valdeiglesias, aparecen ya numerosos toritos graníticos -esculturas que sin lugar a dudas, marcan las zonas vettonas-. Todo lo que indicaría que la referida Piedra Escrita, más que una frontera, señalaría un santuario o un punto extremadamente sagrado y fronterizo, de los vettones (no de los carpetanos). Algo sobre lo que tomamos conciencia al internarse en el lugar donde se halla este enorme monumento; que a mi juicio, marcaría la entrada a una necrópolis o a un recinto sacro de gran importancia. Pues la roca en la que vemos tallados los dioses romanos, tiene goznes en su lateral izquierdo; aparentando claramente que de ella colgaba una puerta. Pudiendo tratarse de la entrada a un pequeño cercado, con una fuerte pared que cerraba una cancela, asentada sobre un lado de esta Piedra Escrita. O siendo aquel portón, simplemente un cierre, para guarecer y tapar el lado de la roca esculpido (a modo de “armario”).



SOBRE ESTAS LÍNEAS: copia de la zona geográfica donde se unen el Tajo y el Alberche, tomada de Google Maps (a los que agradecemos nos permitan divulgarla). En ella he marcado el límite de paso del Alberche en rojo; y el curso del Tajo, en naranja. Considerando el cauce del Alberche como la frontera entre vettones y carpetanos; quedarían en Carpetania las localidades actuales de: Cebreros, Navas del Rey, Chapinería, Aldea del Fresno (junto a Villamanta), Calalberche y Mérida, Hormigos y Maqueda, El Casar de Escalona y Cazalegas. He señalado una segunda frontera entre ambas tribus, en naranja, siguiendo la línea del Tajo. Entrando bajo este planteamiento en territorio carpetano, las siguientes poblaciones de hoy: La Puebla de Montalbán, El Carpio, quizá Malpica (sin estar del otro lado del cauce), Mesegar, Cebolla y Montearagón. Siendo ya de los vettones, Talavera de la Reina, Bernuy y posiblemente Malpica.




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, de nuevo una imagen del “verraco” que se halla junto a la Piedra Escrita; donde podemos observar su descomunal tamaño y su forma (similar al lomo de un toro o de un jabalí). A mi juicio, se trataría de un altar de oficio -o sacrificio-, que simularía un porcino o un bovino, sobre el que se libarían ofrendas. Al lado y abajo, los famosos Toros de Guisando, de San Martín de Valdeiglesias; situados en los límites entre Madrid, Ávila y Toledo. El lugar fue en tiempos ibéricos la frontera entre Carpetanos y Vettonia; un hecho que mostraría como estos verracos eran usados por los vettones para marcar su territorio y lindes. Quizás utilizados como “aviso” de ganado bravo suelto en sus dominios, para evitar que extraños y forasteros merodeasen por sus tierras.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Toritos y verracos de granito, en las calles de Torralba de Oropesa (Toledo). Al lado, un resto de verraco vettón, frente a la fachada de una casa. Abajo, un magnífico ejemplar de este tipo de escultura que se conserva junto a la iglesia de Torralba.










JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Toritos y verracos de granito, en las calles de Torralba de Oropesa (Toledo). Como hemos dicho, en los lugares donde aparecen este tipo de estatuaria ibérica, ha habido importantes castros vettones. Hallándose en mayor grado, cuando la zona perteneció a un límite territorial de esta tribu.








B-3 · IV) Localización geográfica de Mantua Carpetana y sus coordenadas en Ptolomeo:

     Continuando con Mantua; hemos de incidir en que los primeros datos históricos -para su localización geográfica- fueron proporcionados por Ptolomeo en su Geografía. Donde el sabio menciona numerosas urbes carpetanas, de un modo un tanto “desordenado” (por no decir desatinado). Debido a ello, se hace difícil el análisis de sus coordenadas y del estudio de citas a las polis iberas, incluidas en el tratado geográfico. Para cuanto vamos a seguir lo que nos ofrece Jesús Montero Vitores, en su tesis doctoral -defendida en 1991 y dirigida por el catedrático Julio Mangas- (18) . Doctorando que -por aquel entonces- consideraba, no se podía identificar plenamente Villamanta con la perdida Mantua (18a) . Ofreciendo diversas opciones sobre la latitud y longitud en que Ptolomeo situaba la civitas ibérica; debido a las diferentes versiones que existen sobre el texto original de la Geografía. Exponiendo que en el Codex Vaticano, las coordenadas que se ofrecen son 40º 23’ N, 2º 49’ W. (18b) ; localización que el autor sitúa en tierras de Guadalajara, cerca de Cifuentes (tomando como referencia las líneas actuales; de 40 grados y 23 minutos norte; 2 grados y 49 minutos sur, traducidos desde el meridiano de Greenwich). Siendo muy valioso el segundo dato que esta tesis nos ofrece, al referir que en otros originales del texto de Ptolomeo, se citan coordenadas un tanto diferentes. Situándola en este caso en 40º 1O’N, 2º 44’ W (18c) ; con las que Montero Vitores localiza la urbe en las cercanías de Huete (Cuenca). Todo lo que nos habla de errores en el texto de Ptolomeo, debido a que Huete y Cifuentes están fuera del territorio carpetano.

      Pese a lo confuso de los datos que hemos manejado; habríamos de rectificarlos con el fin de que se ajusten a cuanto pudieron medir los geógrafos en tiempos de Ptolomeo. Partiendo de la base, de que un minuto en esta zona del Globo, era interpretado por el sabio como 1550 metros nuestros. Habida cuenta la curvatura de la Tierra y la pérdida de tamaño a la altura media de Iberia; que concuerda casi con la situación de Roma capital (por cuanto una milla romana, correspondía a esos 1550 metros modernos, aproximadamente). Siendo así y comenzando desde estas premisas, sabemos que Ptolomeo situaba Toledo a 41º 00’ Norte y 10º 00’ Este. Mientras las coordenadas de Alcalá de Henares (Complutum) en La Geografía, son: 41º 05’ Norte y 10º 50’ Este . Debiendo considerarse según Montero Vitores las que el geógrafo da para Mantua Carpetana: 41º 15’ Norte y 11º 40’ Este; o bien 41º 00´ y 11º 40’ Este (18d) . Aunque en la edición del estudio de Ptolomeo, traducido por Girolamo Rusceli -publicada en Venecia, en 1561-; podremos leer en su página 97, que la localización de Mantua Carpetana es: 41º 10´ Norte y 11º 40´ Este. Un texto, en el que veremos como las coordenadas dadas para Segóbriga son: 40º 50´N y 13º 30´ E. ; una latitud y longitud de la que más tarde hablaremos.

      ES DECIR, resumiendo lo expuesto. Las coordenadas según la Geografía de Ptolomeo son:

- Toledo 41º 00’ Norte y 10º 00’ Este.

- Alcalá de Henares (Complutum) 41º 05’ Norte y 10º 50’ Este

- Mantua Carpetana 41º 15’ Norte y 11º 40’ Este // o bien 41º 00´ y 11º 40’ Este

- Mantua Carpetana 41º 10´ Norte y 11º 40´ Este (traducción de Girolamo Rusceli; Venecia, 1561)

DEBIENDO INTERPRETAR SUS COORDENADAS (en base a Greenwich):

-Toledo................................. 39º 52´ N y 4º 02´ O

-Alcalá.................................. 40º 28,5´ N y 3º 21,5´ O

-Villamanta.......................... 40º 28´ N y 4º 06´ O

        Es decir, que Alcalá y Villamanta están prácticamente a la misma latitud (40º 28´); mientras Toledo y Villamanta comparten casi una misma longitud (4º 04´). Situándose Villamanta y Alcalá, unas 30 millas al norte; en latitud y con referencia a Toledo (aproximadamente 50 kilómetros).

       Consecuentemente, la primera rectificación que debemos hacer, es que 10º Este en Ptolomeo, se corresponden prácticamente con 4º O en nuestros días. Ello supone que el punto de inicio en Ptolomeo (su meridiano 0), se traslada a unos 14º al Oeste de Greenwich; aproximadamente en las islas Canarias, donde determinaron que comenzaba el Mundo -entonces conocido-. Por cuanto hemos de anotar que la longitud 4º de Toledo, para Ptolomeo, ha de ser interpretada en nuestros días, desde 10º E . Mientras la de Alcalá, que en Ptolomeo es 10º 50’ E ; ha de ser entendida como 3º 10´ O , con referencia a Greenwich. Y la posición dada a Mantua en la Geografía de 11º 40´ E ; se debe traducir hoy como 2º 20´ O.

       Tras lo expuesto vamos a calcular el error en latitud existente en la posición de Toledo; cuando fija Ptolomeo esa ciudad en 41º 00´ N; con un fallo de 1º 48´ (unos 167 kilómetros al norte de su verdadera situación) . Calculando también Ptolomeo Alcalá en 41º 5´ N, con un fallo de 1º 28´ (unos 136 kmts al norte de su localización). Si a ello, le unimos la longitud que nos marca, veremos que ubica a Toledo en las inmedaciones de Torrecaballero (muy cerca de Segovia). Situándo Alcalá, al Norte de Guadalajara, en Arroyo de las Fraguas (junto a Buitrago). Colocando la referida Mantua Carpetana, en las cercanías de Calatayud (en Arcos de Jalón). Para comprobar cuanto expreso, voy a mencionar las coordenadas de Torrecaballero y las de Arroyo de las Fraguas; con el fin de que veamos lo próximas que están, a los que nos describe Ptolomeo en su geografía. Situando allí Toledo y Alcalá.

-Torrecaballeros (40°99′ 99´´ N y 4°01′ O) y Toledo en la Geografía 41º N y 4º 0´ O

-Arroyo de las Fraguas (41°06′ N y 3°07′ O) y Alcalá en Geografía 41º 05’ Norte y 3º 10’ O

       Por todo lo expuesto, las coordenadas que manejamos para Mantua serían asimismo, 11º 40´ al Este; lo que la ubicaría en longitud 2º 2´ minutos, con referencia a Greenwich. Es decir, a 90 millas al este de la Complutum de Ptlomeo (unos 140 kilómetros) y más de 150 kilómetros al Este de Toletum -conforme a La Geografía del sabio antiguo-. De tal manera, localizando Mantua bajo las coordenadas de 41º 00´Norte ; o bien en 41º 10´Norte; e incluso en 41º 15´Norte; (como aparece en las distintas versiones de la obra ptolemaica) y en 2º 10´O (como han de traducirse al valor Greenwich). Veremos que su situación es próxima a Arcos de Jalón.

-Arcos de Jalón (41°12′ N y 2°16′ O), Mantua Carpetana en La Geografía 41º 10´N y 2º 2´ O.

      La longitud y latitud dadas, localizaría a esta Mantua, totalmente fuera de territorio carpetano (al igual que sucede con Toledo y Complutum). Todo lo que nos lleva a determinar que las coordenadas de Ptolomeo, son absolutamente erróneas, tanto como para fallar en más de 160 kilómetros sobre la "altura geodésica" real de Toledo. Algo impensable, en la época; donde se guiaban por medio de compases, calculando longitud y latitud, a través de la lectura del Sol -o de las estrellas nocturnas-. Aunque no deseando criticar esta obra del geógrafo, debemos añadir que este “sabio” fue quien asimismo impuso el sistema geocéntrico. Pese a que infinidad de academias y astrónomos helenos venían señalando desde el siglo IV a.C.; que la Tierra giraba (en especial Hiparco de Nicea y anteriormente la escuela de Samos). Todo lo que significa que -quizá- Ptolomeo y sus colaboradores, tendían a formar un círculo de sofistas y no se sabios. Pues, para calcular la latitud, basta medir la sombra solar más larga; un mismo día del año. Obteniendo las coordenadas de altura a la que estamos; simplemente estudiando el triángulo que forman: la longitud de la sombra en el suelo, la vara con la que se ha medido, y una hipotenusa “imaginada” (desde el extremo de la vara al de la sombra). Conociendo así y con toda precisión, el grado, con minutos y hasta segundos; a los que nos situamos. Todo lo que es mucho más sencillo realizar, si establecemos una medida universal para esa vara (como era el pie romano) o si utilizamos un simple medidor de ángulos (regla semicircular, que hemos usado en nuestra infancia). Con ello, conoceremos el valor del ángulo en la sombra, que será igual al de la altura geodésica a la que estamos; siempre midiendo en los días de equinoccio -19/21 de septiembre o de marzo-.

       Todo cuanto hemos señalado, junto al hecho de que La Geografía de Ptolomeo sitúe por coordenadas a Segóbriga, en Castellón (al sur de Tortosa) -polis ibera que sabemos está junto a Saelices, en Cuenca-. O que las coordenadas dadas en La Geografía para Calatayud, nos lleven hasta las proximidades de Mont Blanc (en Tarragona); tal como sucede con las que se anotan para Sepúlveda, que marcan hacia Sangüesa (en Navarra). Nos obliga a pensar que la longitud y latitud otorgadas a Mantua Carpetana son totalmente errónea, desde el punto de vista geográfico, aunque puede sernos útil al intentar situar otras urbes cercanas. Por cuanto, leyendo a Ptolomeo, al menos tenemos constancia de que Mantua estaba al Norte de Toledo; a unas 10 ó 15 millas de distancia. Lo que supone aproximadamente unos 15 o 23 kilómetros al norte de la capital manchega (dato que vuelve a tener un fallo de cálculo, pues si fuera Villamanta estaría a unos 60 kmts. N.). Finalmente, añadiremos que si la Geografía no acierta al definir la latitud (que es realmente fácil de hallar); mucho menos puede ofrecernos una longitud más o menos exacta en esas polis ibericas (ya que la posición Este Oeste, ha de medirse durante los eclipses y de un modo verdaderamente técnico). Por cuanto veremos que todas las latitudes que nos aporta Ptolomeo de las ciudades peninsulares, son casi iguales y rondan entre los 10º E y los 14º 50´ E (hoy 4º O, y 0º 50´O). Situando algunas en el mar Mediterráneo.

       Pese a ello, podríamos hacer un último intento por contextualizar las equivocadas coordenadas que señala La Geografía. Al observar que traslada Toledo hasta las proximidades de Segovia capital; pone Calatayud cerca de Tarragona; posiciona Segóbriga casi en Castellón y sitúa Sepúlveda prácticamente en Sangüesa. Pudiendo entenderse que todas esas referencias tienen un fallo de 1 grado en latitud y 2 grados en longitud; marcando puntos a unos 110 kilómetros de error hacia el Norte y otros 185 kmts. al Este. Ello, llevaría a pensar que las coordenadas dadas para Calatayud, Sepúlveda, Segóbriga (y otras tantas urbes); así corregidas no resultan tan disparatadas, pues las devolvería a lugares más o menos cercanos a su ubicación. Aunque, contrariamente, si aplicamos esa rectificación de 1 grado en latitud y 2 grados en longitud. La localización de Ptolomeo, posicionaría Toledo en las proximidades de Navalmoral de la Mata; mientras situaría Complutum donde hoy está la Oropesa toledana. Debido a que la longitud que recoge el sabio, para posicionar la orientación Este-Oeste de Toledo y Alcalá de Henares, es curiosamente bastante exacta (4º E conforme a Greenwich, aprox). Todo lo que expresaría que estas dos ciudades eran -quizás- las principales entre los carpetanos y que por ello, se había medido perfectamente su longitud. Aunque deja al descubierto la incógnita y el por qué falla tanto la Geografía, al describir la latitud de Complutum y la de Toledo; pese a ser estas coordenadas muy fáciles de hallar (lo que quizá refleja la falta de datos fidedignos que manejaba el geógrafo).

       En lo que se refiere a Mantua Carpetana, si aplicamos esa rectificación de un grado (Norte) y dos grados (Este) sobre la información de Ptolomeo, vemos que se localizaría en las cercanías de Villamanta. Todo lo que nos lleva a pensar que muchas de las ciudades catalogadas por Ptolomeo, contienen este fallo (1º N y 2º E). Así pues, para finalizar diremos que las coordenadas reales de Villamanta son: 40° 17′ Norte y 4° 06′ Oeste. Por lo que si corregimos en la forma antes expuesta, las aportadas por el geógrafo alejandrino (en grados de latitud y longitud). Quedarían convertidas en: 40º 15’ Norte y 4º 20´ Oeste. Con un error de dos millas al Norte y menos de 20 millas al Este de Villamanta; unos 3000 metros de fallo en latitud y unos 31 kilómetros, en su longitud (lo que situaría Mantua Carpetana en las cercanías de Villa del Prado).




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
portada y dos páginas de la Geografía de Ptolomeo, traducida por Girolamo Rusceli y publicada en Venecia, en 1561. En ellas podemos leer (pág. 97), que la localización de Mantua Carpetana es: 41º 10´ Norte y 11º 40´ . Coordenadas que hemos transformado conforme a Greenwwich, en 41º 10´ Norte y 2º 20´; corrigiéndolas más tarde con un supuesto error de: 1º Sur y 2º Oeste (como parece, tienen muchas de las urbes descritas por Ptolomeo). Resultando su situación final así recalculada en: 40º 15’ Norte y 4º 20´ Oeste; lo que nos situaría a muy pocos kilómetros de Villamanta.







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Tablas que presenta Jesús Montero Vitores, en su tesis doctoral sobre la Carpetania, intitulada CARPETANOS HISPANIA CIUDADES Y VETTONES DE PTOLOMEO Y VIAS ROMANAS EN CARPETANIA Y VETTONIA EN EPOCA ÁLTOIMPERIAL -ver cita (18) -. Páginas 100 y 101; recogiendo equivalencias y medidas con las coordenadas de Ptolomeo.








JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, Tablas de Jesús Montero Vitores, en su tesis doctoral sobre la Carpetania, página 103 -ver cita (18) -. Localización de urbes, conforme a latitud y longitud expresadas en la Geografía. Abajo, Identificación de las principales urbes carpetanas, tal como las contempla Dionisio Urbina, en su trabajo: “La Carpetania romana y los carpetanos” -imagen tomada de la pag. 187- (19) . Observemos en la lista de polis, que Mantua Carpetana tradicionalmente se ha localizado en Villamanta. Aunque modernamente se ha intentado situar en Cifuentes y hasta incluso en Riansares, como hace este autor; al aplicar los valores de longitud y latitud. Pero, curiosamente; ni él, ni quienes la localizan en tierras de Huete o de Cifuentes -Montero Vitores, ver citas (18b) y (18c) -. Aplican el valor de la latitud que nos da Ptolomeo, para su completa localización. Porque de adscribirla a las coordenadas que expresa el geógrafo alejandrino (41º 10’ Norte y 11º 40’ Este = 41º 10´N y 2º 2´ O. de Greenwich ), nos llevaría hasta Arcos de Jalón; un territorio totalmente ajeno a Carpetania. Debido a ello, estos autores que la posicionan en las inmediaciones de Cifuentes, de Riansares o de Huete; lo que hacen es simplemente aplicar su longitud (sin atender a la latitud expresada por Ptolomeo) y luego situarla en paralelo de altura, con Toledo.



C) MIACUM O MIACCUM (historia y leyenda):


C - I ) Miacúm en la leyenda. El Meaques y la búsqueda de los orígenes romanos de Madrid:

      El enigma de esa polis perdida llamada Miacum, es muy similar al que vivió Mantua Carpetana; pues si en el siglo XVI decidieron los más cultos de la Corte, que la polis antecesora de la capital, era la famosa Mantua. En el XIX, sucedió algo similar; cuando tras diversos hallazgos de villas romanas en Carabanchel y en Villaverde, se volvió a generalizar la opinión de que aquellas, quizás fueran la perdida Miacum, como civitas romana que dio origen a Madrid. Abandonando la teoría de Mantua, para sustituirla por Miacum; considerando que posiblemente esta otra Mansión, que figura en los itinerarios latinos; pudo ser la primitiva ciudad, luego capital; inicialmente situada cerca del arroyo de Meaques. Pequeño riachuelo, que nace en las proximidades de Somosaguas, donde estuvo la División Acorazada nº1 (frente a la Ciudad de la Imagen). Bajando desde allí hasta el barrio madrileño de Campamento; pasando a terrenos de la Casa de Campo y alimentando antaño el famoso Lago (hoy artificial). Saliendo de este parque en las proximidades del Palacio Real, para confluir allí con el río Manzanares. Por lo que, teniendo el Meaques apenas caudal y un recorrido de unos tres kilómetros, fue el lugar en que muchos situaron la Miacum romana en el siglo XIX. Sin más base, que la simple coincidencia fonética; aunque hacia 1980, en las inmediaciones del arroyo se sucedieron algunos hallazgos arqueológicos (correspondientes a una pequeña Villa Romana situada en el Puente de Segovia -ver imágenes-). Pese a ello, el hecho anterior que hizo identificar Miacum con el Meaques, fue la aparición de dos importantes villas en emplazamientos no muy lejanos al arroyo: Carabanchel y Villaverde. Dos domus encontradas durante el siglo XIX y comienzos del XX; lo que de nuevo creo la esperanza de un origen romano para la capital. Por lo que otra vez, muchos consideraron que Madrid fue Miacum y que el riachuelo Meaques, conservaba aquella voz latina aparecida en el Itinerario de Antonino -señalada como una de sus mansiones en el camino XXIV entre Segovia y Toledo-

        De este modo lo narran Sebastián Rascón y Ana L. Sánchez Montes, quienes en su trabajo La Antigüedad romana en la actual Comunidad de Madrid(20) describen como las redes viarias romanas, obligaron a localizar desde la más remota antigüedad, tres ciudades perdidas cercanas a Madrid: Miacum, Titulcia, Mantua Carpetana. Debido a “la necesidad de buscar un origen digno, entroncando con la prestigiosa Antigüedad clásica, a la capital del Reino. De ahí el interés por dotar a Miacum de una relevancia urbana que nunca tuvo, por situarla en la propia ciudad de Madrid, o por relacionar a la propia Madrid con Mantua(20a) . Pasando los autores del texto citado, a explicar que modernamente se han excavado infinidad de yacimientos en la provincia, llegando a descubrir la verdadera Complutium, en las inmediaciones de Alcalá de Henares; por lo que se han barajado nuevas hipótesis sobre la localización de Mantua, Titulcia y Miacum (20b) . Mencionando lo que se refiere a otras polis carpetanas, como Caracca o Vico Cominario; de las que no hay vestigio, ni señal alguna de su verdadera localización -pues como ya hemos apuntado, Sebastián Rascón y Ana L. Sánchez Montes; son bastante escépticos, por no decir un tanto derrotistas, al hablar sobre identificaciones de esas urbes- (20c) .

        Llegando los autores a negar la Miacum de Collado Mediano o El Escorial; pese a que es un hecho aceptado por la gran mayoría de los arqueólogos. Idea que ratifican con las siguientes palabras: Por el momento no es posible situarlas topográficamente con precisión, ni relacionarlas con seguridad con paraje moderno alguno (a pesar de los últimos intentos por identificar el yacimiento del Beneficio, en Collado Mediano, con Miacum). Ni siquiera creemos que su localización sea hoy por hoy un problema arqueológico de primer orden(20d) . Finalizando este capítulo, con una mención a la “pobreza arqueológica” de la provincia madrileña; donde citan tan solo la relevancia de Complutum y la posible localización de la perdida Titulcia (20e) . Pasando a valuar la importancia de la red viaria en esta zona, perteneciente a la antigua Carpetania. Donde se unían los caminos que iban desde Extremadura y la Ruta de la Plata, con los que se dirigían hasta Zaragoza, el Mediterráneo y la Galia (es decir, desde Lusitania, hacia Roma). A la vez que confluían las vías que unían la meseta con La Mancha y Andalucía (20f) .

      En lo que se refiere a esta zona del arroyo Meaques, continuaremos con la poca documentación existente -pues apenas hay menciones anteriores de ese riachuelo, a su identificación errónea con Miacum-. Aunque el libro de Ortega Rubio, sobre los pueblos de Madrid -editado en 1921- (21) ; contiene una curiosa cita y descripción. Cuando recoge: “Está Húmera situada en un valle” (...) Las casas son de piedra, cal y ladrillo (...) Hay dos despoblados que se intitulan San Juan de Sumasaguas y San Pedro de Meaque; el primero se llamó así por las muchas y buenas aguas que tiene, y el segundo por los varios arroyos que a él concurren. Se despoblaron a causa de las guerras entre Pedro I y su hermano Don Enrique” (21a) . Indudablemente, nos habla Ortega Rubio de Somosaguas y de la actual urbanización Los Ángeles (junto a Campamento), así como de Húmera; pedanía perteneciente a Pozuelo de Alarcón. Acerca de San Juan de Sumasaguas, hemos de identificarla con Somosaguas, Urbanización donde siguen proliferando manantiales; tanto que todavía sus chalets se alimentan de un pozo comunitario -al que llaman, “de la zorra”-. Por su parte, San Pedro de Meaque, es a mi juicio la Colonia Los Ángeles, junto a Campamento; muy cerca del metro Ciudad Jardín, situado en las inmediaciones del Meaques. Arroyo que dice Ortega Rubio, se llamó así por ser un lugar pleno de ríos pequeños.

     Debido a ello, podríamos buscar su etimología unida a la idea de “riachuelos”. Debiendo identificarse -a mi juicio- la voz Meaques con alguna palabra del bajo latín que signifique “pequeño curso de agua”. Quizás nacida desde “meatus”, que se traduce como “desembocadura, cruzar de un lado a otro”; o posiblemente originada por “mica”, que significa “pequeño, migaja”. Siendo otra de las opciones, una etimología desde el latín: “mictus” (del verbo mingo) que tendría la traducción de “orinado, meado”. Siendo pues, el origen del nombre de este arroyo Meaques: Meatus (cruzado o que desemboca); Mica (enano, como una migaja) o por último, Mictus (que referiría a su pequeño caudal, como el de orinar). Todo lo que expresaría que esa voz de Meaques, no necesariamente debe relacionarse con la palabra Miacum; sino más bien con “mica”, “mictus” o “meatus” (por ser un arroyo insignificante). Aunque acerca de la localización de la Mansio romana perdida llamada Miaccum o Miacum; Rubio Ortega afirma que estuvo en el Meaques, con las siguientes palabras: “nosotros creemos que Miacum es el despoblado de los Meaques en la Casa de Campo. Hemos podido observar (...) que el arroyo de los Meaques entra en la Casa de Campo y corre por un extremo de dicha finca” (21a). Por su parte, Jose María Elorit, en 1907 recoge los siguientes datos sobre el Meaques y su identificación con Miacum en Carabanchel o en las cercanías del arroyo: no sólo del probable origen romano de este pueblo, sino también la de que hubiera podido ser alguna de las poblaciones á que los cronistas matritenses atribuyen los orígenes de Madrid, tales como Miacum ó la fabulosa Mantua Carpetana” (....) “En el término de Carabanchel Bajo hay un arroyo que (...) aparece con el nombre de Miaco. En la que D. Sancho el Bravo dio en 1297 sobre los mismos límites, lleva el de Mede y en la actualidad se conoce por Meaques(22) .

        Por su parte, el insigne Juan de Dios de Rada, en 1875 realizó una separata publicada en su obra MUSEO ESPAÑOL DE ANTIGÜEDADES (30) donde se decía acerca de Miacum: Entre las opiniones que de estos primeros tiempos de la historia de Madrid se habían sustentado, figuraba la de creer que en el sitio ocupado por la corte había existido antigua población romana (...) si hubiesen meditado sobre el Itinerario de Antonino, fácilmente se hubieran persuadido de que para ir de Segovia á Bayona del Tajuña, se había de seguir la orilla del Manzanares , hallándose en la situación alta y fuerte y del todo abundosa que ocupa Madrid, el único sitio á propósito para servir de mansión ó lugar de descanso á los pretores y legiones, como lo era Miacum ó Miaqum”. En este caso Juan de Dios de Rada, vuelve a caer en el error -normal en su época- de considerar que la romana Titulcia era la localidad hasta entonces denominada Bayona de Tajuña. Pueblo al sur de Madrid y en la ribera de este río, que fue cambiado de nombre en 1814; llamándolo Titulcia, tras afirmar los historiadores de comienzos del siglo XIX que allí se situaba esa civitas carpetana.

       Como final y para terminar este epígrafe, dedicado a la legendaria Miacum y a su relación con los orígenes de Madrid. Incluyo lo que Montero Vítores comenta al respecto; escribiendo en su tesis doctoral:La vieja teoría de identificar Miacum con el arroyo de Meaques de la Casa de Campo no puede aceptarse sin crítica pues los yacimientos existentes no pasan de ser, en su mayor parte, villas romanas (...) A este respecto cabe señalar la propuesta de Villalba como enclave en la vía que se dirigía hasta ta Segovia por el puerto de Fuenfría. Esta posición puede aceptarse si se tiene en cuenta que la calzada, tras cruzar el puerto de Fuenfría, se dirigía hacia Cercedilla (...) A partir de Cerdedilla cruzaría el pueblo de Guadarrama y enlazaría con Villalba y Torrelodones siguiendo la ruta de la cañada Segoviana (23a) -ver (26)-. A lo que añadiremos que dicha Cañada Segoviana, se dirige desde el río Guadarrama hacia Villamanta; donde una de sus calles se denomina así (situada al final del pueblo, junto al cauce del Arroyo Grande).



SOBRE, ESTAS LÍNEAS: Mapa de Hispania, trazado por Escarlati en 1893, sobre el que he situado las principales ciudades en los dos caminos antes explicados: De este a oeste y de norte a sur. Pudiendo ver destacadas y numeradas en azul; esas polis en las vías, que llevaban desde Emérita Augusta hasta Cesar Augusta (de Lusitania y La Ruta de la Plata, hasta el Mediterráneo; por lo tanto, a Roma). En rojo, hemos señalado el camino desde la Meseta hasta el Sur; saliendo desde Segovia, para llegar a Toledo. En el mapa, vemos que Toledo y Titulcia, son puntos de conexión de ambas vías.



SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, el Este de Madrid, en la zona del Meaques. En rojo y marcado con un 1: el barrio de Campamento y zona Somosaguas, junto a Casa de Campo. Donde nace y discurre el Meaques. En azul, y con un 2; Carabanchel, donde apareció una importante villa romana.

Abajo, hallazgos romanos en Madrid; mapa tomado del libro “ LAS VILLAS ROMANAS DE MADRID” de Enrique de Carrera, Alfonso Martín y Amalia Pérez -a los que agradecemos nos permitan divulgarla- (23b) . Marcado en rojo, los puntos donde se ha encontrado epigrafía.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
El río de Manzanares (Madrid) , en la zona de Arganzuela, donde desemboca el arroyo Meaques. Al lado, ermita de la Virgen del Puerto, junto al puente de Segovia; donde aparecieron los restos de una pequeña villa romana. En fotografía vemos al fondo el Palacio Real y Catedral; al lado del río, la ermita. Abajo, Puente de Segovia, donde se une el Meaques con el Manzanares.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: dos imágenes tomadas en el Museo de San Isidro (Municipal de Madrid), al que agradecemos nos permita divulgarlas. Al lado, vitrina con suelos y cerámicas halladas en la Villa romana de Villaverde y en la de Arganzuela (Puente de Segovia). Abajo, vidrios legados al museo por Sanz Martín; junto a enseres encontrados en la domus de Villaverde y en la de Virgen del Puerto (Arganzuela).




C - II ) Miacúm, de la leyenda a la Historia. Los hallazgos en Carabanchel y Villaverde:

      Comenzaremos este epígrafe recogiendo lo que escribe sobre el tema, Vigil Escalera, en su magnífica obra “Granjas y aldeas altomedievales al Norte de Toledo (450-800 dC)(24) . Donde expresa como “Se han propuesto varias localizaciones para Miaccum, siendo una de ellas Madrid, en el barrio de Carabanchel, del que hablaremos en breve, pero finalmente parecen coincidir con la indicación del Itinerario de Antonino los restos hallados en Collado Mediano(24a) . Pasando a mencionar cuales fueron los principales descubrimientos hallados en la capital, destacando La villa romana de Villaverde Bajo fue descubierta por D. Fidel Fuidio el 30 de diciembre de 1.927. Se halló un mosaico y una cabeza de Sileno en alabastro. Están expuestos en el museo de San Isidro de Madrid(24b) . Junto a cuanto lo encontrado en Carabanchel, con la obras de la M-30 aparecieron los vestigios de un poblado romano, bajo un amplio trecho excavado que atraviesa el parque de Eugenia de Montijo. En el siglo XIX, varios historiadores situaron en la misma zona la villa de Miaccum, origen romano de Madrid(24c) . Refiriéndose al interesante descubrimiento de la domus que se ubicaba en el palacio del conde de Montijo -en tiempos de Próspero Merimeé-, cuyo hallazgo se convirtió en un hito durante el romanticismo madrileño. Haciendo que los intelectuales de la época identificasen Miaccum, con el Meaques y Carabanchel.

       Acerca de esta conocida villa romana, que fue considerada Miacum por infinidad de sabios y artistas del siglo XIX; nos dice Rubio Ortega en su libro sobre Madrid (25) ; que surgió del terreno removido en esa “hermosa quinta, donde pasó largo tiempo de su vida la célebre Teresa Cabarrús. La quinta fue comprada por el padre de Teresa. Mujer de tan singulares prendas casó con el marqués de Fontenay y después con el convencionalista Tallién. Tiempo adelante adquirió dicha finca la condesa de Montijo, residiendo en ella su hija Eugenia, mujer luego de Napoleón, emperador de los franceses(25a) . Afirmando este autor en su obra publicada en 1921 que: “La población romana Miacurn (Meaco) es hoy -según Cortés y López- la moderna Madrid; pero Pellicer cree que es Alcorcón y Ceán, las Rozas. Sostiene el Sr. González Valencia que Miacum debió tener su asiento donde al presente se encuentra Carabanchel Bajo, esto es, cerca de la citada ermita de Nuestra Señora” (25b) . Siendo la idea de Rubio Ortega, que Miacum estuvo en el arroyo Meaques, lo que ya vimos en el epígrafe anterior; citando lo que expresaba el autor con las siguientes palabras: “Como dijimos en el prólogo de esta obra, nosotros creemos que Miacum es el despoblado de los Meaques en la Casa de Campo (...) el arroyo de los Meaques entra en la Casa de Campo y corre por un extremo de dicha finca (25c) .

         Gran parte de los datos que aportó Rubio Ortega en 1921, procedían de lo que De Rada y Delgado escribió en su estudio sobre los mosaicos romanos de Carabanchel. Artículo que antes hemos citado y que fue el primer trabajo dedicado a estos suelos y a la domus hallada en Villa Miranda. Trabajo del insigne Juan de Dios de Rada, que en 1875 se editó en una separata de su magnánima obra MUSEO ESPAÑOL DE ANTIGÜEDADES (30) ; incluyendo preciosas litografías que ilustraban magistralmente el texto. Donde se decía: “Entre las opiniones que de estos primeros tiempos de la historia de Madrid se habían sustentado, figuraba la de creer que en el sitio ocupado por la corte habia existido antigua población romana (...) si hubiesen meditado sobre el Itinerario de Antonino, fácilmente se hubieran persuadido de que para ir de Segovia á Bayona del Tajuña, se habia de seguir la orilla del Manzanares (...) el único sitio á propósito para servir de mansión ó lugar de descanso á los pretores y legiones , como lo era Miacum ó Miaqum”. Ya dijimos en el epígrafe anterior, en este caso Juan de Dios de Rada, vuelve a caer en el error de considerar que la romana Titulcia era la localidad de Bayona de Tajuña -fallo común en su época- . Pues este pueblo situado al sur de Madrid, fue cambiado de nombre en 1814; denominándolo Titulcia, al considerarse que la polis romana perdida se situaba en esta localidad (a medio camino, entre Alcalá y Toledo).

      Por su parte, Enrique de Carrera, Alfonso Martín y Amalia Pérez en su interesante trabajo sobre el Madrid romano -que ya hemos mencionado (26) -; escriben claramente que “Carabanchel y Villaverde, hoy en día dos de los 23 distritos madrileños, fueron dos villas romanas de las varias que existieron en las proximidades del río Manzanares, situadas estratégicamente en lugares fértiles para el cultivo y ricas en pastos para el ganado” (26a) . Pasando más tarde a hablar del hallazgo de la domus en la quinta del conde de Montijo, conocida como Villa Miranda. Explicando que el “Diccionario de Madoz de 1846 ya menciona el mosaico, la primera referencia a la villa la realizan Amador de los Ríos y Rada y Delgado en 1861. Estos dos autores describen de forma detallada el mosaico(26b) . Añadiendo a continuación, los hallazgos que en diferentes campañas se fueron produciendo en este yacimiento (26c) .

       A los datos antes recogidos, diremos que en los años sesenta se perdió completamente el lugar y terrenos donde se excavó la villa. Yacimiento que hasta entonces estaba en la zona de la finca que Eugenia de Montijo regaló a su banquero y hombre de confianza (Nicolás Santafé Arellano). Dándole una parte de Villa Miranda, para que este financiero que la apoderaba y asesoraba, pasase sus días de descanso y vacaciones allí; junto a su familia y acompañando a la condesa de Montijo. Así fue como hasta la muerte de la emperatriz (en 1920) el palacio y sus jardines, se mantuvieron en buen estado; aunque en 1929 Nicolás Santafé fallece y al desaparecer el apoderado y administrador de sus bienes, los herederos de Eugenia de Montijo decidieron vender el palacio y sus terrenos. No pudiendo adquirirlo los hijos Nicolás Santafé, se lo ofrecen a las Hermanas Oblatas; que lo compran ese mismo año para convetirlo en convento y asilo. Aunque durante la Guerra Civil, fueron expulsadas de Villa Miranda y el edificio sufrió grandes daños. En 1940 se recuperó la propiedad y se establecieron de nuevo allí las Oblatas, que lograron rehabilitarlo gracias a vender los mosaicos romanos. Manteniendo en Villa Miranda el asilo convento, hasta los años sesenta; mientras la quinta caía paulatinamente en un semi abandono. Por su parte, el jardín y la casa de los Santafé Arellano fue heredada por los hijos del banquero, que continuaron utilizándola como villa de recreo. Habiendo sido posible realizar algunas campañas más de excavación, hasta mediados del pasado siglo. Pero entorno a 1968 las monjas vendieron la quinta, viéndose obligados los Santafé a ceder una parte de su terreno a las oblatas y a deshacerse de la zona que les había regalado la emperatriz. Fue entonces cuando tristemente derribaron el palacete de Villa Miranda y la casa de los Santafé; levantando en el solar devastado, bloques de pisos y un parque que lleva el nombre Eugenia de Montijo. Perdiéndose así, todo vestigio del yacimiento romano y de sus restos. Quedando tan solo los mosaicos que compró el ayuntamiento -expuestos actualmente en el Museo de San Isidro- y alguna de las piezas allí encontradas (27) .




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Tres imágenes de los referidos mosaicos de la Villa romana de Carabanchel propiedad del Museo de San Isidro, al que agradecemos nos permita divulgarlas. Sabemos que a comienzos del siglo XIX ya se habían descubierto; existiendo un acta de la R.A.H. fechada en 1819, donde se mencionan. Originariamente, representaban las Estaciones del año, en sus laterales; aunque de ellos, tan solo se ha salvado la figura del Otoño. Su parte central, estaba dedicada a una escena donde aparece un hombre con una pantera y un cortejo báquico (que asimismo fue bastante deteriorado).







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, otro de los personajes del cortejo báquico, en el mosaico de Villa Miranda. Abajo, Balconada de la Quinta Miranda; finca de recreo de los Condes de Miranda en Carabanchel, que heredó Eugenia de Montijo a mediados del siglo XIX. En la foto (tomada del libro "Recuerdos de Carabanchel" V.V.A.A., editado por el Ayuntamiento de Madrid) podemos aún ver la fachada del palacio, como se decoraba con capiteles procedentes de la Casa de los Salvajes. Palacete que erigieron los Zapata hacia 1550, en la madrileña plaza que lleva su nombre (del Conde de Miranda).







JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, imagen más antigua que se conserva de Villa Miranda, en Carabanchel. Se trata de una acuarela firmada en 1820 por Juan Mieg; cuadro que hemos tomado desde la página Karabanchel.com -a la que agradecemos nos permita divulgarla; ver (27) -. Si observamos el edificio que aparece en primer término, puede tratarse del pabellón que crearon (en forma de pérgola) para proteger los mosaicos. Por las fechas y la historia de esta quinta; sabemos que la domus romana ya se conocía en 1819; y quizás cuando el padre de Teresa Cabarrús la habitaba (a finales del siglo XIX). Siendo mencionada por la Real Academia de la Historia un año antes de la fecha que tiene la acuarela en imagen. Hemos de considerar que cuando la compran los condes de Montijo, ya era famosa por sus mosaicos y que la existencia de esa villa romana, hizo que el padre de la que fue emperatriz quisiera adquirirla. Sería así, como al comprarla, decidieron los Montijo derribar su palacio renacentista de Madrid (sito en la Calle del Conde de Miranda); conocido como la Casa de los Salvajes. Levantando en ese solar del centro de la capital, un nuevo palacete; esta vez con trazas neoclásicas y llevando a la villa de Carabanchel, la mayoría de las columnas y capiteles que salieron del derribo de la Casa de los Salvajes. Fue de ese modo como adornaron con piedras renacentistas la quinta de las afueras, incorporando en su fachada las piezas de la casa tirada en Madrid. Tal como podemos observar en la foto anterior en blanco y negro, de Villa Miranda (donde están los capiteles colocados en la balaustrada rehecha a comienzos del siglo XIX). Asimismo, sabemos, que los mosaicos se conservaban bajo un gran palio o pérgola; construido por el padre de Eugenia de Montijo (con el fin de protegerlos). Abajo, palacio del Conde de Miranda en Madrid (conocido como Casa de los Salvajes). Este edificio fue reconstruido a comienzos del siglo XIX, derribando su patio interior y parte de su fachada del siglo XVI; llevando sus piezas renacentistas a la quinta que la familia había adquirido en Carabanchel. Estos capiteles y columnas, en su mayor parte fueron regalados a la familia Santafé, cuando se decide vender y derribar el palacio de la quinta (en 1968).



ABAJO: foto aérea del área de Villa Miranda, antes de que fuera derribada en 1969; imagen que hemos tomado del interesante estudio escrito por Alexandra Uscatescu sobre los mosaicos de Carabanchel (agradeciendo nos deje divulgarla). Podemos observar en ella, el punto en que estaba el yacimiento, así como las zonas de la quinta de los Montijo y la casa de los Santafé.



       Continuando con los hallazgos romanos de Villa Miranda, recogeremos a continuación un artículo de Jose María Elorit, publicado en 1907 -ya citado (28) -; donde el autor afirma que Miacum estuvo en Madrid; considerando que seguramente se emplazaba en Carabanchel, donde se había hallado la famosa domus. Este experto, se refiere a ello del siguiente modo. “En la finca de los Condes de Montijo, distante unos 300 m. de la ermita, por el siglo XVIII, según referencias, se descubrió, y aún se conserva, un notable mosaico romano y restos de otros. Ignoramos si entonces se hicieron más investigaciones" (…) hace pocos años que al abrir un hoyo cerca del cementerio, se halló un bronce de admirable ejecución representando una cabeza de asno coronada de yedra; objeto que, á juzgar por sus similares existentes en algunos Museos, debió formar parte de un bisellium, ó sitial de honor, capaz para dos personas. A la vez se halló una serpiente con algunos fragmentos informes, todo ello igualmente de bronce. Fueron adquiridos estos objetos por el académico Sr. Vives, en cuya notable colección figuran hoy (28a) . Para continuar Elorit refiriendo el origen romano de Carabanchel y situar en sus cercanías la desaparecida Miacum, con las siguientes frases (que ya hemos recogido en el epígrafe anterior): “la idea, no sólo del probable origen romano de este pueblo, sino también la de que hubiera podido ser alguna de las poblaciones á que los cronistas matritenses atribuyen los orígenes de Madrid, tales como Miacum ó la fabulosa Mantua Carpetana”. Justificando su identificación con la segunda urbe, al conservar su nombre un riachuelo cercano; lo que refiere con estas palabras: “En el término de Carabanchel Bajo hay un arroyo que (...) sobre señalamiento de límites entre Segovia y Madrid, aparece con el nombre de Miaco. En la que D. Sancho el Bravo dio en 1297 sobre los mismos límites, lleva el de Mede y en la actualidad se conoce por Meaques(28b) .

      Importantes son los datos que nos ofrece Jose María Elorit, en su artículo editado en 1907; comentando algunos hallazgos relevantes del yacimiento de Carabanchel. Entre los que destaca “un bronce de admirable ejecución representando una cabeza de asno coronada de yedra; objeto que (...) debió formar parte de un bisellium (...) una serpiente con algunos fragmentos informes, todo ello igualmente de bronce". Añadiendo que "Fueron adquiridos estos objetos por el académico Sr. Vives”. Enseres que no sabemos si finalmente fueron vendidos por el referido Vives a un tercero, o al museo Arqueológico; donde estuvieron hasta que algunos dejaron de documentarse. Pues en lo que se refiere a la cabeza de asno; se trata de una testa de caballo, en forma de serpiente, hoy en paradero desconocido (que podemos ver en imágenes en las páginas que a continuación referimos). Aunque al margen de lo que nos transmite este autor, asimismo en Villa Miranda se descubrió una Minerva de bronce, de menor calidad y -a mi juicio- tardorromana. Para ver fotos de estas piezas y obtener más datos; consultar:

Carabanchel Alto:

https://carabanchelalto.es/historia/piezas-romanas-en-carabanchel/

GUÍA DEL PATRIMONIO CULTURAL DE CARABANCHEL:

https://www.avocesdecarabanchel.es/carabanchel/n-07-guia-patrimonio-cultural-carabanchel


      Finalmente vamos a resumir y analizar lo que nos ofrece Alexandra Uscatescu en su gran trabajo dedicado a estos mosaicos; publicado por el Museo, San Isidro de Madrid (31) . Donde nos dice que su hallazgo fue anterior a la compra de la quinta por los Montijo; pese a haberse considerado comúnmente, que los descubrió el padre de Eugenia de Montijo (entorno a 1850). Apareciendo los suelos de la domus documentados en 1819; tal como demuestran unas actas de la Real Academia de la Historia (31a) . Por lo que ya se conocían y eran famosos, cuando adquirió el palacio el conde de Montijo. Este dato nos lleva a deducir -personalmente- que quien halla y excava por primera vez la villa romana, fue la familia de Teresa Cabarrús; quizá el padre (llamado Francisco y fallecido en 1810). Que era dueño de la quinta desde el segundo tercio del siglo XVIII; siendo allí donde nació la insigne Teresa (en 1773). Interesante mujer venida al Mundo en Carabanchel, que frecuentó a los más ricos y poderosos de París, tras la Revolución Francesa. Logrando salvar de la guillotina a infinidad de personas; con las que había tenido amistad durante la época de Luis XVI.

        Una gran fémina, que se valió de su primer marido para liberar presos de las cárceles galas, aunque finalmente fue detenida, y por ello, condenada a muerte. En esa prisión, conoció a Josefina de Beaurnais; también reclusa, quien finalmente se convirtió en la esposa de Napoleón y con quien entabló una amistad inquebrantable. Tras diversas vicisitudes, numerosos amantes y maridos; Teresa Cabarrús logra tener una posición inigualable en tiempos de Bonaparte; casándose con el príncipe de Chimay (acaudalado noble, que dirigía los ejércitos del imperio francés). En cuyo castillo murió en 1835; tras una vida cargada de lujos y episodios inimaginables. Importante es añadir que Francisco de Cabarrús (su padre), fue uno de los principales banqueros en época de Carlos III; incluyéndose entre los que financió el Canal de Guadarrama. Incentivando, asimismo, el Canal de Cabarrús; que finalmente se llamó de Isabel II y abastece de aguas Madrid. Aunque a la muerte de Carlos III, el progenitor cayó en desgracia, siendo encarcelado en 1790; momento en que la hija abandona cuanto tenía en Francia, para venir a rescatarle (por lo que su marido, conociendo el estado de quiebra del suegro; gasta la fortuna común y Teresa queda en la ruina -pidiendo el divorcio-). Debido a ello y al ser conocida como auxiliadora de reclusos, sufrió el desprecio de los franceses y fue de nuevo encarcelada; conociendo por entonces en prisión, a su inquebrantable amiga Josefina (tal como dijimos). Por su parte, el padre se trasladó desde su declive, a vivir en Villa Mirada; quinta que conservó hasta su muerte, heredándola Teresa entorno a 1810. Cuando José Bonaparte reinaba en España; momento en el que -a mi juicio- se excavaron los mosáicos.

       Lo expuesto y la unión de la Cabarrús a Carabanchel; me hace pensar que fue ella quien encontraría la domus de Villa Miranda (con ayuda de arqueólogos franceses). Para vender la hacienda, más tarde, al conde de Montijo (hacia 1830). Todo lo que recogemos, explica la unión de esta quinta con la corona de los Bonaparte y con los franceses, a través de la familia Cabarrús; siendo ese el motivo por el cual -decenios más tarde- Napoleón III la visitaba, cuando viajaba hasta Madrid. Conociendo allí a los condes de Montijo y proponiendo en sus jardines, matrimonio a su hija Eugenia (en 1851). Quien, a su vez, había frecuentado la capital gala desde la adolescencia; siendo amiga de grandes escritores y artistas franceses de la época. Asimismo, su madre, tenía relación con los intelectuales galos más importantes; entre los que se hallaba el famoso Prospero Merimeé. Del que sabemos, fue quien realizó los jardines, e inició las prospecciones arqueológicas en Villa Miranda -entorno a 1834-. Excavaciones, que a juicio de Alexandra Uscatescu, fueron las primeras abiertas en el terreno (32b) . Aunque a mi juicio, serían las “primeras” de las que tenemos noticia, considerando más lógico pensar que los Cabarrús ya habían descubierto la domus de Carabanchel. Pues, como antes hemos mencionado, existe un acta de la Real Academia de la Historia, fechada en 1819; donde se da noticia de la existencia del yacimiento romano en esa finca.

      Para finalizar el estudio que analizamos de Alexandra Uscatescu; añadiremos que la autora menciona como en 1861 Juan de Dios de Rada, estudió los mosaicos. Publicando poco después un artículo que contiene litografías de estos suelos -junto a Amador de los Ríos-. Opúsculo donde se ofrece por vez primera una descripción detallada de la villa y se muestran sus suelos de forma gráfica. Narrando asimismo Uscatescu, que tras la Guerra Civil, el palacio y la finca habían quedado destrozados. Por lo que en 1942, sus propietarias (las monjas oblatas) solicitaron una subvención para reconstruirlo. Momento en que el ayuntamiento de Madrid ofreció comprar los mosaicos, facilitando esos fondos, con el fin de que rehabilitasen el convento-asilo (adquiriéndolos por 10.000 pesetas un año más tarde) (32c) -. Por su parte, del modo en que terminó la quinta y su jardín; ya dimos cuenta unos párrafos antes, cuando hablábamos del final de Villa Miranda. Que fue vendida por las monjas en 1968; procurando quienes lo compraban, que se quemase y destruyera -mientras se cumplimentaban los trámites-, para que no interviniese Bellas Artes. Quedando el palacio en estado de ruina, lo que propició que la familia Santafé también se viera obligada a deshacerse de su parte; vendiendo igualmente su zona de finca y la casa de recreo, que la emperatriz les había regalado a comienzos del siglo XX. Finalmente, los edificios y jardines fueron convertidos en solares; construyendo allí bloques de viviendas y un parque (llamado Eugenia de Montijo). Perdiéndose así, todo vestigio del yacimiento romano.




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, plano que recoge J.M. Elorit, en su trabajo sobre la domus de Carabanchel -publicado en 1907 y citado en (28) -. Hemos señalado con una “A” la casa de los condes de Montijo y con la letra “B”, la zona que a comienzos del siglo XX regaló a Nicolás Santafé Arellano, la emperatriz Eugenia. El autor marca en el mapa, con una “X” los lugares donde hubo hallazgos romanos. Al lado, mi madre (Ma. Teresa Santafé Cobo); en los jardines de la parte de esta quinta, que la emperatriz donó a su abuelo (Nicolás Santafé). Bajo estos suelos y junto a esos árboles, se llevaron a cabo sucesivas excavaciones, marcadas en el mapa anterior -publicado por J.M. Elorit-. La fuente que aparece en imagen, fue colocada por Prospero Merimeé, hacia 1860; pues la zona, antes era parte ajardinada, aunque con el paso del tiempo fue abandonándose. Abajo, algunos de los Santafé, junto a la familia de Eugenia de Montijo; en los jardines de Villa Miranda. Foto tomada en el año 1920; poco antes de que la emperatriz falleciera. La vemos en el centro de la imagen -en silla de ruedas- con quienes poco después le acompañaron en su lecho de muerte (en mayo de este año).




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, otra fotografía de los jardines de la quinta; poco antes de que fuera destruida (hemos de recordar que su diseño inicial fue de Próspero Merimeé). Abajo, litografía del mosaico de Villa Miranda realizada por A. Bravo; tal como la publicó en 1861 Amador de los Ríos y Juan de Dios de Rada -obra citada en (30) -.






JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, mapa de las cercanías de Madrid, editado por Juan López a comienzos del siglo XIX. En este, hemos marcado Carabanchel y Villaverde, lugares donde aparecieron villas romanas. Asimismo, se señala con un punto (rojo y negro), el arroyo Meaques. Abajo, otra litografía del mosaico realizada por A. Bravo (publicada en 1861 por Amador de los Ríos y Juan de Dios de Rada). Se trata de la zona central, con una pantera. Aunque hemos reconstruido la imagen digitalmente; ya que el original se halla muy incompleto.





C - III ) Miacúm y su localización en El Escorial o en Collado Mediano:

C-III · A) Ubicación en Monesterio, San Lorenzo de El Escorial:

      Tras relatar las identificaciones de Miaccum o Miacum, admitidas durante el siglo XIX y comienzos del XX. Hemos de exponer dónde se localiza esta Mansión o posada actualmente; existiendo dos teorías, aunque ambas la sitúan en las cercanías de Collado Villalba. Marcando una de ellas la finca Monesterio, en San Lorenzo de El Escorial; mientras la segunda, la ubica cerca de Collado Mediano. Así, su nueva localización, se debe a numerosos estudios de arqueólogos contemporáneos; quienes con gran acierto descubrieron que la calzada romana discurría por la vereda del Guadarrama. Sin seguir el camino que hasta 1960 se trazaba: Viniendo desde Segovia a Toledo, bajando por Navacerrada hasta la capital, en lo que actualmente es la A-6. Creyendo aquellos académicos, un siglo atrás; que debido a ello, Miaccum estuvo en Madrid (en el Meaques) y que Titulcia se situaba junto al Tajuña. Todo lo que se explicaba por una red de calzadas imaginadas, que discurrían entre Segovia y Madrid, para llegar a este afluente del Tajo. Tal como podemos ver en las primeras imágenes, a continuación; donde se encuentra el mapa “clásico” de las vías romanas, con el modo en que los arqueólogos admitían, hasta hace medio siglo. Considerando que las Rutas 24 y 25 de Antonino, que unían Segovia - Complutum - Toledo (pasando por Titulcia). Cruzaba Navacerrada, para llegar a Madrid, en paralelo con la actual “carretera de la Coruña”. Tras alcanzar el Meaques (junto a Carabanchel); seguía el río Manzanares, para llegar a la actual Titulcia. Un pueblo que hasta comienzos del siglo XIX se llamó Bayona del Tajuña; aunque los académicos decidieron en 1814 que allí se ubicaba la antigua Titulcia (cambiando su nombre). Finalmente, esos expertos, igualmente consideraron que la calzada romana partía desde esta localidad camino Este, llegando a Toledo; teniendo un segundo tramo que unía esa supuesta Titulcia con Alcalá de Henares (Complutum). -ver las imágenes siguientes-

        Todas estas hipótesis han sido desechadas, principalmente por dos motivos: Primeramente por la dificultad del tramo y accesos, para ir desde Segovia a Toledo y a Alcalá de Henares desde el sur de la provincia. Tras hacer escala en Madrid con el fin de bajar hasta esa localidad hoy llamada Titulcia; tomando luego rumbo Este para dirigirse a Toletum y Oeste para ir a Complutum. Pero sobre todo, por la falta de hallazgos y la inexistencia de calzadas, ni de miliarios en su recorrido. Restos que sí han ido apareciendo en la zona de Cercedilla y El Escorial, y en la vereda del río Guadarrama. Lo que finalmente ha hecho localizar Miacum en los yacimientos de El Beneficio (Collado Mediano) o bien en el de Monesterio (El Escorial). Identificación que vamos a estudiar; analizando los últimos trabajos que la ubican en esos puntos cercanos a Collado Villalba. Aunque antes, repetiremos cuales son las referencias históricas, para hallar esta Mansio carpetana. Cuya cita en los textos clásicos se reduce al Itineario de Antonino, que en su RUTA XXIV, marca un camino desde Segovia a Complutum; donde saliendo de Segovia, se llega hasta Miacum, después de 24 millas romanas. Marcando que a continuación sigue la calzada hasta Titulcia, después de recorrer otras 24 millas. Indicando asimismo el Itinerario, en su RUTA XXV; que desde Titulcia a Toledo, hay otras 24 millas. Siendo estos los datos que hemos de barajar, para hallar la civitas o posada de Miacum; considerando que la milla romana son unos 1550 metros.

        Para ello, comenzaremos por un estudio de Jesús Rodríguez Morales y Carlos Caballero Casado (32) a cuyo inicio nos dicen los autores: “Una vez de acuerdo la mayoría de los investigadores en ubicar la mansio de Miacum en la finca Monesterio (San Lorenzo de El Escorial) establecemos el trazado de la vía hasta una Titulciam ubicada en el gran núcleo romano de Móstoles. En su recorrido se encuentran a pie de vía numerosos yacimientos romanos y tardorromanos: Galapagar (San Yago, Cordel de Suertes Nuevas y La Pocilla), Villanueva del Pardillo (Basurero y Los Palacios); Boadilla del Monte (La Pingarrona/La Vega y San Babilés); Villaviciosa de Odón (El Agostadero) y Móstoles (Universidad, Los Tejarejos y casco antiguo) También se han identificado dos miliarios en el municipio de Galapagar. Además, se presentan varios lugares en los que se ha podido identificar la vía. Todo ello hace muy difícil que el trazado de la ruta vaya por la Cañada Real Segoviana a buscar una Titulcia situada en Carranque el Viejo, como propuso hace 30 años Dimas Fernández-Galiano(32a) . Esta introducción del trabajo, no solo resume el contenido de cuanto nos van a exponer. Asimismo, rebate la teoría de una Titulcia en Carranque; y de una calzada romana en esta parte de la Ruta XXIV, sobre lo que más tarde fue Cañada Real. Localización de Titulcia e ideas de Dimas Fernández-Galiano, que admito, considerándola a mi juicio correcta. Pensando -personalmente- que Móstoles dista mucho de haber sido una polis romana, habida cuenta su falta de puntos altos y cauces; además de estar apartado de las orillas del Guadarrama. Mientras Carranque-Batres es un emplazamiento perfecto, junto a esa vega, con puntos de elevación que vigilan centenares de kilómetros a la redonda. Siendo el paso necesario, si queremos cruzar desde Navacerrada a Toledo; siguiendo el camino más corto -como es la vereda de este río Guadarrama-.

        Pero, continuando con el estudio de Jesús Rodríguez Morales y Carlos Caballero Casado, donde detallan una teoría propia sobre el camino romano, entre Segovia y Toledo (también en paralelo al Guadarrama). Hemos de señalar como exponen, al comienzo, que desde hace unos treinta años se ha venido proponiendo la finca Monesterio (en San Lorenzo de El Escorial) como ubicación para Miacum; siendo el primero que lo mencionó Dimas Fernández-Galiano (en 1989). Aunque posteriormente se ha dado otra localización en el yacimiento de El Beneficio, sito en Collado Mediano; idea que defendió Jiménez Guijarro, desde 2008. Inclinándose estos primeros autores a identificar Miacum con Monesterio (junto a El Escorial); debido a que este punto se encuentra muy cerca de Las Zorreras (donde se hay numerosos hallazgos romanos) y al ser una dehesa histórica que desde el siglo XV estuvo ligada a la Corona (32b) . Escribiendo Rodríguez Morales y Caballero Casado “Monesterio sería, por tanto, el asiento de la mansio Miacum, como probaría el hecho de situarse a 29 millas de la ciudad de Segovia, distancia acreditada por varios de los manuscritos que nos han llegado del Itinerario de Antonino, por su larga perduración en el tiempo (al menos, desde el cambio de era hasta el siglo V)(32c) . Continúan los autores describiendo el modo en que después bajaría la calzada romana, conduciéndose hacia Galapagar y siguiendo una vía que hoy se conoce como Cordel Segoviano. De este modo exponen su teoría, dando todo tipo de detalles sobre el recorrido; narrando que primero alcanza Villanueva del Pardillo y luego Boadilla del Monte. Pasando hasta Móstoles, localidad que muchos identifican con Titulcia, tal como estos arqueólogos también consideran. Relatando en el estudio, los numerosos vestigios romanos que se han ido sucediendo en Móstoles desde tiempos de Felipe II; dictaminando que a su juicio esta sería la ubicación de la urbe carpetana perdida (32d) .

        En su siguiente epígrafe, Rodríguez Morales y Caballero Casado, tratan sobre las distancias que los itinerarios marcan desde Miacum a Segovia, a Titulcia, Compultum, Toledo etc.. Recogiendo las siguientes conclusiones:Añadiremos los datos de distancias en millas según el Itinerario de Antonino (...): Rutas 24/26: Miacum-Tituciam: 24 millas; Ruta 25: Toletum- Titulciam: 24 millas; Titulciam-Complutum: 30 millas”. Pasando los autores a valorar las diferencias actuales, considerando Titulcia en Móstoles y Miacum en Monesterio (El Escorial) (32e) . Lo que nos exponen se puede resumir diciendo que el itinerario de Antonino (rutas XXIV a la XXVI), dicta que de Miacum a Titulcia había 24 millas; las mismas que de Toledo a Titulcia. Mientras de Toledo a Complutum habría 30 millas romanas. Ante lo que hemos de hacer un alto y reflexionar; pues, a mi juicio, los datos que manejamos nos ofrecen un panorama bastante “desolador· -por no decir cargado de dudas-. Debido a que la distancia aérea entre Toledo y Alcalá de Henares, sería de unos 90 kilómetros; mientras, por carretera, actualmente se deben recorrer al menos 103 kilómetros. Es decir, si la milla romana se valora en unos 1550 metros; entre Toledo y Alcalá no hay 30 millas R., como indica el Itinerario, sino habría unas 58 millas R. (volando) y unas 67 millas R. (por las carreteras más modernas). Lo que me lleva a deducir -personalmente-, grandes errores en la información de Antonino; tantos que deberíamos al menos multiplicar las distancias por dos, para lograr acercarnos a la realidad entre Toledo y Complutium. Debido a ello, considero que las citas en millas que nos dan los Itinerarios (este y el de Rávena), debemos manejarlas como referencias y no como un hecho cierto y exacto -al igual que sucedía con las coordenadas de Ptolomeo-.

        Para terminar el resumen del trabajo de Rodríguez Morales y Caballero Casado, diremos que en su parte final, se centran en mostrar como este camino, que ellos consideran fue el de la calzada romana RUTA XXIV. No es el mismo y ni siquiera discurre paralelo a la Cañada Real Segoviana; afirmando los autores que esta vía descrita en su trabajo (desde El Escorial a Toledo) coincide con la que más tarde se conoció como Cordel Segoviano. Mencionando las innumerables citas históricas que hay sobre este Cordel Segoviano, que viene utilizándose como unión entre la Meseta y La Mancha desde tiempos inmemoriales. Citando que ya “En el privilegio de las alberguerías de 1273, de su hijo Alfonso X, se detallan las ventas segovianas colocadas al pie de este camino(32e) . Al respecto, añadiremos que la Cañada Real Segoviana, no se dirigía bajando el Guadarrama, hacia Titulcia (Móstoles o Carranque); sino, va a Villamanta y desde allí baja a Toledo. Todo lo que confirmaría que Villamanta es Mantua Carpetana, como diferente parada y desvío, conectando la calzada XXIV con tierras vettonas. Teniendo esta Ruta XXIV (Segovia-Toledo) un tramo general, que iría desde Miacum (El Escorial o Collado Mediano) hasta Titulcia (Móstoles o Carranque). Mientras una segunda opción se abriría, a la altura de Villaviciosa de Odón; dirigiéndose hasta Mantua Carpetana (Villamanta). Tramo que conectaría Segovia con la zona extremeña y el Guadarrama con Capera (en la Ruta de la Plata; como vemos en imagen, a continuación).




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, mapa de las calzadas romanas en España, divulgado desde comienzos del siglo XX. Como podemos observar, confunde la Ruta XXIV que unía Toledo con Segovia. Haciéndola llegar hasta Madrid (Miacum) y luego llevándola hasta la actual Titulcia (siguiendo el curso del río Manzanares). Sobre el plano hemos corregido esta Ruta XXIV, que bajaría por el Guadarrama y la he señalado con una línea roja. A su vez, he incluido el camino entre Capera y Complutum, marcado con una línea azul. En ella, he puesto la situación de Mantua Carpetana (1- Villamanta); Titulcia (2- Carranque-Batres); Miacum (Collado M. ó El Escorial). La confusión que hizo trazar esa Ruta XXIV bajando hasta Madrid y llegando al Tajuña, la explica Manuel Montero Vallejo; al decirnos: “Madrid se consolida ahora como zona de paso, ya que tres grandes calzadas existían, variantes de la ruta de Emérita a Caesaraugusta, y enlazaban en Titulcia para seguir, en único tramo, hacia Complutum (...) se ha hablado del nacimiento de Madrid en función de la unión de dos principalísimas vías (Arias, 1987: 365ss), lo que no cuadra, porque tan importantes extremos habrían quedado reflejados en alguna fuente, cosa que no ocurre (33) . Al lado, de nuevo, imagen de Las Zorreras, vista desde El Escorial; lugar donde hay un tramo de calzada, del que más tarde hablaremos. Abajo, paisaje de El Escorial, donde podemos ver el dominio y vigía que tiene esta zona de Las Zorreras.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
al lado, mapa del yacimiento de Monesterio, publicado por Carlos Caballero Casado en su trabajo “El Patrimonio arqueológico de Monesterio (San Lorenzo de El Escorial)” -al que agradecemos nos permita divulgarlo-. Opúsculo con una gran documentación fotográfica sobre esta excavación; que recomendamos leer en el siguiente link: https://www.academia.edu/18853016/El_Patrimonio_arqueol%C3%B3gico_de_Monesterio_San_Lorenzo_de_El_Escorial_

ABAJO: mapas publicados por Jesús Rodríguez Morales y Carlos Caballero Casado. En su trabajo "De Miacum a Titulcia: el trazado de la ruta 24 ..." (a los que agradecemos nos permitan divulgarlos). A la izquierda, tramo Monesterio - Galapagar; a la derecha, el de Galapagar – Villanueva del Pardillo.




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
al lado, de nuevo mapas publicados por Jesús Rodríguez Morales y Carlos Caballero Casado. En su trabajo De Miacum a Titulcia (a los que agradecemos nos permitan divulgarlos). A la izquierda, Villanueva del Pardillo-Boadilla del Monte. A la derecha, Boadilla del Monte-Móstoles (donde ellos sitúan Titulcia). Abajo, mapa inicial y de planteamiento; donde se halla la ruta entera del Guadarrama que proponen Jesús Rodríguez Morales y Carlos Caballero Casado; en su trabajo De Miacum a Titulcia (a los que agradecemos nos permitan divulgarlos).



C-III · B) Ubicación en El Beneficio; Collado Mediano (¿Collado Miacum?):

       Un interesante estudio que localiza Miacum en Collado Mediano, podemos leerlo en la Red -concretamente en las páginas de Celtiberia. Net-. Nos referimos a un trabajo de J.J. Guijarro, intitulado Miaccum: en busca de la mansio perdida” (34) donde el autor expone todos los pormenores que hubo, hasta que se pudo identificar esta Mansio carpetana en las inmediaciones de El Escorial. Comenzando por narrar que ya en 1917, el párroco de Collado Mediano, le dirigió una carta al Padre Isla, narrando los hallazgos romanos de su localidad. Misiva que quedó en el archivo de la Real Academia de la Historia, sin que nadie le pusiera atención; pese a contener una información valiosísima (34a) . Aunque, por su parte, “Saavedra, uno de los máximos especialistas en caminería romana de fines del siglo XIX, había señalado entre Segovia y Miaccum la clara omisión de una mansio que él creía haber localizado en el Ventorrillo del Duende, a tres kilómetros de Guadarrama (Saavedra,1862)” (…) Con estas noticias y conocimientos D. Antonio Blázquez se dispuso, desde 1906, a buscar el paso serrano que conectase, siguiendo el Itinerario, ambas mesetas. Fruto de estos desvelos fue el hallazgo por parte del avisado ingeniero de montes, D. Alberto Martínez, de un miliario en las proximidades del Puente de la Venta” (34b) . Miliario que por entonces no pudo leerse; pero que gracias a un trabajo de Ruiz Trapero y de Santiago Olmos, se ha llegado a transcribir, del siguiente modo:

[-]CO +[-]DECIO LG AVG PR P[-]+ P XVII .

         Interpretación de esta marca romana, cuyo significado sería que desde la anterior “parada” hasta este punto; había XVII millas. Por cuanto se cree, que el miliario marcaba 17 millas romanas hasta Segovia, en el camino de Miacum; un Miacum que por lógica distaría desde ese “mojón” otras 7 millas -pues el Itinerario de Antonino señala 24 M.R. entre ambas paradas (34c) -. Ante lo que J.J. Guijarro, añade: “Por ello, desde el puente del miliario hasta Miaccum debe haber VII millas, esto es, 10’36 kilómetros tomando la milla de 1480 metros o un máximo de 11’66 kilómetros tomando la de 1666 metros. Así, la situación de Miaccum no puede superar esta extensión máxima en línea recta. Curiosamente El Beneficio queda perfectamente comprendido en esa misma distancia, mientras que otra de las pretendidas candidatas a situar esta mansio, allá por las tierras de Collado Villalba (...) queda fuera del límite máximo dedistancia tomada en línea recta(34c) . Determinando de este modo, que Miacum se situaba en el yacimiento de Collado Mediano, llamado El Beneficio y no en Monesterio; que -como vimos antes- es una finca cercana a El Escorial. Ante lo que añade el autor, que Miacum debía de ser una pequeña posada; mientras el siguiente destino marcado en el Itinerario (Titulcia) se trataría ya de una urbe; donde se cruzarían los ejes de las Rutas XXIV, XXV, XVI y la XIX (34d) .

       Continuará su trabajo J.J. Guijarro, exponiendo el trazado que -a su juicio- tenía aquella calzada XXIV, que bajaba desde Segovia a Toledo, parando en Collado Mediano (Miacum). Camino que luego seguiría a Galapagar, cruzando el Guadarrama a la altura de Torrelodones; para bajar hasta cerca del arroyo Meaques (34e) . Considerando el autor que “la mansio de Titulciam podría haber estado ubicada en las proximidades del paraje denominado Casa Quemada, situada entre Las Rozas y Pozuelo. No obstante esta no es más que una ubicación aproximada y en cierto modo arbitraria.” (…) “Lo cierto es que la localización de la mansio de Miaccum nos permite no sólo ubicar de forma muy aproximada Titulciam, sino que a su vez parece corroborar la ubicación de la mansio de Vico Cuminario -perteneciente a la Vía 29- en las inmediaciones del Caserío de Milla, al Sur de Quijorna. Este hecho revalida la hipótesis(34f) . Afirmaciones ante las que he de manifestar no estar de acuerdo; refiriéndome a esta situación de Titulcia, cerca de Casa Quemada o Pozuelo. Pues todo hace considerar que Titulcia debe hallarse en el camino más directo hacia Toledo; y por lo tanto, en la vereda del Guadarrama (a mi juicio, en las cercanías de Batres-Carranque). Aunque el dato que nos aporta el autor sobre Vico Cuminario, vuelve a ser de gran interés; debido a que indicaría que esta civitas o posada perdida, estaría en las proximidades de Mantua Carpetana. Debido a que desde Villamanta hasta Quijorna hay apenas 15 kilómetros, en los que se extienden las poblaciones de Villamantilla y Villanueva de Perales (próximas a donde estuvo la antigua Perales de Milla, hoy un descampado cerca de Chapinería).

       Termina J.J. Guijarro su estudio aportando una extensa referencia de millas y distancias, además de unas inteligentes conclusiones; que recomendamos consultar en nuestra cita (34g) . Ante las que desearía realizar algunas puntualizaciones personales; valiéndome de los datos que aporto en cita (35) . La primera, es que si la RUTA XXIV nos dice que desde Segovia a Miacum había 24 millas R. y desde Miacum a Titulcia otras 24 M.R.; mientras la RUTA XXV habla de que Titulcia distaba de Toledo 24 M.R. Nuestra conclusión es que desde Segovia a Toledo, había 72 millas romanas: 24 de Segovia a Miacum; 24 de Miacum a Titulcia y 24 de Titulcia a Toledo. Un hecho que -igualmente- es imposible, pues la distancia aérea entre Segovia y Toledo es de 120 kilómetros y actualmente el camino más corto (por carretera) recorre 160 kilómetros. Ello supone, que tomando una milla de 1550 metros; volando entre ambas capitales, habría unas 78 M.R. y viajando en coche, más de 100 M.R. . Es decir, nuevamente tenemos un desajuste que en este caso nos lleva a unas 28 millas de error, lo que supera con mucho 40 kilómetros y supone un tercio de lo que el Itinerario marca entre Toledo y Segovia. Por cuanto, estas distancias de las Rutas de Antonino, hemos de tomarlas nuevamente como una aproximación; aunque los miliarios hallados sí pueden tener gran aproximación. Ya que los lugareños podrían medir longitudes con pasos o con ruedas que señalaban justamente esas millas; en los tramos entre unas y otras posadas. Con el fin de controlar bien el esfuerzo y el tiempo que necesitaban parar a cada paso, sabiendo donde descansar y para que las bestias no sufrieran demasiado. Algo que añadimos, con el fin de aclarar que, aunque los datos de Antonino hemos de entenderlos como una referencia; los que aporta ese miliario hallado en las cercanías de Collado Mediano, pueden ser exactos.

        Finalmente, hablaremos de otras distancias que marca el Itinerario de Antonino, que en su RUTA XXIV dicta que desde Complutum hasta Titulcia, había 30 millas. Ello supone unos 47 kilómetros, por lo que en el siglo XIX situaron esa polis carpetana perdida, en la actual población así llamada; cuyo nombre fue cambiado en 1814. Localidad que se denominaba Bayona del Tajuña y pasó a ser la nueva Titulcia; entre otros motivos, por estar a esas 30 millas romanas de Alcalá -tal como marca la Ruta XXIV-. Aunque, en verdad, resulte absurdo que la vía desde Segovia hasta Toledo o hacia Alcalá; baje a Madrid capital y luego marche hacia orillas de Tajuña. Siendo el camino natural entre Segovia y Toledo, descender por el río Guadarrama, llegando pronto a Batres-Carranque y poco después a las estribaciones del Tajo -en las inmediaciones de la capital manchega-. Por tal motivo, considero personalmente, que la tesis de Dimas Fernández-Galiano, situando Titulcia en Carranque la Vieja; es la más lógica. De ello, habríamos de considerar la distancia entre Batres-Carranque y Alcalá, para averiguar lo que tendríamos que entender cuando el Itinerario nos dice que entre Complutum y Titulcia había 30 millas. Pues al estar separados Alcalá y Batres-Carranque por unos 52 kilómetros (en ruta aérea) y por unos 70 kmts. (en carretera). Equivaldría esa vía terrestre a unas 45 millas romanas; lo que supone un error similar al que hemos observado antes. Cuando vimos que el Itinerario se equivocaba al menos en una tercera parte, fijando 72 M.R. entre Toledo y Segovia (pues como mínimo, separan 100 millas a ambas capitales). Para terminar nuestra disertación, desearía incluir una idea propia, acerca de las etimilogías de Collado Villalba y Collado Mediano. Siendo obvio que “collado” es un alto (un monte); Villalba significaría “villa blanca” quizás por comenzar allí los collados con nieves. Mientras Collado Mediano, posiblemente fuera en origen Collado Miacum; derivando la voz Miaccum hacia “mediano”.




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba y al lado, dos imágenes de Toledo, tomadas desde el alto del Parador. En la superior, hemos marcado el lugar en que se hallan las montañas del Guadarrama -al fondo-. Situándose esta bajada desde Segovia, a unos ciento veinte kilómetros, al norte de la capital manchega. Abajo, de nuevo, el mapa de las “cercanías de Madrid” de Juan López, donde hemos destacado la Ruta XXIV del Itinerario romano, y las mansiones o paradas de esa calzada.

1- Segovia

2- Collado Mediano (Miacum)

En azul el posible desvío hacia Monesterio, en El Escorial

3- Carranque (Titulcia)

4- Toledo

A nuestra izquierda, Villamanta (Mantua Carpetana)

A nuestra derecha, Alcalá de Henares (Complutum)

Observemos que la bajada desde Navacerrada hasta Toledo, es casi recta; siguiendo el Guadarrama. Por su parte, Complutum estaría en paralelo con Mantua Carpetana y casi en línea con Titulcia (Batres-Carranque).

Asimismo, hemos marcado (subrayado) el arroyo Meaques, Carabanchel y Villaverde (en Madrid). Al igual que la actual Titulcia, que antaño se llamó Bayona de Tajuña (tal como este mapa del siglo XVIII todavía señala).



C-III · C) Miaccum; calzadas y distancias marcadas por el Itinerario de Antonino. Conclusiones finales:

      Las hipótesis que sitúan esta Mansio -parada o posada ibero romana- en las cercanías de Collado Villalba; son muy recientes y se deben a dos expediciones arqueológicas que apenas han cumplido dos décadas. La más antigua, fue la de Monesterio, excavada en los años 1996-97; en las que se obtuvo la primera conclusión de que Miacum pudo situarse en esa finca cercana a El Escorial. Cuyos datos particulares podemos leer en el trabajo de Carlos Caballero Casado -antes citado- (36) . Donde este arqueólogo, que intervino en las campañas, recoge fotos y pormenores, mientras se procedía a analizar aquel yacimiento. Punto que -finalmente- el autor identifica con la posada Miacum, mencionada por la Ruta XXIV. En lo que se refiere a la localización en El Beneficio (Collado Mediano), sus prospecciones fueron más tardías y no se excavó hasta el año 2003; aunque los edificios allí encontrados son aún de menor importancia que los hallados en Monesterio. Pese a la poca “fastuosidad” de lo aparecido en El Beneficio; no se desestimó como localización de Miacum. A pesar de que sus restos tan solo muestran una casa cuadrangular y parte de una posible calzada. Pero hay que señalar que aquella construcción romana de Collado Mediano, no es una pequeña aldea o un barrio dedicado a atender a viajeros; sino un simple edificio. Ante lo que nos podemos plantear, si realmente aquel punto fuera Miacum. Siendo, en parte, parecido lo que sucede con Monesterio; donde apareció una casa de baños, que se marcaba desde tiempos antiguos como un molino (con mayor importancia y dimensiones que la de El Beneficio).

       En referencia a ello; conviene estudiar los restos de calzadas encontradas en sus áreas. Sobre lo que Vigil Escalera -en obra ya mencionada (37) -; nos dice que En Cercedilla se han hallado restos de una calzada y puentes romanos. La calzada comunicaba Segovia con Titulcia. Se conservan tramos en buenas condiciones. Durante el recorrido que empieza en las Dehesas y termina en el Puerto de la Fuenfría, podrá admirar tres de los cuatro puentes romanos existentes: Puente de la Venta, Puente del Descalzo, y Puente de En medio. El puente del Molino o del Reajo se encuentra en las inmediaciones de la estación de Renfe.(37a) . Y que asimismoLa calzada de las Machotas, o la calzada romana de Zarzalejos. Mojones y tramos enlosados salpican el camino, que arranca en Pajares y se prolonga por espacio de cinco kilómetros hasta El Escorial (37b) . Terminando por escribir que: La calzada romana de Galapagar, construida entre el 213 y el 217, era la denominada Vía Antonina y unía Mérida con Zaragoza, pasando por Segovia, Galapagar desde el Puente del Herreño hasta el Puente del Toril, Titulcia, y Alcalá de Henares. Todavía se conservan los mojones en la vía conservados en el valle de la Fuenfría, uno de ellos localizado en la Plaza del Ayuntamiento de Galapagar.” . A lo que el autor añade que en 2017 se recuperaron casi 200 metros de esta calzada, que se encuentra en el Parque Alto del Guadarrama (de la que afirma, era la ruta que unía Cesar Augusta con Segovia; a través de esta zona de Galapagar) (37c) . Terminando por escribir Vigil Escalera, sobre el yacimiento de El Beneficio; que en sus cercanías se ha descubierto también un tramo de calzada romana; junto a un edificio que se considera posada (con cocina, comedor etc); lo que muchos arqueólogos han identificado con Miacum (37c) .

        Con todos los datos aportados podemos plantearnos si la Miacum perdida, es el yacimiento de Monesterio o el de El Beneficio. Para lo que resulta imprescindible regresar a las distancias que nos da el Itinerario -repasando las millas que Antonino recoge, como separación de las mansiones o posadas-. Lo que podremos consultar en otro trabajo de Carlos Caballero -ver cita (38) -; donde se recoge lo que marca el famoso Itinerario. Aunque ampliaremos más los conocimientos, si tomamos la información extensa que aporta Pilar González-Conde en su libro sobre Carpetania; con la que podemos detallar perfectamente estas Rutas y el trazado de las calzadas romanas del Itinerario -ver cita (39) -. De tal manera, en el trabajo de González-Conde, comprobamos de nuevo lo expuesto: Que no solo Segovia estaba a 24 millas R. de Miacum y a otras 24 M.R de Titulcia; sino que asimismo, Toledo distaba también 24 M.R. De Titulcia. A la vez que Complutum se situaba a 30 M.R. de Titulcia. Mientras entre Ocelo Duri (Zamora) y Toledo, había 194 M.R.; y desde Toledo a Zaragoza, 215 M.R.. Estando Titulcia a solo 18 M.R. de Vico Cuminario -un punto que algunos identifican con Quijorna, o con Villaviciosa de Odón-. Pequeña civitas o Mansio, llamada Vico Cuminario, que hemos de suponer situada al nordeste de Titulcia y muy cercana a Mantua Carpetana.




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba y al lado, dos imágenes de Batres (Madrid). En la superior, vemos la vega del Guadarrama, con su enorme explanada el la terraza y a orillas del río, que es una riquísima zona para el cultivo (de viñas y olivos, principalmente). A la izquierda, el castillo de Batres, sito en un alto, en paralelo con Carranque. Ambas localidades apenas distan unos kilómetros, aunque están separadas en sus comunicaciones, al ser la primera de Madrid, y Carranque toledana. Abajo, el Guadarrama a su paso por Carranque, frente a la Villa Romana de Materno.






JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, los campos desde el alto de Villamanta; cerca del yacimiento de El Tejar (necrópolis de Mantua Carpetana). Observemos como desde esta zona cercana a Navalcarnero, se divisan cientos de kilómetros a la redonda. Pudiéndose vigilar desde allí, el pico Almanzor y el Almenara; viéndose los montes de Guadarrama y Navacerrada. Unos ciento cincuenta kilómetros de cordillera, que cerraban el paso entre la Meseta castellana y La Mancha (entre Carpetania y la tierra de los arevacos, vacceos y vettones). Abajo, imagen tomada en el alto de Carranque, antes de llegar a la Villa Romana (montículos llamados Carranque el Viejo, a orillas de el Guadarrama). En la fotografía he marcado lo que también se observa desde este punto, que controla igualmente la sierra del Guadarrama y parte de la de Navacerrada. Veamos como frente a Carranque el Viejo, se vigilan perfectamente las inmediaciones de Villamanta (Mantua Carpetana); y asimismo, se divisa Odón (Villaviciosa), junto a la subida por el Guadarrama hasta Segovia.



       Continuando con las millas marcadas por el Itinerario de Antonino y las distancias reales. A mi juicio, el enigma tan solo puede resolverse si realizamos un esquema de viaje procediendo de Segovia y llegando a Toledo, por el trazado del río Guadarrama. Calculando los kilométros exactos siguiendo ambos caminos: Vía Collado Mediano o bien, a través de Monesterio (en El Escorial).


HIPÓTESIS PRIMERA: El Beneficio (Collado Mediano)

-Distancia Segovia, Puerto de Navacerrada 27 km

-Distancia Puerto de Navacerrada Collado Mediano 15,5 km

-Distancia Collado Mediano Galapagar 17 km

-Distancia Galapagar Villaviciosa de Odón 25 km

-Distancia Villaviciosa de Odón a Batres-Carranque 22 km

-Distancia Carranque Toledo 35 km

-DE SEGOVIA A TOLEDO, POR COLLADO MEDIANO; KILÓMETROS:

27 km al Puerto de Navacerrada

15,5 km a Collado Mediano

17 km a Galapagar

25 km a Villaviciosa de Odón

22 km a Batres-Carranque

35 km a Toledo

141 kilómetros aprox = 90 millas romanas aprox

Habla el Itinerario de 72 Millas desde Segovia a Toledo; con un descuadre en este caso de unas 18 millas romanas. Aproximadamente 28 kilómetros de error; lo que supone 1/3 del total que la Ruta XXIV de Antonino marca.


HIPÓTESIS SEGUNDA: Monesterio (El Escorial)

Distancia Segovia al Puerto de Navacerrada 27 km

Distancia Navacerrada a El Escorial 26 km

Distancia El Escorial Galapagar 13 km

Distancia Galapagar Villaviciosa de Odón 25 km

Distancia Villaviciosa de Odón Batres-Carranque 22 km

Distancia Carranque Toledo 35 km

DE SEGOVIA A TOLEDO, POR EL ESCORIAL; KILÓMETROS:

27 km a Puerto de Navacerrada

26 km a El Escorial

13 km a Galapagar

25 km a Villaviciosa de Odón

22 km a Batres - Carranque

35 km a Toledo

148 kilómetros = 95 millas romanas

Habla el Itinerario de 72 Millas desde Segovia a Toledo; con un descuadre en este caso de unas 23 millas romanas. Aproximadamente 35 kilómetros de error; lo que supone más de 1/3 del total que el It. Antonino marca.


SEGOVIA se encuentra a 42,5 km de Collado Mediano = 27,5 millas romanas

(27 km a Puerto de Navacerrada + 15,5 km a Collado Mediano)

SEGOVIA se encuentra a 53 km de El Escorial = 34 millas romanas

(27 km a Puerto Navacerrada + 26 km a El Escorial)


MITAD DEL CAMINO POR COLLADO MEDIANO

Desde Collado Mediano hasta Toledo 99 kilómetros = 63 millas romanas

a Medio camino (50 km al sur de Collado Mediano) Zarzuela o Batres

Carranque se haya a 64 Kilómetros que son 41 millas romanas


MITAD DEL CAMINO POR EL ESCORIAL

Desde El Escorial hasta Toledo 95 kilómetros = 61 millas romanas

a Medio camino (48 km al sur de El Escorial) está Zarzuela o Arroyomolinos

Carranque se haya a 60 Kilómetros que son 38,5 millas romanas


      Titulcia se correspondería con el área Batres - Carranque que está a unos 35 ó 40 kmts de Toledo (de 22 a 25 millas romanas). Partiendo de que Titulcia se corresponde con Batres – Carranque; esa parada se ubica a 50 ó 55 km de El Escorial o bien a 45 ó 50 km de Collado Mediano (una media de 50 kilómetros, que son aprox. 32 millas romanas). Como vemos; ambas hipótesis (Miacum = El Beneficio; Miacum = Monesterio) son perfectamente plausibles y posibles. Aunque, en principio, hemos de inclinarnos por la hipótesis de Collado Mediano; debido que resulta “extraño” que la ruta romana se desvíe hasta El Escorial. Perdiendo casi 15 kilómetros en este tramo -lo que viene a ser la diferencia entre ambas opciones-. Asimismo, hay otro hecho que me lleva a deducir que la “posada” de Monesterio, pertenece a otra vía. Refiriéndome a la que habría de bajar desde Avula (Ávila, Las Navas del Marqués) alcanzando el Puerto de La Cruz Verde. Alto de la Cruz Verde, desde donde parten dos rutas: Una hacia El Escorial, Las Zorreras (donde tenemos la conocida calzada de Zarzalejos). Mientras el otro (hoy la actual M-512) va hacia Toledo; camino a Robledo de Chavela, dividiéndose posteriormente en una línea hacia Navas del Rey y Villamanta (Mantua Carpetana); siguiendo otra vertiente el antiguo camino Ávila – Toledo. Cuyas paradas comunes eran: San Martín de Valdeiglesias, Almorox, Escalona, Maqueda, Torrijos, Rielves y Toledo (ciudad). Una ruta muy común en la Edad Media, utilizada para viajar desde Castilla hasta la capital manchega; saliendo desde Olmedo hacia Pajares de Adaja, Cardeñosa y Ávila; encaminándose desde esta ciudad luego, hacia San Martín de Valdeiglesias (por el Puerto de Santa Cruz), o bien bajando desde Cebreros y El Tiemblo.

        Por cuanto decimos, y hasta futuros hallazgos; consideramos que la hipótesis Miacum = El Beneficio (Collado Mediano) pudiera ser la más apropiada. No solo por haberse encontrado allí la posible posada, junto a un tramo de calzada; también por los miliarios que en Cercedilla localizó Antonio Blázquez (sitos en la vía romana). Tras ser descubiertos por el ingeniero Alberto Martínez, en el paso del Puente de la Venta (Cercedilla) -tal como magníficamente recoge Rodríguez Morales, en su opúsculo dedicado a esta Ruta XXIV (40) -. Aquellos miliarios documentados desde 1910, quedaron casi por cien años en el olvido; aunque uno de ellos pudo leerse recientemente gracias a Ruiz Trapero y a Santiago Olmos. Que lo han interpretado como: [-]CO +[-]DECIO LG AVG PR P[-]+ P XVII . Lo que se considera que marca 17 millas desde -o hasta- próxima Mansio -P(-) P XVII-. Deduciéndose por ello, que faltaban 7 millas hasta la siguiente Posada o parada; pues el Itinerario de Antonino señala 24 M.R. desde Segovia a Miacum. De tal modo, al distar Collado Mediano de este Puente de la Venta, unos 11 kilómetros (lo que se corresponde con 7 M.R.). Parece lógico situar Miacum, en el yacimiento de El Beneficio (de Collado).

        Aunque el problema surge al ver que desde el lugar donde se halló el miliario, y hasta Segovia; hay unos 38 kilómetros. Es decir, que desde Segovia a ese puente de La Fuenfría, hay más de 24 millas romanas. Por cuanto, de nuevo tropezamos con otro problema; pues el miliario marca 17 Millas (hasta destino o desde origen). Lo que correspondería a unos 26,5 km.; pero nunca a 38 kms.. Si a estos 38 kmts. le sumamos la distancia entre el Puente de la Venta y Collado Mediano (unos 11 kmts.); obtenemos que entre Segovia y su primera Mansio, habría casi 50 kilómetros (unas 32 M.R.). Por lo que nosotros, en el cálculo anterior de caminos, hemos estimado que entre Collado Mediano y la capital segoviana hay unos 42,5 kmts (aprox. 27 millas R.). Lo que vuelve a sugerir de nuevo un error de un 30% en las medidas aportadas por el Itinerario de Antonino (tal como sucede con los cálculos de otras posadas o urbes). Pero resulta un fallo casi igual en la marca del miliario de Cercedilla. Por lo que añadiremos, que otra hipótesis para interpretar el miliario, es que indique 17 millas R. hasta destino; lo que podría referir un punto muy cercano a El Escorial (que dista unos 26 kmts, de Cercedilla -donde estaba el mojón romano-). En cuyo caso, podría admitirse Monesterio como Miacum. Debiendo pensarse así, que esa Mansio cercana a El Escorial, uniría la Ruta XXIV -que llegaba de Segovia por Navacerrada-; con los otros caminos que venían desde el Puerto de Guadarrama y el la Cruz Verde -bajando desde Ávila-. Siendo por lo tanto la mejor opción, pensar que Miacum estuvo en Monesterio; una Posada que actuaba como eje entre la vía procedente de Segovia y las que llegaban de Ávila (por la calzada de Zarzalejos). Aunque, todo ello queda a expensas de nuevos hallazgos; pues es posible que también se encuentre en las cercanías de Galapagar. Lo que permitiría llegar a Miacum, bajando por Navacerrada y sin desviarse hasta El Escorial; localizándose así, más próximo a Batres-Carranque (que a mi juicio es Titulcia).




SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Arriba, imagen de la Villa Romana de Carranque, a los pies del Guadarrama. Al lado, el miliario del Puente de la Venta (Cercedilla). Hallado en 1910 por Blázquez y Alberto Martínez; recientemente ha sido interpretado, considerando que marca 17 millas R. hasta destino -o desde origen-. Quienes son partidarios de un Miacum en El Beneficio; creen que para localizarlo allí, bastará restar 17 M.R. a las 24 M.R. marcadas por la Ruta de Antonino (entre Segovia y Miacum). Situándolo así en Collado Mediano, que dista esas 7 millas -sobrantes-, hasta donde estaba el miliario. Aunque el problema es, que desde el Puente del miliario y hasta Segovia; no hay 17 M. R., sino unas 24. Por el contrario, si pensamos que este miliario marcaba 17 M.R. hasta un destino (y no desde su origen); podremos localizar Miacum en El Escorial, sito a unos 26 kmts. de Cercedilla (lo que se corresponde con 17 M.R.). Abajo, de nuevo sobre el mapa de las “cercanías de Madrid” de Juan López, he trazado las dos hipótesis y los dos viajes. Uno, partiendo de Segovia hacia un Miacum en Collado Mediano, que se dirigiría hasta Galapagar después. El segundo y señalado en azul; desviándose hasta El Escorial. En este caso, vemos que la parada en Monesterio podría significar a la vez la unión de esta Ruta XXIV, con las vías de paso del Guadarrama, por el Alto del León y por el Puerto de la Cruz Verde (marcadas en rosa).





JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS:
Al lado, mapa de la zona correspondiente a Cercedilla, donde vemos que su distancia hasta Segovia serían 24 millas R. aéreas. Por cuanto si se tiene en cuenta la existencia del Puerto de Navacerrada, bajando y subiendo sus laderas; resulta imposible considerar que el miliario de Cercedilla marque exactamente 17 millas hasta Segovia. Abajo, de nuevo, el mapa de las “cercanías de Madrid” de Juan López , ampliado; donde hemos señalado el mismo camino; en este caso, comenzando desde Cercedilla para ir a Collado Mediano o bien a El Escorial (donde llegaría el paso de Guadarrama por la Cruz verde y por Los Leones). En Galapagar se unen ambas vías hipotéticas y bajan hasta Toledo, camino de Titulcia (que identificamos con Batres-Carranque). Asimismo, en amarillo, he marcado el eje de comunicaciones desde Villamanta (Mantua Carpetana) a Complutum (Alcalá); en cuyo centro estaría Móstoles; un punto muy próximo a Batres. Finalmente y en azul he señalado el supuesto camino Segovia - Toledo - Complutum; que en el siglo XIX hizo situar Titulcia en la población hasta 1814 llamada, Bayona del Tajuña. Pensando los expertos de antaño, que se bajaba desde Segovia hasta Madrid (identificado con Miacum), para luego seguir el río Manzanares, hasta llegar al Tajuña. Uniendo este punto al que llamaron Titulcia, Alcalá con Toledo; en una hipótesis sin argumento histórico, aunque tan extendida que les llevó a cambiar el nombre de Bayona de Tajuña.




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